Cierto misticismo envuelve la residencia en Cuba del afamado escritor norteamericano. Quizá porque la casa se ha mantenido tal cual, la imagen que se llevan los visitantes es que aún se respira en sus habitaciones el espíritu de Hemingway.
Literatura
El papel de lija combina en una misma cuerda elementos típicos de la novela negra con fuerte contenido policíaco, sin menospreciar el humor literario, presente y efectivo en la mayoría de las 150 páginas del libro.
Su criterio de que lo más importante nunca se cuenta, sino que permanece abajo, en el fondo, como la masa invisible del témpano de hielo, estableció por fin la silueta teórica de una escritura doble, de una especie de puente anecdótico a través del cual pasa siempre la esencia del relato.
El increíble trabajo periodístico de Hemingway demostró que no solo su buen "olfato”, sino también su agudo poder de observación y su memoria, fueron los que le permitieron, como reportero, dar a sus informaciones el enfoque preciso, en cualquiera de los campos en los que se moviera su quehacer periodístico.
Son célebres sus continuas visitas al Floridita, la Bodeguita del Medio, las Terrazas de Cojímar y otros bares y restaurantes de nuestra Habana, donde degustó diferentes tipos de bebidas y cocteles, entre los cuales su preferido era el daiquirí.