Tras varios días de tensión y contactos con diferentes colegas santiagueros, acabo de confirmar en las redes sociales el deceso del poeta Eduard Encina, cubano raigal que tuve la oportunidad de tratar durante años y luego editar para nuestra revista, apenas unos días antes de conocerse el fulminante padecimiento que hoy nos priva de su compañía, a propósito de que un cuaderno de poemas suyos se alzara con el Premio de La Gaceta de Cuba. Como no fui amigo suyo ni estudioso de su obra, he preferido transcribir enseguida los primeros testimonios leídos en Facebook, firmados por dos escritores y un realizador de radio que tuvieron la oportunidad de compartir literatura, trabajo y amistad con el singular poeta de Baire.

foto del poeta cubano Eduard Encina
Eduard Encina: “La poesía trabaja con lo imposible”
 

Rafael González Muñoz, joven dramaturgo y vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz, me puso en conocimiento del hecho en estos términos: “Acaba de fallecer, en el hospital Saturnino Lora, de Santiago de Cuba, a los 44 años, el gran poeta y amigo de todos los escritores de la Asociación Hermanos Saíz, Eduard Encina. Víctima de una inesperada y rotunda enfermedad, el que por varios años fue miembro de la Dirección Nacional de la AHS, se despide de nosotros, los que no nos acostumbraremos nunca a su temprana partida. El autor de libros como Ñámpiti, El silencio de los peces, El perdón del agua y Golpes bajos, entre otros, será sepultado en su natal Baire, por decisión familiar. Llegue a todos sus familiares y amigos y a las personas que aman la literatura y por ende a los buenos amigos y a los buenos escritores como Eduard, mis más sentidas condolencias. Hasta siempre, amigo”.

Yansert Fraga, autor de literatura para niños y gestor cultural, escribió: “Ha muerto el poeta Eduard Encina. No estoy en los escenarios en que ahora mismo desata su furia el huracán Irma, pero acaba de llevarnos a uno de los mejores hijos de la Literatura Cubana. Lo recordaremos siempre como un mambí, en su Baire natal, aupando el conato intelectual en su Café Bonaparte, organizando año tras año la jornada Orígenes, en homenaje al más universal de todos los cubanos, o luchando por rescatar (como lo hizo) el modesto monumento que recuerda, en el cementerio de Remanganagua, el primer enterramiento del Apóstol. No queda  más que hacer silencio, como los peces, y doblar la cabeza ante el legado del autor de El mundo de los peces, ese hermoso libro para niños que dignifica el Premio Calendario”.

Cierro esta nota con el testimonio del joven radialista Alfredo Ballesteros, residente en Contramaestre y muy cercano a Eduard: “Con profundo dolor comunico a todos los amigos de Eduard Encina, quienes han estado pendientes de su estado de salud, que nuestro hermano falleció esta tarde del 8 de septiembre de 2017, en la sala de terapia Intensiva del hospital Saturnino Lora. Eduard, a quien lo sorprendió una invasiva enfermedad, lucho por la vida dignamente hasta su último suspiro. Recordemos al mambí con el machete en la mano, con la palabra precisa en el momento adecuado, pero también con la sabiduría para dar el consejo oportuno. No por esperada la noticia es menos dolorosa. Gracias a todo el equipo médico que lo atendió y a los amigos que siempre estuvieron a su lado y pendientes a través de las redes, mandando también sus deseos de pronta recuperación. Estamos consternados. Dios lo tenga en su gloria”.