Hay personas que pasan por la vida y no dejan su estela visible en sus acciones, hay otras que, aunque se retiran temprano al Olimpo, dejan su impronta en los corazones de muchas personas. Ese es el caso de Mabel Muñiz Ocaña, quien acaba de partir en su último viaje rumbo a la eternidad, precisamente hoy que se celebra el Día de los trabajadores de la Cultura, todo un símbolo de armonía con la vida.

Mabel, economista de profesión, llegó a Producciones Abdala en 1999 para enfrentarse a un mundo comercial y creativo nuevo, difícil, complejo y muy dinámico, que en poco tiempo se ganó la confianza y el cariño del colectivo laboral.

Años más tarde asumió un reto mayor, la dirección de Producciones Abdala, que incluye el sello Unicornio, varios estudios de grabación y la editora musical Atril, todo un complejo de diversidad de saberes cuya clave del éxito fue siempre la exigencia y el buen manejo de la economía y la atención personalizada a los muchos artistas, que forman parte de la cultura musical cubana, que allí confluyen.

“La música cubana pierde hoy a uno de sus cuadros más entregados a sus artistas, pierde a un ser humano que se preocupaba por conocer a su artista más allá de su responsabilidad laboral”.

Ella no escatimó en esfuerzos por reparar cada espacio del inmueble que requería mantenimiento constructivo, peleó por la climatización de los estudios porque sentía vergüenza de ver cómo el calor afectaba a los músicos durante el proceso de grabación de sus fonogramas, amén del cuidado de la tecnología de que disponen esos estudios que requieren una temperatura y humedad estables. Son muchos los parámetros a tener en cuenta, pero Mabel los incorporó a sus saberes e hizo de Producciones Abdala su hogar.

Pude verla conversando con sus músicos, doy fe de cómo estos la quieren, la respetan y sé del dolor que sienten con su partida. Su equipo de trabajo más cercano se ha crecido siempre a pesar de su desvastado corazón, y durante estos días difíciles la ha acompañado con el cariño que solo se da entre hermanos. Es así como funciona ese colectivo laboral. Ella les impregnó el sentido del deber y su exigencia les hizo ser cada vez mejores.

“Mabel, economista de profesión, llegó a Producciones Abdala en 1999 para enfrentarse a un mundo comercial
y creativo nuevo, difícil, complejo y muy dinámico”. Foto: Tomada del Facebook de Producciones Abdala.

La música cubana pierde hoy a uno de sus cuadros más entregados a sus artistas, pierde a un ser humano que se preocupaba por conocer a su artista más allá de su responsabilidad laboral. Ella disfrutaba cada grabación, cada paso del proceso, fue su aliada.

Se lanzó y apostó por artistas noveles, aquellos que nadie conocía e interpretaban géneros que muchos que no conocen el real valor, les denominan “no comercial”, que dicho de esta manera parece fácil pero la apuesta lleva un alto riesgo y un inmenso compromiso con el artista, siempre bajo la norma del respeto, la confianza y la exigencia.

Bajo su mandato el sello Unicornio retomó el camino y mantuvo la excelencia de sus productos discográficos y audiovisuales, así como amplió los servicios de sus estudios dando espacio para la recuperación del patrimonio sonoro. No fue tarea fácil, pero se las agenció, con su manera de hacer y de asumir los nuevos caminos para lograr el acabado deseado.       

Se hizo lo humanamente posible para retenerla entre nosotros, pero sorprendió a todos esa enfermedad tan agresiva, veloz, y ella la enfrentó con dignidad y entereza hasta el final. Nos dejó sin poder hacer más pero también le dejo a su familia y a su colectivo el aliento necesario para seguir adelante y continuar su obra.

Descansa en paz colega, te recordaremos siempre en la alegría, porque así eras, porque desde el difícil ámbito de la economía tuviste la sensibilidad necesaria para entender el vasto mundo de la música y eso se agradece y es necesario reconocerlo. Te aplaudo entonces en tu partida porque te has ganado el aplauso eterno con que se despiden a los grandes artistas.

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