Tres jornadas llenas de música nos dejó el Havana World Music y, sobre todo, la oportunidad única de disfrutar de maravillosas bandas, de Cuba y el mundo, que de otra manera quizás no hubiésemos llegado a escuchar.

Parece que este evento sigue creciendo cada año y me entusiasma pensar hasta dónde puede hacerlo, porque ya con esta edición superó por mucho nuestras expectativas.

Havana World Music
 

Hubo tantas bandas buenas y conciertos espectaculares, que es difícil sintetizar y no pecar de injusta al dejar nombres fuera. Pero me remitiré a mi memoria, a mis emociones, para contar como viví la música este fin de semana en La Habana.

Bandera

El jueves llegó, entre muchas otras, Bandera, una banda cubana de rock de muy joven trayectoria, que ganó el concurso Primera Base, organizado por el festival. Ya había tenido la oportunidad de verlos tocar en Fábrica de Arte durante la competencia y desde ese momento tuve la certeza de que estarán entre los premiados.

Su energía en el escenario, su proyección escénica impresionante, los acerca más a una banda consolidada que a los jóvenes músicos que son. Disfrutar de sus canciones me transportó al Nirvana de mis audífonos y me hizo gritar como si estuviera de nuevo frente a los Rolling Stones. Sé que las comparaciones pueden sonar muy pretensiosas, no pretendo llegar allí, sino contar sobre la vibra que transmiten estos chicos.

Parecen estrellas de rock de siempre, suenan como estrellas de rock. Me alegra saber que son de Cuba, porque me llenan de orgullo y además sé que tendré la oportunidad de verlos muy pronto sobre otro escenario.

Cimafunk

Fue una verdadera decepción no poder escuchar finalmente a Cimafunk. Su concierto programado para el sábado se suspendió por problemas técnicos y sin previo aviso. El gran ganador del Primera Base se quedó sin uno de sus premios que era tocar en el festival. Nosotros perdimos la oportunidad de estar frente a este cimarrón que viene pisando fuerte, por el que todo el mundo pregunta y quieren escuchar, y con el que nadie hubiera deseado quedarse sin bailar.

Toques del Río

Esta es otra de esas nuevas bandas que sabemos serán de nuestra preferencia desde la primera vez que las escuchamos. No les hace falta mucho anuncio, su carta de presentación es que empiecen a sonar y salgan al escenario con esa energía fuerte que transmiten para conectarse con el público.

Síntesis

Vino a decir a todos, por si alguien aún no lo sabía, que los cubanos llevan la rumba adentro. Los cantos africanos fueron repetidos infinitamente. Todo el mundo echó su pasillo en una suerte de bembé multitudinario. Hay músicas y grupos que son para siempre, así es Síntesis, y de esa forma lo hizo vivir en su presentación en el HWM-BT.

Interactivo

No hay necesidad de promociones ni presentaciones. Volvieron el final del viernes, quizás, la mejor noche del evento. Su música intachable interpretada por músicos virtuosísimos. Sus canciones de siempre y las del nuevo disco que la gente bailó hasta el cansancio. Cerraron el segundo día, cuando ya se sentía el cansancio de muchas horas de fiesta, y calentaron el Almendares como si todos hubieran venido solo a escucharlos. Pero es Interactivo, no hay más que decir.

Marinah

Su viaje fue desde España para tocar en La Habana, pero nadie le creyó. Ella vino desde Cuba, su música lo dijo. En esa rumba con flamenco no podías determinar cuánto más rumba era y cuánto más flamenco. Parte del público nunca la había escuchado, por lo menos no en solitario, y a nadie le importó saber quién era. Cuando tocó su hora de concierto movió a la gente como si hubieran estado siempre esperando por ella.

Orishas

Cerrando el sábado y todo el festival, Orishas, sin dudas, se robó el show. Fue lo más esperado, de lo que todos hablaban. Muchos no sabían que había un festival en el Almendares, pero sí que los Orishas iban a tocar. Fue un concierto espectacular, en el sentido más directo de la palabra. Hubo luces, humo, purpurina, un público delirante y actuaciones llenas de pasión. Ruzzo, Yotuel y Roldán fueron adorados como si la carga mística implícita en su nombre se hubiera vuelto real: por una noche fueron los verdaderos dioses.