De Mariblanca Sabas Alomá puede decirse como de Renée Méndez Capote: que nació con el siglo, puesto que vio la luz el 10 de febrero de 1901, fecha de la que ahora se cumplen un siglo, dos decenios y un lustro. Y como sobradamente existen razones para ello, la evocamos desde aquí.

Mariblanca es una de las mujeres más conocidas —y hasta populares— dentro de los medios culturales, periodísticos y de difusión en general de los primeros 60 años del siglo XX. Su intenso quehacer se revela no solo en la prensa de la época, también en la vida social y política de la nación, en las aspiraciones de la mujer y del pobre. Cuanta actividad de servicio al pueblo la requiere, tiene en esta mujer a una entusiasta promotora.

Algunos hitos marcan su existencia. Ella asiste y figura entre las organizadoras del Primer Congreso Nacional de Mujeres, en 1923. Presente está entre los miembros del Grupo Minorista, que reúne a lo más selecto y preocupado de la intelectualidad joven de Cuba y estimula una mayor participación de los artistas en la vida pública. Otra vez aparece el nombre de Mariblanca, ahora entre los fundadores del Movimiento de Veteranos y Patriotas, lo cual le viene muy de cerca, porque su padre combatió por la independencia. Ella creció en un ambiente de amor patrio y desde joven se incorporó a las luchas por la dignificación del cubano.

Mariblanca Sabas Alomá figura entre las organizadoras del Primer Congreso Nacional de Mujeres, en 1923.

Nació en Santiago de Cuba y en esa ciudad hizo parte de sus estudios, allí conoció a los ilustres dominicanos de la familia Henríquez Carvajal, vecinos de la villa oriental, y al no menos distinguido cubano don Emilio Bacardí, cuya obra patriótica e intelectual se percibe en el quehacer cultural de toda la región oriental del país.

Las colaboraciones de Mariblanca en la prensa comenzaron temprano: en El Cubano Libre, Diario de Cuba, Orto y El Sol, desde finales de la década del 10 —cuando no sobrepasa los 18 años— hasta los inicios de la siguiente, pues para entonces traslada su escenario a La Habana. Con los años, la lista de publicaciones en las cuales colabora se nutre de importantes títulos: Social Grafos, El Heraldo, Pueblo, Información, Diario de la Marina, Prensa Libre, Ella… también en revistas y periódicos del exterior, en España, México, Brasil, Unión Soviética…

“Con los años, la lista de publicaciones en las cuales colabora se nutre de importantes títulos (…)”.

Como más se la recuerda es en sus funciones de redactora de la revista Carteles; por su presencia semana tras semana en las páginas del semanario Bohemia, de Avance, y del diario El Mundo, entre 1961 y 1968, así como redactora de la revista femenina Romances en el período revolucionario, por lo que el suyo es un periodismo que se extiende a través de una larga época que la adentra en los hogares de los lectores y la convierte en una personalidad influyente en la formación de un sentimiento que alienta los derechos de la mujer, la igualdad, ataca las manifestaciones de discriminación racial y defiende los intereses de los sectores de menores ingresos, preteridos tradicionalmente de la sociedad.

Las temáticas desarrolladas por Mariblanca Sabas Alomá revelan con cuánta responsabilidad asumió su condición de servidora de las causas populares y justas. Fue delegada a la Asamblea Constituyente en 1940 y se la reconoce como la primera mujer cubana en funciones de ministro sin cartera.

Las temáticas que abordó revelan con cuánta responsabilidad asumió su condición de servidora de las causas populares y justas.

Como poetisa, escribió versos de vanguardia y obtuvo medallas en varios Juegos Florales con sede en Santiago de Cuba. Una muestra de su producción lírica se incluye en la antología La poesía en Cuba en 1936, publicada al año siguiente con prólogo de Juan Ramón Jiménez, por entonces en la Isla.

Su libro Feminismo. Cuestiones sociales, de 1930, prologado por Emilio Roig de Leuchsenring, reunió una colección de artículos periodísticos aparecidos en las revistas Carteles y Social. En verdad, mucho se habló de Mariblanca Sabas Alomá en su condición de feminista y de escritora, de mujer de pluma indócil y verbo aguerrido.

De larga y fructuosa vida ─82 años─ Mariblanca Sabas Alomá es testigo no solo de un largo acontecer nacional, es además, una voz importante del periodismo cubano, de la sociedad y de la cultura. Evocarla en ocasión del aniversario 125 de su natalicio quizá sorprenda a algunos (¡tan olvidada ha estado!), en tanto a otros puede llevarlos a rebobinar hacia atrás, a una época en que de la mujer se exigían dotes verdaderamente excepcionales, casi heroicas, para abrirle un espacio en el contexto intelectual.