Una evaluación de la Muestra Joven 2017 indica tanto resultados positivos, como otros que requieren una mayor atención. Entre los positivos, aparece la fuerte capacidad de convocatoria del evento hacia los jóvenes realizadores de todo el país, que es muy importante dado que en su mayoría estos creadores trabajan de forma independiente. La Muestra asegura una conexión con ese universo de creación, donde se mezcla el talento con el entusiasmo ante las tecnologías que facilitan la producción audiovisual. Es un evento organizado desde el ICAIC, auspiciado por el ICAIC y el Ministerio de Cultura, y al mismo tiempo, dirigido por un grupo de jóvenes que despliegan un intenso trabajo para asegurar su éxito.

A veces solo se piensa en el director, porque es el más mencionado, pero en la realización audiovisual confluyen fotógrafos, editores, actores y directores de arte (todos muy jóvenes), entre muchos otros. De manera que la Muestra es un espacio de interacción, de identificación, de visibilización de las obras creadas y, sobre todo, de relación de estos creadores con las instituciones.


Foto: Raúl E. Medina


En segundo lugar, la Muestra Joven ICAIC se propone defender la jerarquía de las obras de mayor resultado artístico. Este es un objetivo difícil porque aunque se presentan realizadores con experiencia, son muchos los proyectos realizados por creadores muy jóvenes, por estudiantes, que muestran resultados desiguales.

En tercer lugar, la Muestra siempre se diseña como un espacio de formación, con talleres impartidos por expertos, encuentros con realizadores consagrados y debates de las obras participantes. Esta es una dimensión del evento que lo convierte en espacio activo de participación.

En cuarto lugar, la Muestra continúa apostando por el apoyo al desarrollo de proyectos seleccionados. En su sección “Haciendo Cine”, cada año crece el respaldo de entidades estatales y no estatales que ofrecen colaboraciones que pueden ser decisivas para la producción de una obra.

En quinto lugar, la Muestra es un espacio para visibilizar las obras producidas por nuestros jóvenes realizadores, para conocer sus proyecciones como creadores, el nivel de su talento. Sin dudas, esta es una cualidad esencial de la Muestra, aunque al mismo tiempo es su principal riesgo.

En estos días han aparecido en los medios varios trabajos sobre la Muestra. Unos, con un enfoque objetivo; otros, con un enfoque tendencioso. Sin dudas, existe una matriz de opinión que busca caracterizar la Muestra Joven como un espacio de confrontación política, como un evento de obras contestarias o tendenciosas. Estos criterios alientan la desconfianza y buscan separar este movimiento de jóvenes creadores del trabajo de la institución.

Y algo muy importante: en la Muestra Joven ICAIC no aparecerán obras que enfrenten los valores fundamentales de nuestra sociedad.Si se analizan las obras participantes en la Muestra de este año, o en ediciones anteriores, aparecerán las que merezcan críticas por su elaboración artística o por sus contenidos. De año en año, pueden reconocerse tendencias o temas recurrentes. Siempre serán miradas diferentes, que son expresión de puntos de vista —muchas veces críticos, muchas veces generacionales— sobre la realidad que viven sus creadores. Desde este punto de vista, esto no es un fenómeno cubano, sino que puede ocurrir donde sean convocados los jóvenes creadores en cualquier lugar del mundo. Y algo muy importante: en la Muestra Joven ICAIC no aparecerán obras que enfrenten los valores fundamentales de nuestra sociedad.

Sin embargo, queda mucho por hacer. Ningún análisis sobre la producción audiovisual de los jóvenes puede soslayar que casi siempre se apoya en recursos propios, en la búsqueda de fondos financieros por múltiples vías, incluyendo aquellas que pudiesen servir a otros intereses.

En ese sentido, estamos en deuda con una zona de la creación que posee una alta potencialidad de producción, que puede servir al cine y la televisión nacional. En esta dirección fue muy útil el encuentro organizado en el marco de la Muestra con el Presidente del ICAIC y con el Director General de la Televisión Cubana.

En este encuentro se explicó el proceso de transformación del ICAIC que aspira al reconocimiento legal del creador audiovisual como artista independiente, al reconocimiento de los colectivos de creación o productoras independientes y al reconocimiento de los que ofrecen servicios a la producción audiovisual. A estos objetivos se suma la reciente aprobación del procedimiento para entregar financiamiento a proyectos audiovisuales, que abre un nuevo camino a la producción nacional.

Debemos seguir trabajando por la formación de los creadores. La Muestra Joven ICAIC alcanza visibilidad máxima durante el evento, pero mantiene un trabajo durante todo el año. Junto a la AHS, el ISA, la FAMCA, la EICTV y la Fundación Ludwig, la oficina de la Muestra y el ICAIC deben incrementar las acciones de formación, sobre todo, las que apunten a reforzar la dimensión humanista de la creación, la cultura universal y la cultura cubana, en particular, la cinematográfica.

En relación a los contenidos y partiendo de reconocer que los creadores expresan en su obra lo que viven, debemos trabajar por ampliar nuevas zonas de la realidad que pueden servir de base al cine. En esta dirección, fue fructífero el encuentro organizado por la Muestra con René González Barrios, Presidente del Instituto de Historia, quien expuso casi 40 historias reales que, sin dudas, son historias “de películas”.