ARTÍCULOS de la Sección
Los actores Yailín Coppola (Fila), Raysel Cruz (Sergio) y Yennifer González (Rosaura) cuentan algunas experiencias del rodaje de la serie.
Conversar sobre el bandidismo en Cuba con el General de Brigada (r) Andrés Leiva Castro es revivir los épicos años de la década del 60, del pasado siglo.
El actor y director de audiovisuales Roly Peña retoma el anhelo de contar nuestra historia de una manera interesante pero ante todo entretenida.
Alberto Luberta Martínez, director de la serie LCB: La otra guerra, aboga por mostrar los defectos y virtudes de héroes y villanos, mostrar sus conflictos y lados vulnerables para acercar más al público.
El actor cubano Osvaldo Doimeadiós agradece el personaje que encarnó en la serie y el deseo de contar la historia desde una perspectiva más humana.
El autor de la idea y del argumento es Eduardo Vázquez, además de coguionista junto con Alberto Albertico Luberta —de quien es también la dirección— y Yaíma Sotolongo. El impacto causado es continuidad de los que en su momento trajo consigo el documental Dos Ríos. El enigma y el serial Duaba. La odisea del honor, ambos con guión del propio Eduardo Vázquez y dirección de Roly Peña.
Eduardo Martín Vázquez
En pocos capítulos, esta serie no solo logró cautivar a la audiencia con historias poco conocidas sobre la lucha contra bandidos, uno de los episodios más importantes post Revolución; sino que demostró la necesidad de buscar en la historia profunda los valores, hechos y emociones que unen al cubano de hoy con su pasado.
Volver sobre una historia ya lejana, pero viva, sangrante incluso en la memoria de las familias de las víctimas, y con impactos no olvidados en el tejido social del Escambray, como denominamos al espacio físico que abarca el macizo de Guamuhaya en la región central de Cuba, del cual la Sierra del Escambray, es solo una parte.
Fue en 1979 cuando Senel Paz, Daína Chaviano y yo obtuvimos el Premio David de cuento, ciencia ficción y poesía, respectivamente.
Volviste a ser una mujer, un nombre y un apellido identificable cuando salió de las prensas A mansalva de los años. Tuvieron que pasar dos décadas y algo más para que un nuevo poemario te identificara.
Mi primer Luis Rogelio Nogueras no fue precisamente Cabeza de zanahoria. Llegó de manos de un amigo del pre y lo devorábamos de tarde-noche en el aéreo, los miércoles de recreación o de escapada del estudio individual, desternillados con la caravana de apócrifos de El último caso del inspector (Letras Cubanas, 1983).
De cómo fueron reseñados en su día, en la revista El Caimán Barbudo, los primeros libros de poesía que ganaron el Premio David. Fotos, poemas y dibujos en torno a Cabeza de zanahoria y Casa que no existía.
Les juro que el primer párrafo de lo que sea que escriba es lo más traumático que me puede suceder desde que ahogo teclas para hilvanar pensamientos, oración tras oración.
Detalles sobre uno de los encuentros de Dialogar-dialogar dedicado a Palabras a los Intelectuales y declaraciones de su promotor, el historiador Elier Ramírez.
Me preocupa mucho que la circunstancia de la cual es hija Palabras a los Intelectuales haya sido olvidada. Fue en el verano de 1961, cuando salían legalmente por el aeropuerto hacia Estados Unidos casi 60 mil personas en tres meses.
Estos días han sido muy intensos en las redes sociales. Una entrevista al reconocido intelectual cubano Enrique Ubieta, aparecida en Granma, donde sostiene que el llamado “centrismo” no es más que un disfraz de los que hoy pretenden restaurar el capitalismo en Cuba.
Leer fue una de las grandes pasiones de Fidel Castro. Hábito adquirido desde la etapa escolar, la letra impresa formó parte inseparable de sus hábitos cotidianos, aun ante las más difíciles circunstancias o en medio de arduas y colosales tareas.
No quería privarme de venir a hablar con los estudiantes de esta que para mí sigue siendo —ustedes me perdonan— la Escuela de Letras y de Arte, aunque hace años que se convirtió en Facultad y ha tenido otros nombres.
Hay en él sobre todo un método, una ética, una cultura que sí podemos y debemos tratar de asumir y multiplicar.
Regresamos con el recuerdo de aquellos días, hace más de veintiséis años, en que la Revolución celebró su Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas.
Estamos en la biblioteca de la Facultad de Artes y Letras. En una pared —presidiendo— está el retrato de la profesora Vicentina Antuña, directora-fundadora de la Escuela de Letras y Arte, que se derivó de la Ley de Reforma Universitaria, proclamada en la Escalinata de la Universidad de La Habana el 10 de enero de 1962.
Yo pensé en aquella noche y en ti. Curiosamente, hice anoche lo mismo que entonces. Comencé mi recorrido de regreso a unas dos cuadras de la noche del 31 de julio de 2006, después de filmar nuestro programa de TV “La Pupila Asombrada” ¡sobre Fidel! porque sería transmitido el 29 y 31 de diciembre, vísperas del 1ro. de enero.
Fotos: Alex Castro
Fidel no preguntó si la película era abstracta o concreta; lo que dijo fue que todos pertenecemos a un solo movimiento que llamamos Revolución Cubana, un movimiento de transformaciones.