La música cubana es fuente inagotable de creadores e intérpretes que han legado al mundo la esencia de nuestro patrimonio musical. Federico Arístides Soto Alejo, más conocido como Tata Güines (1930-2008), quien fuera uno de los músicos más destacados del panorama musical cubano, es uno de esos artistas. De formación musical autodidacta, desarrolló su trabajo como compositor, contrabajista, bongosero y tumbador en varias agrupaciones de música popular cubana durante la segunda mitad del siglo XX y primeros años del XXI. Durante décadas gozó de gran prestigio como tamborero, al participar, activamente, en numerosas celebraciones ritual-festivas afrocubanas y de la música popular-tradicional.

Sus dotes como músico fueron reconocidas no solo en Cuba; también en otras latitudes. Su paso por emblemáticas agrupaciones cubanas como Jóvenes del Cayo, Unión, Habana Sport, La Nueva América, Sensación, Fajardo y sus Estrellas, entre los años 40 y 70, le permitió difundir nuestra música en escenarios internacionales. Artistas como Chano Pozo, Maynard Ferguson, Chico Hamilton y Dizzy Gillespie compartieron escena con Tata Güines, y vieron en él, a un músico con capacidades excepcionales para la ejecución, la interpretación y la improvisación en los instrumentos percusivos cubanos; pero, ¿realmente somos conscientes de la significación de Arístides Soto para la cultura musical nuestra? ¿cuáles fueron sus aportes a la percusión nacional?

Tata Güines marcó un antes y un después en la historia de la percusión en Cuba. Los diversos roles que asumió durante su carrera le dotaron de un amplio bagaje rítmico y sonoro; permitiéndole innovar en diversos espacios musicales. Su peculiar estilo de ejecución en la tumbadora —instrumento con el que mayormente se le asocia— denota un amplio dominio de la misma. Demostró la amplitud tímbrica y expresiva de las tumbadoras a partir del uso de recursos expresivos propios, en aras de elevar su potencial sonoro.

“Artistas como Chano Pozo, Maynard Ferguson, Chico Hamilton y Dizzy Gillespie compartieron escena con Tata Güines, y vieron en él, a un músico con capacidades excepcionales para la ejecución, la interpretación y la improvisación en los instrumentos percusivos cubanos”.

El estilo interpretativo de Tata Güines deviene síntesis del conglomerado rítmico-sonoro de la música cubana. Su vinculación con la música afrodescendiente, el jazz, la rumba, el son y las comparsas habaneras enriquecieron su interpretación. Sus golpes y repiqueteos sobre el parche sugieren patrones rítmicos básicos de nuestra música, reelaborados ingeniosamente a partir de su fluidez y precisión técnica. La percusión pegada al cuero, la destreza e independencia rítmica en ambas manos y la rica polirritmia formada por la unión de estas, fueron algunos de sus rasgos distintivos. La obtención de planos sonoros diversos en la ejecución de los bongoes y las tumbadoras también constituye un sello de su maestría técnica. El rejuego ágil entre sus manos, dedos y uñas visibilizó a la tumbadora como un instrumento que, además de generar disímiles combinaciones rítmicas, también se caracteriza por su notable variedad sonora, en tanto ofrece una amplia gama de timbres y matices.

La inclusión de los aportes de Tata Güines en los planes de estudio de nuestros jóvenes músicos es fundamental para su formación integral. No se trata simplemente de añadir un nombre más a la lista de músicos relevantes; sino incorporar una metodología de enseñanza que revolucionó la manera de entender y ejecutar la percusión cubana. El legado de Tata Güines trasciende la mera técnica instrumental, abarca una profunda comprensión del ritmo, la improvisación, la interacción musical y la conexión con la tradición afrocubana y popular-tradicional de nuestro país. Estudiar su obra implica analizar sus innovaciones en la ejecución de la tumbadora, su capacidad para expandir las posibilidades rítmicas y melódicas del instrumento, así como su papel crucial en la revitalización del folclor musical cubano.

“La inclusión de los aportes de Tata Güines en los planes de estudio de nuestros jóvenes músicos es fundamental para su formación integral”.

Visibilizar sus aportes no significa imitar su estilo; sino comprender la base conceptual que lo sustenta, y fomentar, así, el pensamiento crítico y creativo en los estudiantes de percusión. Esto permite a los jóvenes percusionistas desarrollar una identidad musical propia, fundamentada en el conocimiento profundo de la tradición; pero con la capacidad de innovar y trascender los límites establecidos por la academia. El estudio de los rasgos interpretativos de Tata Güines es válido para transformar la enseñanza de la percusión cubana, de una mera transmisión de técnicas a una exploración profunda de la historia de nuestra música.

“Visibilizar sus aportes no significa imitar su estilo; sino comprender la base conceptual que lo sustenta, y fomentar, así, el pensamiento crítico y creativo en los estudiantes de percusión”. Foto: Tomada de Cubadebate

La omisión de la figura de Arístides Soto en el devenir de la percusión cubana representa una pérdida significativa para la formación de las nuevas generaciones. Su influencia en la evolución de la percusión cubana es indiscutible, y su legado abarca aspectos técnicos y estéticos esenciales para comprender la complejidad y riqueza de la música cubana. Al excluir su obra, se priva a los estudiantes de un referente esencial para el desarrollo de su propio lenguaje musical. Además, se corre el riesgo de perpetuar una visión incompleta y parcial de la historia de la percusión en la Isla, al minimizar la contribución de un artista que marcó pautas en la manera de tocar la tumbadora. El conocimiento de su trabajo en diversos formatos no solo enriquece la formación técnica de los estudiantes; también contribuye a la formación de una conciencia musical más crítica y reflexiva.

“Su influencia en la evolución de la percusión cubana es indiscutible, y su legado abarca aspectos técnicos y estéticos esenciales para comprender la complejidad y riqueza de la música cubana”.

No podemos dejar de hablar de Arístides Soto sin hacer mención de su aporte a los géneros musicales cubanos. Su influencia en la música popular trasciende el hecho de la ejecución, su aporte radica en una profunda renovación de la técnica de la tumbadora y su impacto en la diversidad rítmica y melódica de los géneros cubanos. Su sólida formación y dominio técnico, fruto de una larga y rigurosa práctica, le permitieron desarrollar un estilo personal e inconfundible, basado en una ágil precisión y extraordinaria capacidad para la improvisación.

Más allá de las habilidades técnicas, Tata Güines innovó en los diferentes tipos de toques sobre el parche y con ello enriqueció el lenguaje percusivo cubano, al ampliar las posibilidades expresivas de varios instrumentos. Sus exploraciones rítmicas complejas abrieron nuevas vías para la interacción entre la percusión y otros instrumentos, generando un diálogo rítmico de notable riqueza y complejidad. Esta solidez técnica se ha convertido en pilar fundamental para la evolución de la música cubana; estableciendo un nuevo estándar de excelencia para los percusionistas.

“La ejecución de Arístides Soto representa un estilo musical basado en la búsqueda constante de la excelencia y la improvisación”.

La ejecución de Arístides Soto representa un estilo musical basado en la búsqueda constante de la excelencia y la improvisación. Esta manera de hacer ha sido asimilada por numerosos percusionistas cubanos posteriores, quienes han apropiado sus técnicas y las han integrado a sus propios estilos, contribuyendo a la diversificación rítmica y melódica de la música cubana contemporánea. La rumba, el son, el jazz y la timba, entre otros géneros, igualmente, se han beneficiado de su influencia; han sido enriquecidos con la precisión y el virtuosismo percusivo impulsado por este extraordinario músico.

La herencia musical de Tata Güines se manifiesta en la riqueza y diversidad de la música cubana actual. Es necesario implementar estrategias de difusión que promuevan el estudio y el conocimiento de su obra como multinstrumentista y compositor. Las instituciones rectoras de los procesos musicales en Cuba aun mantienen una deuda con esta leyenda de la percusión cubana. Todavía queda mucho por indagar sobre su trayectoria artística, su relación con el contexto sociocultural cubano del siglo XX y con destacados intérpretes de la escena musical foránea. La historia de la música cubana se escribe, una vez más, con letras de oro gracias a la trascendental aportación de Tata Güines, quien se convierte en parte integral del patrimonio sonoro de la nación.