El Premio Calendario, creado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) para fomentar la creación literaria entre los jóvenes de Cuba, arribó a su vigésimo aniversario. A pesar del camino avanzado, se vislumbran deficiencias en cuanto a la divulgación de la convocatoria, la promoción y el seguimiento a la carrera de los autores premiados.

Un paso primero, otro después…

En 1986 surge la AHS, una organización sin fines de lucro que acoge de forma selectiva a escritores y artistas de la Isla en un rango de edad de 18 a 35 años. En 1995, por vez primera, convocan a las becas y premios, con el objetivo de estimular y promover la labor de los jóvenes del país.

foto de Malena Salazar y el Premio Calendario en Ciencia Ficción
Malena Salazar mereció este año el Premio en Ciencia Ficción. Foto: Anabel Díaz Mena.


Un año después, vio la luz la primera convocatoria del Premio Calendario, auspiciada por la Asociación, la Casa Editora Abril, el Instituto Cubano del Libro y el Fondo de Desarrollo para la Cultura y la Educación. Las categorías a concursar fueron poesía, con tres galardones, y narrativa. A estas se sumaron luego narrativa infantil, ensayo, teatro y ciencia ficción.

El jurado del premio es seleccionado por la Dirección Nacional de la AHS y lo conforman destacadas personalidades del mundo literario cubano. Todos los años se rota el jurado, y aunque algunos nombres se repiten, nunca lo hacen de un año para otro, por ejemplo, Enrique Pérez Díaz, quien ha estado en cinco ocasiones en el jurado de literatura infantil, según explicó Rafael González Muñoz, vicepresidente de la AHS.

Los galardonados reciben un diploma acreditativo, tres mil pesos en moneda nacional, y la publicación de mil ejemplares de la obra en la Colección Calendario de la AHS y la Casa Editora Abril, junto al correspondiente pago de derecho de autor, que oscila entre los tres mil quinientos y los cinco mil pesos.

Algunas piedras en el zapato

El Calendario da la posibilidad a autores jóvenes de publicar sus obras inéditas, y para muchos es este su primer trabajo impreso. “Por primera vez publico un libro y la Editorial Abril se preocupó por que este saliera con buena calidad; fueron casi tres días de labor intensa, me guiaron siempre”, expresó Alejandro Martín Medina Rojas, ganador en la categoría de Ciencia Ficción, en el año 2016. 

Aun cuando la principal virtud del premio es la promoción de estos jóvenes escritores, existen problemas que afectan la calidad del concurso.

Encuestas realizadas en tres librerías del Vedado capitalino, y en facultades de la Universidad de la Habana (UH), demostraron el poco conocimiento que tienen algunos sectores de la población en torno al Premio Calendario.

El sondeo realizado a 25 estudiantes de la Facultad de Comunicación, con edades entre 18 y 23 años, indicó que estos no conocen la existencia del premio.



 

Por otro lado, en la Facultad de Artes y Letras (FAYL) solo 18 estudiantes de los 38 encuestados dijeron conocerlo, y de estos, pocos pudieron dar detalles acerca de los autores premiados, las categorías del concurso y la convocatoria. Afirmaron, además, que las principales deficiencias están vinculadas a la pobre promoción y divulgación en los medios y los centros de altos estudios.

Rafael González explicó que la promoción la realizan tanto a partir de la convocatoria estable publicada en los tabloides y la página web de la Asociación, la publicación constante de las obras premiadas en la Feria del Libro, como con spots televisivos y trabajos digitales para los medios. Este año Claustrofobias Promociones Literarias es el proyecto encargado de la divulgación del Premio Calendario, y realizó por primera vez los eBooks de los libros galardonados.

En cuanto al atractivo visual de los volúmenes premiados, los jóvenes que saben de los Calendario, en FAYL, reconocen que es deficiente por ser esquemático y poco juvenil, aunque señalan que es muy fácil identificarlos al llegar a una librería porque tienen un sello que los distingue.

Naskicet Domínguez, diseñador y coordinador de Claustrofobias, sugiere que el diseño podría no ser tan lineal y tener un carácter más contemporáneo, que estuviese acorde a la juventud actual.

Mientras, los vendedores de las librerías Alma Máter y Centenario del Apóstol afirman que el diseño de los libros es óptimo y funcional, pero reconocen que es útil que la editorial tome en cuenta la opinión de los jóvenes, que son el público al que va dirigido este tipo de literatura.

Diana Lío, vicedirectora de la Editora Abril, mencionó que a todos los autores se les brinda la oportunidad de realizar propuestas para la cubierta y las ilustraciones de su libro, pero hay que tener en cuenta que estos pertenecen a un sello de colección, por tanto, tienen similitudes en el diseño, el formato y el tipo de papel.

Los trabajadores de la librería Fernando Ortiz aseguran que los Premios Calendario no llegan a ese centro; sin embargo, muchos turistas y compradores nacionales los buscan porque les interesa la actualidad de la literatura joven en Cuba.

En la librería Alma Mater, cinco de los ocho encuestados dicen conocer los premios y explican que llegan con retraso; también admiten que tienen buen precio, que la venta en la mayoría de los casos es lenta, y que los principales compradores son los jóvenes y amigos de los ganadores.

Los libreros de Centenario del Apóstol son los únicos que afirman tener una campaña de promoción de estos libros en las redes sociales y agregan que los ubican en la parte delantera de la librería con el objetivo de hacerlos más visibles.

Contradictoriamente, Alma Mater, que es una librería más grande y ubicada en un lugar céntrico del Vedado capitalino, no tiene campaña de promoción y los ubica por géneros sin distinguirlos del resto de las publicaciones; además, solo uno de los ocho encuestados dijo leer la nota de contraportada de los libros para informarse del contenido de estos.

Es importante destacar que, en las entrevistas realizadas, así como en el sondeo, se apreció un gran desconocimiento de estos premios y de sus aspectos principales. Solo en Centenario del Apóstol se obtuvieron las mejores respuestas, se llenaron casi todos los aspectos que se preguntaban y se constató la veracidad de la promoción de estos libros.

Publico… ¿luego existo?

Otro aspecto debatido en cuanto al tema de los Calendario, es lo que sucede con los autores luego de recibir el premio. “Tratamos de que se inserten en todos los eventos de literatura que tenemos en la AHS, como el premio Reina del Mar; es en estos espacios donde ellos socializan su obra con otros jóvenes autores y con figuras consagradas que invitamos a las jornadas de programación”, argumentó el vicepresidente de la AHS.


Maikel José Rodríguez literatura para niños y jóvenes. Foto: Racso Morejón


Como parte de la investigación para este reportaje, solicitamos la relación de autores merecedores del Premio Calendario que han publicado en otras ocasiones con la Editora Abril, pero no fue entregada. Al preguntar en la editorial por el seguimiento que brindan a estos escritores luego de la primera publicación, Diana Lío, vicedirectora del centro, declaró que muchos han vuelto a publicar, en algunos casos, como parte de las antologías o como autores independientes.

Por su parte, Yonnier Torres Rodríguez, ganador del Calendario en narrativa (2011) y en poesía (2017), afirmó: “La Editora Abril no me ha publicado más ningún libro, pues las editoriales en Cuba no tienen catálogos de autores. Luego de publicar el libro premiado no han contactado más conmigo porque pienso que tienen sus propios intereses y por ello determinan qué libros sacarán a la luz. En mi caso particular, la editorial no me ha ofrecido ninguna otra oportunidad y como escritor he tenido que buscarme mis propios medios”.

Los libros se comercializan anualmente en las Ferias del Libro. Pero, ¿dónde más se pueden adquirir?

La vicedirectora de la Editora Abril, explicó que la distribución se realiza a partir de un esquema que propone la AHS, por el cual los Centros Provinciales del Libro de todo el país adquieren cierta cantidad de ejemplares, en dependencia también del lugar de procedencia de los propios premiados y los intereses de la Asociación.

Rafael González añade que la alternativa de los libros digitales surge para favorecer la distribución de los libros, ya que a las provincias de origen de los autores llegan cien ejemplares y, a las restantes, al menos diez o quince.

Yunier Riquenes, escritor y coordinador de Claustrofobias Promociones Literarias, argumentó que es complicado trabajar en base a la promoción de un producto cuando solo cuentan con solo diez ejemplares de cada título para una provincia completa.

Y al final…

Todos los autores entrevistados coinciden en que este premio los ayudó a ser visibles en el mundo literario cubano. Ante los obstáculos que los escritores de la Isla deben enfrentar para publicar sus libros, el Calendario constituye una de las vías más accesibles para lograrlo, todo depende de ganar el concurso.

A pesar de las intenciones de fomentar y promover la creación literaria joven en Cuba por parte de las instituciones implicadas, las dificultades existentes en cuanto a la promoción, el diseño, la distribución y la continuidad con la obra de los galardonados, opacan los esfuerzos realizados y los verdaderos objetivos con que fue creado el Premio Calendario.   

¿Cómo hablar de la promoción del concurso si los jóvenes del país, el público meta, no lo conocen en la medida necesaria y no se enteran a tiempo de la convocatoria? ¿Cómo trabajar en base a dicha promoción si llegan diez o quince libros a cada provincia?

Aunque las obras suelen ser atractivas en contenido, todavía persisten brechas en el aspecto visual (diseño) y en la divulgación, que convierten al Premio Calendario en algo que queda solo dentro del gremio de jóvenes escritores cubanos.