ARTÍCULOS de la Sección
Me complace observar que, pese a los años transcurridos desde su estreno, La muerte de un burócrata conserva intacta su frescura. Lamento tener que añadir que la burocracia también.
El 22 de agosto de 1961 nació la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Fue la culminación de un Congreso que consagró la unidad del movimiento artístico e intelectual en torno a la Revolución triunfante y selló la identidad entre la vanguardia de los creadores cubanos y la vanguardia política del país
El siglo XIX, cuyo nacimiento es también el de la nación cubana, asistió al auge esplendoroso de las artes y las letras en nuestra patria.
Mi relación con la UNEAC comenzó desde el mismo nacimiento de esta institución cultural. Siempre ha sido mi refugio, el lugar donde encuentro inspiración para escribir, donde las palabras se convierten en poesía.
ENTREVISTA A MIGUEL BARNET
Sobre los orígenes de la UNEAC, los hitos de su evolución y los alcances y desafíos que marcan su ruta actual, dialogó con La Jiribilla su presidente, el poeta, narrador y antropólogo Miguel Barnet.
Ninguna previsión cabalística pudo ser más acertada. Ningún azar más concurrente. La UNEAC nació bajo el signo de la permanencia y como un hito de la cultura cubana.
Decirle adiós resulta dificilísimo. Tal vez por eso escruto incansablemente este retrato que atrapa un fragmento de la vida de Xiomara Palacio. Mi parada tristísima ante esta instantánea, donde aparecen personas entrañables, no es más que una justificación, un ardid para detener los relojes en ese año y no tener que decirle adiós.
Aún no estoy preparado para describir qué siento cuando hablo de Xiomara Palacio como un ser que físicamente ya no está presente. Pero me queda el aliento de que si estuviera frente a mi, volvería a decirme: “No llores Güirito, lo mejor está siempre por llegar”.
Hace poco más de un mes le dijo adiós a este mundo la actriz Xiomara Palacio, una mujer que dejó trazos indelebles en la escena cubana. Como sé de la condición efímera del teatro, conversé con ella en noviembre del 2006, en un intento de atrapar en palabras el testimonio de su vida. Hoy comparto aquella conversación con los lectores de La Jiribilla, entre la tristeza por su partida y la alegría de haberla conocido.
Fotos: Cortesía Rubén Darío Salazar y Raúl Martín
Su versátil e integral personalidad en la escena cubana es ejemplo de legítima pasión por el teatro de figuras. Seguirá viajando por toda la Isla con su retablillo a cuestas, acompañada del organillo de sus voces y del vital universo de sus manos y títeres.
Diálogo con Osvaldo Doimeadiós
"Hasta el último momento estuvo haciendo planes. Era el centro en una reunión, sabía confraternizar y ser una amiga incondicional. Hay seres que siempre estarán ahí: Xiomara es uno de ellos".
En el mundo globalizado de la comunicación en tiempo real, este que nos ha tocado vivir en el primer cuarto del siglo XXI, las manifestaciones arquitectónicas de autor reconocido, las de autores no tan conocidos o absolutamente desconocidos, y aun las obras anónimas, están ofreciendo una imagen rotunda de transgresión del orden ortodoxo o ecuménico, y a veces pienso que racional.
Entrevista con Mario Coyula
Es preciso ir a la esencia. Es difícil, peligroso, hablar de cubanía. La gente identifica la cubanía con lo colonial, y hasta con un período de este, como si antes y después no hubiese habido nada de arquitectura cubana.
La ciudad se enfrenta hoy a un fuego cruzado que puede convertir a la Maravilla en todo lo contrario. Los ejemplos negativos no deben y no tienen por qué repetirse si se comprende a cabalidad que estamos en presencia de una ciudad única por su desarrollo y tejido social.
Los negocios por cuenta propia podrían ser clave en el desarrollo y conservación de La Habana. Inculcar el buen gusto en la población, basado en saberes y no solo en modas, además de velar por el correcto funcionamiento de los organismos y entidades encargadas de hacer prevalecer la ley, son solo dos de las tantas tareas que debemos afrontar. Lograr que La Habana siga maravillando al mundo depende de cuán en serio nos tomemos su salud.
Conversación con María Victoria Zardoya
Los arquitectos cubanos tienen hoy un escenario difícil. En el contexto cubano no se entiende a esta área del conocimiento como un valor artístico al nivel de la pintura y la escultura.
Fotos: Kike
Las ciudades y pueblos cubanos constituyen el patrimonio más relevante de la cultura material de la Nación. Forman parte de la memoria histórica cubana, de ahí el alto significado que han tenido en el proceso de formación de la identidad nacional.
Una cultura popular que pregone fusiones y unidad aplicando métodos habituales, prodigando a unos o reduciendo a otros, terminará siendo una cultura a la antigua usanza; perderá progresivamente su condición de aglutinar, de ser universal y por ende nacional.
Los cultores populares no necesitan más luces que la que sale de su pecho. No hay apagón para su estirpe, y ese ejercicio de desprendimiento demuestra no solo que la belleza es una necesidad y que el arte es patrimonio de todos; sino que deviene en un ejercicio reafirmatorio, conmovedor, salvador.
La cultura popular no es estática, sino que puede y debe incluir todo el saber y convertirse de una sobrecama de retazos, con elementos tomados de aquí y allá, en un hermoso tejido colectivo.
La cultura popular tradicional nos hace uno, nos identifica, nos iguala, constituye un impulso de solidaridad interna que se ha desarrollado a lo largo de siglos, conjuntamente con la constitución de una memoria común.