Iraida Williams Urgellés nunca pensó dedicarse a la música, ni siquiera tuvo la ilusión de cantar cuando era niña. Lo de ella era estudiar y estudiar para hacerse médica. Y lo logró. Luego vino la siguiente meta: especializarse en pediatría, por su adoración hacia los niños. Pero todo quedó ahí. Le entró el bichito de lo que había aprendido en la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas, cuando se vinculó a las actividades culturales.


Foto: Yaciel Peña de la Peña


En ese plantel comenzó tocando maracas con el sexteto Atabey, que a su vez formaba parte del conjunto artístico Cueybá. Después empezó a aprender a rasgar la guitarra, un instrumento que ha definido su vida como trovadora desde hace 12 años; aficionada primero y ahora profesional en el último lustro.

 

¿Por qué trovadora?

Como trovadora tengo independencia, solo necesito una guitarra para acompañarme y actuar, y con este género me siento obligada a componer si quiero ser reconocida cantautora, como me lo he propuesto. Para mí es muy interesante cantar y tocar. Ya tengo varias composiciones, entre ellas “Trasfondo”, “Mujer” y “La ciudad perfecta”.

Ese último tema se refiere a Las Tunas, sus calles, su gente, su música, tradiciones y hasta al cactus que le da el nombre a la oriental urbe. Esto de amar el lugar donde vive es innato en ella, porque a pesar de residir en la ciudad de Las Tunas hace 23, de sus 41 años de edad, evoca mucho a familiares, amistades y compañeros del preuniversitario Anacaona, de su natal Colombia. Y recuerda el olor a guarapo, miel, azúcar y hasta el bagacillo que invadía al poblado cuando el central molía la caña.

“Defenderé mis composiciones en el evento de mujeres cantoras Ella y Yo, especialmente una que compuse cuando cumplía misión en Venezuela, la que en una de sus estrofas dice (y canta):
 

Sigue tus pasos mujer

Vete adonde debas ir

A la derecha un fusil

De inteligencia y ternura.


“Los trovadores que me han servido de guía son Norge Batista y Freddy Laffita. Hice una canción fusionando dos temas de ellos. Norge señala en un texto: ‘Hace falta que un ángel  muera de nobleza′; y Laffita: ‘Qué falta le hace un hombre lobo a la ciudad′.

“Me gusta mucho fusionar la nueva trova y la música tradicional, que es de donde provengo”, asevera. Iraida Williams pertenece al sexteto Contrapunto, de música tradicional, en el que se desempeña como cantante líder  desde hace tres años.

Quizás por la aceptación que ha tenido  en el público  como intérprete de música tradicional cubana y su incursión en la trova, trata de llevar a la par ambos géneros. Y cuando le pregunto cuál prefiere, se ríe y asegura no tener respuesta.

Pero luego responde: “Me alimento de los dos géneros. La trova me ayuda y obliga a componer cosas que llevo dentro y me preocupan; la música tradicional es lo folclórico que nunca debemos olvidar, es también lo cubano”.


¿Dicen algunos que tu voz se parece a la de Xiomara Laugart?

He oído hablar de eso, pero lo cierto es que ya estoy en el camino del estilo propio. Graduada también como instructora de arte, cumplió misión en tierras bolivarianas y actualmente navega en varias aguas, pues, además de la trova y la música tradicional, practica  la actuación en el elenco Total Teatro y es la administradora de la tunera Casa de la Música desde su inauguración en diciembre último.

Son varias las líneas artísticas de Iraida Williams. Algún día escogerá un solo camino. “Cualquiera que decida, siempre será para defender la  música cubana”, asegura finalmente en su entrevista exclusiva con la ACN para La Jiribilla.