La primera vez que tuve noticias del pintor camagüeyano Iván Carbonell, “Machuty”, fue al recibir en la Revista Signos, un dibujo de su autoría para participar en la convocatoria de ilustración para cubierta, del número 70, que trataba sobre la muerte. Después de ser seleccionado como uno de los que integrarían el dossier de dibujos de cubierta en las páginas interiores, empecé a conocer mejor al artista que tanto nos impresionó con su obra. Este diseño tan singular trataba un ser primitivo, un hombre arcaico y en su rostro se disponía la languidez del tiempo, su imagen fosilizada estaba enmarcada por huesos. En la obra, hecha a tintablanco y negro como lo exige la revista, la intención del artista era llevarnos con su imagen más allá de la muerte, a descubrir el sentido de la vida que nunca termina una vez que naces, según sus propias palabras cuando en una ocasión le pedí que lo explicara.


Iván Carbonell
 

La relación de Machuty con Signos —su equipo de trabajo no quedó solamente en la presentación y publicación de su dibujo, sino que, tuvimos la oportunidad de conocer con más profundidad su vida y obra. En algunos momentos en los que conversamos sobre su estilo de concebir su arte,  le hice la propuesta de una entrevista, para que integrara el equipo de los colaboradores de Signos, porque a pesar de que su obra es totalmente diferente a la temática que Signos persigue en sus páginas, supo entremezclar sus trazos y lograr el influjo “feijoseano”, a pesar de la distancia artística que existe entre lo académico y lo popular nacido en Las Villas.

La creación de este artista camagüeyano constituye una excelente forma expositiva de su imaginación y de cómo ve la sociedad que lo rodea a través de los más diversos temas. Profundidad y riqueza, deben ser consideradas quizás entre las más importantes expresiones a la hora de concebir sus ideas, que navegan entre las más bellas y animadas formas impresionantes muy auténticas de su personalidad, que sólo la forma de ejercer su oficio logra contener con espontánea humildad.

Es un joven que en medio de una tenaz lucha por convivir con la modernidad, logra imponer su estilo, concebido por su proyecto de vida con la cultura cubana, y dedicaba tiempo y esfuerzo para materializarlo.

En sus obras podemos apreciar, temas de la contemporaneidad salidos todo de su imaginación; logrado con un juego propio de líneas seguras, con colores que florecen más que el contexto campestre o citadino donde se desenvuelve, de una óptica sutil, de un mundo sorprendente que lleva dentro y que manifiesta de manera muy personal. No es solo un artista más, sino un hombre futurista.

Machuty: Entre las herencia artística de tus padres y tu propia inspiración desde pequeño —hasta hoy en día— por la pintura, fluye una trayectoria donde, el interés por lo cotidiano —a veces real o ilusorio— existe con una persistencia y paciencia poco encontradas en los artistas de las nuevas generaciones.

¿Podrías darnos testimonio, de los secretos y vivencias que te condujeron a ser quién eres?

Procedo de una familia de pintores aficionados  que han dejado una huella en la historia cultural del municipio Florida, perteneciente a la ciudad de Camagüey, poblado en el cual vivo. El estilo pictórico de mis raíces familiares, pienso que de una forma u otra influyeron en mis creaciones y le aportan cierta particularidad. Siempre quise imitar a mi padre pero a medida que fui desarrollando mis habilidades comencé a buscar mi propio estilo.

Desde muy pequeño me interesó en el mundo de los colores y los pinceles, trabajar con ellos. Pasaba horas garabateando hojas de papel con crayolas hasta conformar figuras. Cuando tenía cinco años me encantaba dibujar el personaje que más me gustaba de la película infantil que se estuviese transmitiendo por la televisión, por ejemplo los domingos. Aunque  era un poco difícil para mí, puesto que los animados estaban en constante movimiento, hice colecciones de muchos personajes fantásticos animados.  Comencé la escuela, allí me destaqué en concursos de artes plásticas que convocaba tanto el centro escolar como la casa de cultura del territorio, lo cual me dio paso a comenzar a tomar clases en dicha institución. Luego me presente a realizar las pruebas de actitud para la escuela provincial de Instructores de Arte y fui aprobado, allí curse cuatro años y me forme con prestigiosos artistas de la cultura camagüeyana. Me gradué en Humanidades e Instructor de Arte (Especialidad Artes   Plásticas), hice la Licenciatura en Educación Especialidad —Instructor de Arte. Y terminé un diplomado en Educación por el Arte.

Fui seleccionado para participar con una obra mía en el primer Salón de Estudiantes. El gallo, una de mis obras que más me gusta actualmente mi obra se obsequia en el popular programa de la televisión cubana El Selecto Club de la Neurona Intranquila. Soy miembro de la Asociación Hermanos Saiz de la Filial de Camagüey.

En la apreciación de tus obras  he descubierto nuevas tendencias del arte cubano. ¿Pudieras esclarecernos algunos detalles en tu pintura acerca de ese intercambio de fina particularidad, entre tus virtudes y exigencias?

Soy un artista inquieto no puedo estar sin pintar o idear  una nueva obra.  Las artes plásticas constituyen mi anatomía humana. Siempre mi obra se encuentra en constante cambios, lo que me permite  transitar por varias vertientes del arte y ello le proporciona a mi labor creadora una particularidad excepcional que me define con un sello distintivo.

Me gusta representar en mi obra  elementos particulares de nuestra nación  como la palma real, obreros y el verdor de frutas, mujeres en su cotidianeidad y sobre todo la campiña cubana. Incorporo paisajes y personajes que me rodean y están siempre en un intercambio de miradas de ellos hacia mí y en el caso de la paisajística es al revés. Es como un intercambio espiritual lo que trato de lograr y creo que la obra es más pura, más real, más convincente.

Con un estilo muy personal, acompaño mis creaciones con mucha fantasía y colores, es un atractivo estallido de tonos que le atribuyen a las imágenes frescura y vitalidad. Para mí es muy importante que mis obras se vean vivas, es la única manera de perdurar la intención de mis creaciones.

La contradicción que enfrento a diario es que en el momento de realizar una obra no cuento con los materiales dispensables, lo que hace que a veces no me siento satisfecho y sigo en la búsqueda de la perfección.

Me lleva entonces a pensar que  tu misión se ha centrado, sobre todo, en una obra de rescate cultural. ¿Qué razones llevan a esta clasificación?

Mis obras están dadas a un rescate cultural muy profundo, siempre voy más allá de lo real. Quiero llegar hasta lo maravilloso. Es por eso que en cada figura trato de que rostros, vestimentas,  luces, expresen cubanía en todos los sentidos, mezclo aves con paisajes, héroes con estrellas y diademas, misticismo popular, personajes tradicionales conocidos en mi terruño y hasta he logrado dar vida a personajes de la literatura cubana. Siempre mis cuadros están dados a representar elementos significativos de la cubanía. Sin ser reiterativo —con elementos que siempre se usan como la palma real, los ríos, y algunas aves típicas— trato de demostrar que más allá de estas figuras existe una Cuba inexplorable, rasgos que siempre han estado allí y que nos identifican igual, ejemplo: una mirada de una mulata cubana incitando al amor, un gallo asombrado por el ruido un majá, un güije lascivo cazando rabiches, son escenas que salvan la esencia de nuestras raíces.

Queda dicho entonces que eres un cubano de “pura cepa” que tienes mucho todavía por concebir, ideas que te martillan en la mente, pero mucho más de vida para salvaguardar lo maravilloso de nuestro país. ¿Cómo influyen una y otra razón en la forma los temas que escogidos?

Guardo gratos recuerdos de mis primeras incursiones en el complejo mundo de la artes visuales y más en las enseñanzas de mi padre con respecto a dibujar todo lo que a Cuba se refiere y gracias a él que me enseñó el amor a nuestra isla y deber de que no quede su naturaleza en el anonimato y es por eso que la intención de dar luz hace que me convierta en un cubano de pura cepa, siempre estoy buscando todo lo que me huela a cubanía.

Tomo aspectos de la cotidianeidad y los mezclo con la fantasía considero que es un elemento que prima en mi obra artística. Todos los artistas transitamos por muchas facetas yo creo que esta es muy mía. Me inspiran las frustraciones en los momentos difíciles que vive el mundo de hoy e intento que los rostros siempre sonrían, que se vean felices y que la alergia característica del cubano esté presente, no me gusta pintar nada que denote tristeza,  muerte, ni mundos grises.

A tus manos llegó la convocatoria para participar en el concurso de portadas de la insigne Revista Signos de Santa Clara. Esta vez el tema era crear un ambiente que preservara la presencia de la muerte en la cultura popular cubana. Quedaste entre los que laurean las páginas dedicada a los artistas populares. Cuéntame un poco qué te inspiró el tema, cómo lograste tu obra y si en un futuro este estilo Feijosiano tan arraigado en la provincia de Villa Clara puede ser otra faceta de tu  modesto espíritu creador.

Para mí fue un reto lograr un dibujo popular. Este estilo no conocía que existía. Después de leer la convocatoria, me llamó mucho la atención un aspecto que pedían y recuerdo que decía: Las obras deben ser en blanco y negro, preferentemente a línea, aunque se aceptarán otras técnicas. Realmente no me imaginaba obras en blanco y negro para una revista y comencé a buscar información sobre esta peculiar publicación villaclareña. Investigué sobre los dibujantes populares, sus maneras de concebir las obras y el estilo que las describía. Me llamó mucho la atención los trazos de Feijoo, y a pesar de que para mí era desconocida esta manera no académica de crear, me puse  a pensar cómo podría participar pues nunca había incursionado en el arte naif o popular y como el tema requería la muerte en sus inagotables manifestaciones: rituales, costumbres, mitología, creencias comunes, literatura oral, la lengua, artesanías, arquitectura, etcétera, pues fue que envié el hombre de las cavernas enmarcado en huesos. Fue una idea genial, logré hacer un fósil de un primitivo, el fósil significa muerte pero a su vez también vida porque refleja una vida que existió y es como una fotografía. Así lo dibujé, una foto fosilizada del hombre, sus bordes fueron huesos, era un cuadro de aquel hombre que ya no existe, del hombre muerto en el pasado… por ahí fue estuve tejiendo la idea e hice mi primer dibujo popular, y fue publicado en Signos con el título: Frustraciones. El arte popular que persigue Signos, es un arte que me gusta pero lo mío  es otro estilo, fue un atrevido en este tema, lo disfruté porque al estudiar a los artistas de las villas incluí muchas ideas para futuras creaciones.

¿Cómo ves a ese Machuty  diez años después de esta entrevista?

Seguir adelante con mis sueños y empeños culturales. Creo y estoy seguro que he crecido mucho dentro del mundo de las artes plásticas. Y lo digo con seguridad porque me siento totalmente satisfecho con más reciente exposición en este año 2016 titulada Rey de Reyes, exhibida en  Galería de la Casa del Teatro en la ciudad de Sancti Spíritus. Pero mi trayectoria ha sido escalonada en orden ascendente para mi desarrollo. Tengo muchas colecciones que he expuesto que han sido de mi agrado, con ellas me he sentido verdaderamente identificado como fue: Signos Inquietantes, Camagüey, 2006; Vistiendo el cuerpo con arte, Camagüey, 2007; Raíces Afrocubanas, Camagüey, 2008; y en el 2013 Fragmentos vitales, también en Camagüey. Entre otros premios y menciones, mi carrera ha sido engalanada con el Reconocimiento, por su meritoria labor reflejada  en Fragmentos vitales y la Mención, XV Salón Municipal de las Artes Plástica,   en el 2014.

Soy un joven artista colmado de muchos sueños y anhelos que batalla día a día para materializarlos. Estoy trabajando en una nueva serie de obras que no es lo que el público ha visto anteriormente, y será expuesta en la capital cubana.

Las ideas futuras son varias pero la más importante es seguir dándole valor al nombre artístico de Machuty tanto en escenarios nacionales e internacionales y continuar trabajando duro para dejar una huella de mi labor en la sociedad cubana actual y  que las futuras generaciones de artistas me conozcan y descubran mi tiempo en las obras que dejaré para la historia del arte cubano.

Fuente ACN