El coliseo de las cien puertas cumple 136 años de vida

Elaine Caballero Sabugueiro
12/6/2020
Fotos: Tomadas de Habana Radio
 

Como país de cultura, no podíamos dejar morir al Teatro Martí, por muy metafórica que se escuche y se lea esa sentencia. Su importancia para el arte ha sido esencial a través del tiempo, porque su escenario ha acogido lo mejor del talento cubano, ya sea del canto lírico, del teatro bufo, de la danza contemporánea y la flamenca, en fin… que el coliseo de las cien puertas, nombrado así por el poeta José Fornaris, es un sitio medular para desentrañar a Cuba mediante sus expresiones artísticas.

La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH) supo de la necesidad de concederle nueva vida a la emblemática construcción, despojada por completo de su esplendor, y se dio a la tarea de su restauración capital, un proyecto inmenso que tardó tiempo. Muchos desconocen que a veces restaurar significa mayores complejidades, erigir una obra arquitectónica desde cero, por muy difícil que parezca, no se compara con devolverle cada detalle a un inmueble antiguo y desafiante.

 

Cuando el 8 de junio el Teatro Martí cumplió su aniversario 136 de fundado, todavía parece un sueño atravesar sus puertas, contemplar la belleza de los techos, de los asientos, de las cortinas, es como viajar al mismo año de su inauguración, en 1884, y disfrutar de un espectáculo con la sensación de que algo importante sucede allí mientras la vida mantiene su ritmo.

Su nombre no siempre fue el actual, debido a sus dos cambios de empresario. Primero se llamó teatro Irijoa debido a su dueño Ricardo Irijoa y, después, en 1889, pasó a llamarse Eden Garden, nombre que le pusiera su nuevo propietario, el señor Enrique Pastoriza. Ya en 1900 fue reconocido como el Teatro Martí, en memoria del Apóstol de la independencia cubana.

 

Junto con la vida cultural, el espacio acogió notables acontecimientos políticos del siglo XX. Figuró como sede de la Asamblea Constituyente a cargo de redactar la Constitución de la República de Cuba de 1902, y además allí se discutió y aprobó la Enmienda Platt, y también se leyó el Primer Manifiesto del 26 de Julio enviado por Fidel Castro Ruz desde el exilio, como parte de las sesiones de la Asamblea Ortodoxa.

En 1965 el centro fue restaurado, pero, con el paso de los años y al agudizarse su deterioro fue cerrado, en 1977. En 1982 pasó al Poder Popular de La Habana, que acordó fechas para su remodelación, sin terminar por diferentes motivos. Por último, la OHCH se encargó de la obra con diferentes períodos constructivos a partir de 1999, hasta reinaugurar de una vez y por todas el teatro el 24 de febrero de 2014.

 

Con la reapertura de su sala principal y demás espacios, la ciudad contó con otro núcleo de cultura en una zona que presenta encantos irresistibles. Muy cerca están el Capitolio, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, la fuente de la India, el Parque de la Fraternidad, entre otros lugares que hacen de la capital un destino ansiado por diferentes públicos. El Teatro Martí se convierte entonces en una ruta de arte cubano para seguir descubriendo la génesis misma de lo que llamamos cubanidad.