Diana cazadora: la segunda de las obras escultóricas de la Huntington en La Habana

Jorge R. Bermúdez
12/3/2018

A la escultura Los portadores de la antorcha, ubicada en la conjunción de la Avenida 20 de Mayo y calzada de Ayestarán, donada al pueblo de Cuba en 1956 por su autora, la artista estadounidense Anna Hyatt Huntington, le siguió Diana cazadora en 1958 [1]. La misma fue develada en el patio central del Palacio de Bellas Artes de La Habana en mayo de dicho año. Con motivo de esta segunda donación, el Instituto Nacional de Cultura tuvo a bien concederle a la Huntington la Orden del Mérito Intelectual “José María Heredia”, en atención a los valores artísticos de su obra y la relación que tanto ella como su esposo, Archer Milton Huntington, habían establecido con la cultura de raíz hispánica de Latinoamérica [2].

 La Diana cazadora y nuestro Héroe Nacional han entrado  en el panorama
urbanístico y patrimonial de la capital de todos los cubanos. Fotos: Lorenzo Santos

 

En la década del 70 la escultura de Diana cazadora fue retirada de su sitial en el patio central del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, desconociéndose la causa del traslado y su paradero, situación esta última resuelta hace apenas unos meses, motivo del presente texto. 

En noviembre de 2017, llevados por la investigación que iniciamos a partir del traslado y emplazamiento en La Habana de la copia en bronce de la estatua ecuestre de José Martí erigida en el Parque Central de Nueva York, obra de la citada escultora, nos dimos a la tarea de localizar su Diana cazadora, cronológicamente, la segunda de sus esculturas existentes en nuestra capital. Gracias a los referentes brindados por el investigador Enrique López, finalmente fue localizada en el jardín de la casa sita en calle 2 esquina a 13 en el Vedado, en la actualidad, perteneciente a la Federación de Mujeres Cubanas. 

La copia de la Diana cazadora del Vedado habanero, está concebida en aluminio, material que facilitó su hechura y traslado, según práctica seguida en estos casos por la Huntington, quien en más de una ocasión hizo copias de sus esculturas con el propósito de donarlas a otros países de Europa y Latinoamérica. La notoria diosa de la mitología grecolatina —Artemisa para los griegos, Diana para los romanos—, en esta obra escultórica sigue los patrones establecidos para el tema por las esculturas que le han precedido, las que, dicho sea al paso, no son pocas ni menos notables. En consecuencia, la Diana de la Huntington, sin ser una más, no rebasa la matriz clasicista que la estableciera como asunto en la historia del arte occidental desde siglos atrás. Como todas las de su género, la suya destaca por la esbeltez de la pose en correspondencia con la gracilidad y flexibilidad de su cuerpo de cazadora. En el tratamiento de sus brazos y manos aún se percibe la tensión exigida en el manejo del arco antes del disparo. Un motivo animal, un galgo, se agolpa entre sus piernas, dispuesto a recobrar la presa cazada.

Bella obra, a no dudar, que debe de tener un lugar más visible a perpetuidad, para disfrute del pueblo y reconocimiento de la artista que la concibió y donó, tal y como hace ya más de medio siglo se le hace familiar a los habaneros su Portadores de la antorcha. Y, recientemente, la de nuestro José Martí, levantada en el parque 13 de Marzo, entre el Museo de la Revolución (otrora Palacio Presidencial) y la estatua ecuestre del Generalísimo Máximo Gómez.  Si bien esta es la última de las tres estatuas habaneras de la Huntington, por lo reciente del reencuentro con su Diana cazadora, bien puede decirse que la bella diosa y nuestro Héroe Nacional han entrado tomados de la mano en el panorama urbanístico y patrimonial de la capital de todos los cubanos.

Notas:
 
[1] En un inicio, el grupo escultórico Los portadores de la antorcha se ubicó en la conjunción de la Avenida Paseo y Zapata, en el Vedado.
[2] Archer Milton Huntington, poeta y fundador de la Sociedad Hispano Americana con sede en Nueva York.