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Esta fiesta de las letras, convertida en un espacio que nuestro pueblo espera año tras año, es una de las tantas materializaciones que desde el campo del arte y la cultura nuestro Comandante nos dejó. Es imposible hablar de la Feria sin obligatoriamente pensar en él.
Si un mérito tiene la Feria en Santa Clara, ¡vaya reafirmación y no paradoja!, es que su centralidad es el LIBRO. Y de su mano, el encuentro entre autores y lectores, que convierten en verdaderos foros la cascada de presentación de títulos.
Notas sobre la 26 Feria Internacional del Libro
De entre todas las experiencias vividas en estos encuentros, ninguno me produjo mejor impresion que los intercambios expontáneos que se generaron entre personas con intereses afines y opiniones complementarias sobre cómo podrían tratarse y hasta resolverse los más diversos problemas de nuestro acontecer cultural y social.
En toda Cuba podemos hallar a Cuba, pero con mayor fuerza, hoy, se localiza en Santiago. Digo la Cuba soñada: la que aspiramos a acrisolar con todo el esplendor que merece. Es Santiago de Cuba, asómbrate, viajero.
Amigos y colegas, más allá de otras definiciones, nos incorporamos al ritmo de la mañana (otros, al del sueño) con un objetivo: Camagüey. Sucedió en abril; la justificación perfecta para el retorno nos la ofrecía la Feria del Libro, la Fiesta del Libro, que había llevado su jolgorio a la ciudad natal de Agramonte y Tula.
En Cuba. Iniciativas, proyectos y políticas de cultura muchas ponencias sufren las consecuencias de tomar como premisa implícita la contraposición del papel del Estado y el de la iniciativa privada, enfoque que no corresponde al estudio de un país sometido a la dependencia neocolonial, monoexportador, dotado de un anémico mercado interno.
Antes que Feria Internacional del Libro de La Habana prefiero llamar a este magno acontecimiento editorial Feria del Libro de Cuba, pues, como es sabido, ella llega no solo a la capital, sino a todas las provincias del país.
La literatura cubana actual y los premios literarios. Ese será el tema. Un tema explosivo al día de hoy. Un tema que motivó, durante la Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH) —y sigue motivando— los más mordaces comentarios, en no menos mordaces corrillos, intervenciones, correos electrónicos, reuniones de colegas, premiaciones o presentaciones de libros.
Escribir y leer es un acto de gracia. Escribir y leer es un acto del espíritu. La literatura como acto legítimo del hombre corre el peligro de perderse en las redes del mercado. Se hace necesario un acto de fe para volver al libro que nos conmueva, que nos diga un misterio, un ápice de alegría para enfrentar los días de barbarie que corren.
Como muchos de mi generación, llegué tarde a La Gaceta. Sorteando las distancias de la geografía y desprendiéndome de una cuota de vanidad aldeana que acompaña siempre a la adolescencia, recuerdo haberla descubierto alguna tarde en una pequeña oficina de correo de la vocacional Federico Engels.
Conversando con Arturo Arango
“Los revisteros tenemos una palabra que define los propósitos de una publicación periódica: el perfil. Hay revistas que nacen con un editorial donde se define ese perfil. En otras se va construyendo. El de La Gaceta… se ha ido transformando. El actual se consolidó, a mi juicio, a fines de los 90”.
Monólogo de un revistero
Ser editor implica una responsabilidad, pues no solo se mide por las veces que se es incluyente, sino también por las que decanta.
Me incorporo al homenaje que con tanta justicia se le rinde a La Gaceta, y confío en que mi breve texto pueda ser incluido en el Dossier que prepara La Jiribilla. Inevitablemente, debo caer en el “Mimiyoismo” del cual todos solemos burlarnos. No encuentro otra manera de decir lo que esa inquieta revista me ha regalado.
clásicos revisitados
Es cierto que el tema de un film es importante, como lo es su historia. Pero para encontrar el uno como para disfrutar de la otra, es necesario que, ante el relato, el espectador ponga en juego toda su imaginación. Esta, que sería su principal fuente de placer, está hoy en una especie de fase terminal.
clásicos revisitados
Con razón se suele afirmar que lo que hoy llamamos mercado de arte se inició junto a lo que los historiadores del arte usualmente denominamos arte moderno: es decir, décadas más o menos, a partir de la segunda mitad del siglo XIX en Francia (en realidad, para ser concretos, en París).
Aun cuando su director, Norberto Codina, califique al consejo editorial de La Gaceta de Cuba como un ente semi-fantasma, confieso que me siento orgullosa de pertenecer a él dada la calidad y el interés que esta revista despierta, al menos, entre los artistas y escritores cubanos.
Cada vez que Eduard aparece, tiene algo que contar. Es un espíritu, un alambre vivo, un poeta. Trae la palabra de Cuba adentro, como un risco, como un trino. Su selección Manigua acaba de acreditarse el Premio de Poesía de La Gaceta. No podía ser otro el nombre…
Ella y yo: Mis amores con La Gaceta
Diez intelectuales cubanos de diferentes promociones y zonas de la creación ofrecen testimonios sobre su vínculo con una de las más prestigiosas revistas culturales cubanas, en ocasión de su 55 aniversario
Fernando Martínez Yunier Riquenes Aida Bahr Jesús Barquet Nelson Ponce
Juan A. García Maité Hernández-Lorenzo Mirta Yáñez Pedro de Oraá Abel González
Fotos: Multimedia Romerías de Mayo