ARTÍCULOS de la Sección
Del borrador al Premio: radiografía a varias voces
Eduardo Heras León José M. Sánchez (Yoss) Martha Acosta Álvarez
Malena Salazar Maciá Natalie Roque Vega Elaine Vilar Madruga
Jóvenes escritores opinan
Natalie Roque Vega Malena Salazar Maciá Roberto Viña Yonnier Torres Rodríguez
Entrevista realizada a Raissa Capasso y Gabriel Kieving fundadores del proyecto brasileño de intervención comunitaria Etinerancias, participante en la XXVII Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa.
Con el objetivo de llevar el teatro a las comunidades más intrincadas de nuestra geografía, así como influir en el gusto estético de los pobladores de las montañas, el rudimentario teatro fue pasando de una opción a una necesidad de los campesinos. (Análisis necesario y pertinente para mantener viva La Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa).
Comentarios que se pierden en la memoria y la edad; el nombre, no importa cuando la fidelidad no es un asombro, sino una dicha por los reencuentros. Caminar kilómetros para llegar a los destinos: una comunidad para una función, o a las riberas de los ríos para armar el campamento…
La producción de la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa, es uno de los asuntos más complejos en la organización de este evento. Después de XXVII ediciones, diversas experiencias y análisis, la Cruzada cuenta con un aseguramiento elemental para hacer posible la vida en campaña.
En la sombra, con cierto sufrimiento por no poder asistir tampoco este año, me muevo desde el teclado a favor de la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa: un rico tejido de interacción entre arte y público, entre creadores y habitantes.
Eldys Cuba José Suárez Alejandro Álvarez Rebeca Rubio Reinaldo Quevedo
Mashenry Aguilar Yoan Rodríguez Doreikis Columbié Yamila Pérez Fermín Figueredo
Mario Peralta Juan C. Valladares Chelys Matos Delia González Iroán L. Cordero
Ramón Noris Denys Molina Vismel Barrios Yosbel Reyes Erduyn Maza
La incertidumbre hacia lo desconocido nos preocupaba un poco al principio, pero la curiosidad por descubrir lo que algunos colegas habían vivido y las ganas de llevar nuestros títeres a aquellos lugares hicieron parecer más extenso el viaje que desde La Habana, ya era largo.
En la imagen se aprecia una formación habitual que estaba precedida por la voz de mando del director de la Cruzada Emilio Vizcaíno: “¡Se va a descargar el camión!” Hacíamos una cadena para pasarnos los bultos hasta el lugar donde íbamos a dormir.
Entrevista con Alfredo O’Farril
Poco se ha hablado de los iniciadores de la Facultad de Arte Danzario, de sus vivencias y recuerdos. Pasados treinta años de su fundación, merece atención el legado de experiencia y conocimientos de aquellos pioneros, grandes figuras de la danza en Cuba. Por tal motivo conversamos con Alfredo O´Farril.
Es una mujer negra y alta. Maestra muy exigente y culta, dotada de memoria prodigiosa, su capacidad de análisis le permite revelar a sus discípulos de los más ocultos secretos del ballet. Desde que tiene catorce años es profesora de esta manifestación danzaria.
Nuestra tradición danzaria tiene sólidas raíces que se remontan a la Cuba precolombina. Estos primeros indicios de representaciones danzarias de los aborígenes formaban parte de un complejo cultural que agrupaba baile, música, canto y ornamentación, el “areito”.
En lo que a la enseñanza práctica se refiere, los docentes que estamos insertos en tales experiencias, inevitablemente nos encontramos ante la interrogante de ¿cómo batallar en medio de una realidad concreta, con una juventud insatisfecha? Su apatía tiene causas reales, enraizadas en nuestra propia cotidianidad, es por esto que es necesario atender seriamente estas preocupaciones.
Es urgente la necesidad de una particular mirada al bailarín como sujeto pensante, actuante, que cree sus propias plataformas teóricas y que proponga nuevos enfoques corporales; que se desarrolle con una “solvencia corporal”; que deje ver un cuerpo no solo pensado para la danza, sino que piense la danza.
Tanto el ballet como otras expresiones danzarias más contemporáneas han acudido a las obras de conocidos autores desde el siglo XIX para influir a bailarines y coreógrafos en lo que a guiones, estilos y períodos literarios se refiere.
El análisis de la danza folclórica como plataforma simbólica de la cultura, debe estar respaldada por una detallada etnografía que sea fruto de un intenso trabajo de campo sobre el contexto donde se produce.
En los archivos del Ballet Nacional de Cuba, el doctor Miguel Cabrera guarda con celo una foto en la que posan varias figuras de la danza cubana. Es la instantánea del momento fundacional de lo que es hoy la Facultad de Arte Danzario del Instituto Superior de Arte de La Habana.
El teatro fue mi primera cobija, lo creía absoluto, completo y no imaginaba el alcance de las demás artes. Era para mí el arte teatral un todo abarcador, capaz de mirar a las otras artes.
Los jóvenes de aquella época nos sentábamos junto a los consagrados en un intercambio informal que es ahora casi imposible. No sé por qué, con el tiempo, se perdió esa bella costumbre de asistir a la casona de 17 y H solo para conversar o pasar el tiempo libre de una manera provechosa y enriquecedora.
Relación entre artistas e instituciones culturales
Si tuviera que resumir de una manera rápida mis impresiones sobre el proceso asambleario de la UNEAC, que entre febrero y marzo se llevó a cabo en todas las provincias del país, señalaría dos cuestiones: de una parte, la confianza de los creadores en las instituciones culturales; y de otra, el diálogo mutuamente enriquecedor entre las autoridades políticas y gubernamentales con la vanguardia intelectual y artística.
Si partimos del criterio de que la Cultura es el pilar de la vida espiritual de la nación, y la expresión más alta de la política, podemos concluir que lo aquí tratado nos servirá para desarrollar, en medio de los cambios de nuestro modelo económico y social, las transformaciones necesarias, no solo en el trabajo cultural, sino también en el perfeccionamiento de la labor político-ideológica.
Una de las mejores cosas de ser psicólogo es alcanzar a entender y apropiarse de las herramientas para comprender y hacer comprender que detrás de todo acto humano hay una premisa, un por qué, una justificación. Somos el resultado de lo que hemos vivido y de la manera en que nos han hecho vivir.