Yeny Soria: Estoy como quería estar

Ana María Domínguez Cruz
23/4/2019

¿Puedo abrazarte?, le han preguntado en la calle. Y ella, perpleja, ha comprendido que las reacciones del público pueden ser muy diversas y que, siempre que una actriz logre que su personaje cale hondo en el alma y en las emociones de los espectadores, escenas como esa pueden sorprenderla en su andar cotidiano.

Y deja que la abracen, y ella abraza. Porque solo así siente el confort pleno de saber que su trabajo ha sido provechoso más allá de su saldo personal. Yeny Soria, la actriz que antes interpretó a Enriqueta Faber en una adaptación de Tony Díaz, del grupo Mefisto Teatro, solo así es capaz de regocijarse al sentir que Juana de León, su personaje en la película Insumisas, no fue uno más de la historia, sino uno cuya vida propia también necesitaba ser contada.

La actriz Yeny Soria y Niu Ventura en el filme Bailando con Margot. Foto: Trabajadores
 

“Tenía miedo, te lo confieso, porque se transgreden límites. La historia de ella también es muy fuerte, pero antes de empezar la filmación, desde el primer día del casting, iba dispuesta a todo, sin pensar en los obstáculos. Recuerdo que durante el trabajo de mesa, Fernando Pérez y Laura Cazador, los directores, nos alertaron de que rodaríamos en julio y agosto, en locaciones complejas, con el vestuario de época, sufriendo el calor… Realmente fue así, pero fue necesariamente extraordinario. Siempre se aprende”.

Dices mucho con la mirada…

Sí, es verdad. Mario Guerra, quien también actúa en la película, fue mi profesor en el ISA y me lo decía. ¡Utiliza tus ojos!, me aconsejaba, porque yo expreso mucho de manera inconsciente. En Insumisas se nota mucho, ya me lo han comentado. Era parte del personaje, que no siempre hablaba, que no siempre sabía qué palabras decir.

Vuelves al cine con el director Arturo Santana.

Le agradezco esta propuesta, porque es algo diferente. Bailando con Margot fue mi primera película, la disfruté mucho y me alegro de que haya sido una película de época.

“Me invitó a participar en Habana Selfies, ese filme que le regalará a la ciudad por su aniversario 500, conformado por seis historias que pueden ser las historias de cualquier persona. Mi personaje se llama La tunera, y su nombre verdadero se revela después en el transcurso de la historia. Es una mujer ligera, espontánea, simpática… vive hace poco tiempo en La Habana y confunde a un muchacho con un actor famoso. Comparto con el actor Saúl Rojas, quien ciertamente tiene un parecido físico con el actor del que se habla. El cuento se llama El escorpión del desierto, tomando el nombre de una película de ese actor”.

Justo en ese momento, interrumpo la conversación y la abrazo, sin que ella se percate. Hablar de teatro es necesario en este instante del diálogo, sobre todo después de haber estado en una de las butacas de la sala Raquel Revuelta mientras Yeny derrochaba talento en el escenario con su personaje en la obra Personas, lugares y cosas. Con texto de Duncan MacMillan y en una puesta en escena dirigida por Jazz Martínez Gamboa, hallo sobrada credibilidad a su corporalidad, a su gestualidad, a su construcción de Emma (o Lucy o Sara), mujer rondando los 40, deshecha por la adicción al alcohol y a otras sustancias, buscando en ello (quizás) el motivo para sobrevivir en una vida llena de vacios emocionales.

“Cuando Jazz me dio el libreto, me avisó del reto que entrañaba. Es muy fuerte desde el punto de vista emocional y físico. La obra es dura, se dice mucho, más allá de la historia de la protagonista, y los que la ven pueden encontrar en ella verdades aplastantes…

“Me ayudó mucho la obra, irónicamente, porque terminaba una relación de pareja en esos días y se describían ciertos puntos de contacto. Había personas, lugares y cosas que me hacían recaer en ese contexto de vulnerabilidad, tal y como le sucede a los adictos o a cualquiera que, en una situación emocional específica, necesitan superar ciertos lastres.

“Estamos en una etapa de descanso porque Héctor Noas está de viaje ahora. Volveremos a otra temporada y ojalá el público que se acerque también se sienta atrapado como el que ya nos acompañó”.

Felizmente, has tenido también experiencias actorales en videoclips.

Por suerte. Erróneamente muchos pueden pensar que se trata de un arte menor, quizás por la corta duración o porque carece de diálogos. Pero lleva mucho trabajo, son como películas breves. Hay un trabajo sicológico con respecto al personaje, una construcción de sentidos a partir de las miradas, los movimientos. Es marchar a la par de lo que cuenta la música. Crees que es algo simple, pero no lo es. Como actriz también pones tu mano para que trascienda.

“Me encantó Te espero en la eternidad, con el que tuve una nominación como actriz. País fue una segunda oportunidad con Ivette Cepeda, que le agradezco a ella, porque fue quien quiso que yo estuviera nuevamente en un clip de una canción suya, después de Sin remedio, compartida con Buena Fe. Ella también debutó como actriz, junto a Odalys Fuentes y a todo el equipo de realización. Coincidíamos físicamente un poco y ella se sentía cómoda al repetir la experiencia conmigo, así que para mí también fue motivador.

“Tengo otros videos, con Will Campa, por ejemplo, y uno que está próximo a estrenarse con el actor Roberto Espinosa, de Álvaro Torres con Leinier”.

¿En qué momento de tu carrera estás?

En ese instante, tras escuchar mi pregunta, es ella quien me abraza con sus ojos. Sonríe…

“Estoy en el momento tal cual me quería ver. Mi mamá me hizo darme cuenta de ello. A veces llegan varias propuestas de trabajo a la vez y, para aceptarlas todas, hay que poner mucha dedicación. Hay que ponerle pasión a todas, y el compromiso es lo más importante. No tienes tiempo para los amigos, para la familia…

“A veces uno se queja por el cansancio, las malas noches, los ensayos… sin querer te quejas de lo bueno que te está pasando. Todo lo que llega, aunque sea bueno, no tiene por qué ser fácil. Yo quería cine, televisión, teatro… y lo he tenido todo a la vez en esta etapa. Estoy feliz con ello”.

Para que esta etapa fecunda continúe, ¿otros proyectos ya te han llegado?

Una película con Gerardo Chijona titulada Duros amores. La segunda temporada de Rompiendo el silencio, con Chiong. En el verano saldrá la serie Promesas, de Joel Infante…

¿Cuál personaje estás esperando?

Todos los personajes que me han llegado han sido maravillosos y han llegado en el momento justo de mi vida. Ya te responderé esa pregunta en otro momento… supongo.