Para el ser humano —que no solo es armazón biológica, sino también autoconciencia y razón de las cosas— la vejez puede ser un concepto relativo. Por ejemplo, para Jules Renard, la vejez existe cuando se empieza a decir “nunca me he sentido tan joven”. Con semejante entusiasmo quizá se pretenda aparentar empuje de cara al futuro, pero en el fondo se trata de una negación o mecanismo de defensa que de algún modo proteja de una realidad dolorosa.

¡Vaya que estaría viejo entonces Joaquín Sabina! Por estos días, el artista de 73 años ha anunciado una gira de conciertos por varias ciudades de España, así como el estreno de un documental basado en su tema “Cuando era más joven”, y en primicias a la prensa ha aprovechado para mostrarse juvenil y farandulero; tanto, que, según afirma, el siglo XXI a él “le toca los cojones”.

“Para Sabina, usar a Cuba como comodín político no es algo nuevo”.

Por supuesto, también aprovechó para opinar sobre Cuba. Ha dicho que ya no es amigo de la Revolución cubana; que antes lo fue, pero que ya esta es una revolución envejecida. Mi vecino Manolo, que no es poeta ni nada como Jules Renard, suele decir que un viejo se ha vuelto muy viejo, cuando empieza a decirle viejos a sus antiguos amigos. Quién sabe si esto no supone otro mecanismo de defensa, lo que en psicología suele llamarse regresión: recurso mediante el cual un individuo pretende colocar su yo en un nivel anterior de desarrollo, para así poder afrontar sucesos que le resulten inaceptables.  

En lenguaje de mi amigo Manolo, que nunca ha leído nada de psicoanálisis ni tampoco tiene la menor idea de quién es Freud, esto no se traduce en conceptos enrevesados de la orientación dinámica y analítica, sino lo que el común de la gente define como “viejo verde”. En cualquier caso, la falta de contacto de Sabina con su realidad es notoria. Tratándose de una gira en la que de 29 conciertos, 27 serán ciudades de España, sería muy lógico que se centrase más en los graves asuntos nacionales; pero quién sabe si usar “lentes culo de botella” lo avejenta.  

“En España, es larga la lista de condenados por injurias a la Corona, incluso con cárcel. Para ello solo basta la metáfora en una canción o un post en Facebook donde se quema la foto del monarca”.

Justo el mismo día en que más de medio millón de personas se manifestaban en Madrid —en defensa de la atención primaria (muy damnificada por una gestión errática y los recortes presupuestarios)— varios periódicos nos relataban que el pensamiento de Sabina está con los que protestan en Cuba.

De inicio me dije, será que la manifestación llegó de la Plaza de Cibeles hasta el Paseo República de Cuba que está relativamente cerca, en el Retiro. Seguro que por allí estaban protestando sus amiguetes y les está expresando solidaridad; pero qué va, no era eso.

En fin, a continuación también exponía su dolor por los presos en la Isla. Todavía yo pecando de ingenuo: quizá luego mencione los artistas presos en España, me dije; pero tampoco era el tema. Caramba, que no es poca cosa el asunto de los artistas presos en España, la mayoría músicos, sus colegas. Según Freemuse, una organización internacional que defiende el derecho a la libre expresión artística, en 2019 era España el país con más artistas encarcelados en el mundo, con 14.

En la web me costó trabajo hallar noticias sobre este particular. Ya sabemos que, para los medios, España no es como Cuba: un lugar hacia donde todos los telescopios del mundo apuntan; pero una nota de hace un año en el diario Público, nos dice que esos 14 continúan encarcelados.

Luego encontré un informe sobre “la censura artística en la Europa del siglo XXI”, —presentado a la Eurocámara por la eurodiputada Diana Riba—, donde se alertaba de un retroceso respecto a la libertad de expresión en los Estados miembros de la Unión Europea. De los 31 artistas encarcelados o con condenas que implican prisión, 14 corresponden a España.

Tal vez se trata de una suerte de alzheimer geográfico lo que padece don Joaquín. Quién sabe si el GPS con que localiza la falta de libertad de expresión se le flipó sobre Cuba. Lo cierto es que, Google mediante, también he buscado en la web algún pronunciamiento suyo anterior sobre los artistas presos españoles, y “nananina le dijo a Nana”. Para estas cosas parece que su boca no es suya.  

Es curioso, porque en esas búsquedas logré ver que se vanagloria de haberle dicho gilipollas a Fidel en su cara. ¡Oiga, qué en una dictadura eso cuesta caro! No es como en una democracia, donde tú le dices lo mismo al rey don Felipe, y solo te puede costar hasta 24 meses de multa. Precisamente esto es lo que avisa el artículo 491 del Código penal español, lo cual, dado que el patrimonio de Sabina no es corto (cierta vez perdió un juicio de 2,5 millones con Hacienda), le pudiera significar un descuento de seis o hasta siete cifras en su cuenta bancaria.

“Justo el mismo día en que más de medio millón de personas se manifestaban en Madrid en defensa de la atención primaria, varios periódicos nos relataban que el pensamiento de Sabina está con los que protestan en Cuba”.

En España, es larga la lista de condenados por injurias a la Corona, incluso con cárcel. Para ello solo basta la metáfora en una canción o un post en Facebook donde se quema la foto del monarca. El último condenado ha sido un ciudadano catalán quien cinco minutos después de una intervención televisiva del rey Felipe, escribió en Twitter: “En serio. Tallem-li el coll a aquest fill de puta, estem tardant. #CoronaCiao (En serio. Cortémosle el cuello a este hijo de puta, estamos tardando)”.

Para Sabina, usar a Cuba como comodín político no es algo nuevo. En 2011, antes de viajar a Miami para un concierto, dijo que estar en esa ciudad era una “juventud soñada”, mientras en Cuba dominaba una gerontocracia. Como ven, el asunto de la negación y la regresión no es cosa reciente, ya lleva unos cuantos años de candidato al diván.

Y aquí yo le callara la boca a mi amigo Manolo y le diría que con esto no estamos en presencia de un “viejo verde”, en todo caso de un viejo luchando los verdes. Ahora bien, en cuanto a su “corta aquí, si tienes vergüenza no me hables más”, uno siempre puede seguir escuchando sus canciones sin necesidad de ser su amigo.

Qué sé yo, jamás he tenido que darle primero un abrazo a un cantante, qué tal la familia, te invito a un café, para poner un disco suyo y escucharlo. Eso es lo que va a pasar en Cuba, será uno más en el dial de la radio, y así, cualquier día, apretamos el botón y: “Estimado radioyente, ahora quiero invitarle a escuchar este tema de Joaquín Sabina, titulado Tan joven y tan viejo”.  

46