Leer el estudio de Vida y obra del Apóstol José Martí, del destacado intelectual Cintio Vitier, en tiempos en los que se hace necesario conocer de cerca y actuar frente a aquel monstruo que tan certeramente describió en el siglo XIX, constituye un imperativo para las nuevas generaciones de cubanos y para aquellos que apoyan la anexión de Cuba a los Estados Unidos en la actualidad.

En esta obra se devela a un Martí filósofo trascendental, no hay otra palabra que describa el pensamiento sobre la política, ética, el indígena, y la unión de los pueblos a partir de la transformación del hombre de su tiempo. Vitier nos acerca al pensamiento y la vida del Apóstol como elementos que llegan de la mano en los escritos martianos.

Este volumen no solo llama la atención del lector por el tema biográfico, sino también porque le otorga sentimientos nostálgicos de quien vive en la emigración y ve en la patria el bien más sagrado que pueda poseer el ser humano en su corazón. La fe en el Dios del que habla en su prosa de los primeros tiempos, constituye la razón para reunir los recursos, los hombres, las distintas fuerzas para contemplar la libertad ansiada del suelo amado y defendido.

Un aspecto de gran importancia en la vida y obra de Martí, muy señalado a menudo por Cintio Vitier, es ver la ética como su eje transversal, debido a las experiencias enfrentadas durante su vida. Desde su prosa, poesía, crónicas, artículos periodísticos y oratoria explica su idea de hombre nuevo, aquel que nace y tiene la voluntad de transformarse a nivel intelectual y luego fácticamente. En otras palabras, aparece la interrogante y el camino para llegar a su respuesta como un mismo proceso que abarca temas como la justicia, la dignidad humana y el bien dentro de la sociedad. Basado en la reflexión sobre ¿qué es la virtud? desarrolla toda una teoría ético-política en la cual se acerca al origen del carácter de la república de cuya unión de todos los elementos no duda en expresar que es «Con todos y para el bien de todos».

“Desde su prosa, poesía, crónicas, artículos periodísticos y oratoria explica su idea de hombre nuevo, aquel que nace y tiene la voluntad de transformarse a nivel intelectual y luego fácticamente”.

Martí a partir de su experiencia en el Presidio, gran desencadenante de su libertad interior, se identifica cómo un hombre que vive desde su libertad y, por tanto, su misión de vida será conseguir que todos los hombres de la tierra (Cuba y la América) sean libres. Por eso, desde su libertad se le enfrenta a la metrópoli española, siempre aclarando que su lucha es contra el sistema colonial y no contra su gente. Para el Maestro la respuesta acerca de la virtud, el bien, la dignidad humana y la justicia se da con la libertad externa e interna del individuo.

Tras entender la intención central de José Martí, Vitier encuentra en el Manifiesto de Montecristi la argumentación sólida de una estrategia nada ingenua, sino la convicción más profunda de un hombre que aprendió que la guerra es contra un sistema donde predominaba la injusticia.

Una característica distintiva del libro es situar al lector en medio del contexto en el que se relaciona la realidad cubana con la realidad martiana de ese momento, es decir, él no se distancia de los sucesos que ocurren en la isla. El autor muestra su participación en los diferentes clubes, que incluyen a los protagonistas de las heroicas gestas de la Guerra del 68 y por ello renace la necesidad de volver a los campos de combate. Esta es una decisión, que no toma a la ligera, sino que debe pasar todo un proceso de financiamiento económico, la comprensión de la creación de un nuevo sujeto que se forma a partir del deseo de transformación de la sociedad, y el olvido de antiguos roces que provocan la separación de las fuerzas.

Vitier no solo presenta las diferentes facetas del ideario martiano, sino también se adentra en ellas con maestría. Explica con profundidad la influencia de su maestro Rafael María de Mendive que, a su vez, recibió el legado de Félix Varela, y que ambos contribuyeron a la formación de su ideario junto a sus propias circunstancias. En diferentes momentos de su vida, reflexiona sobre la fundación de una república, pero no bajo las condiciones de otros países, sino por las propias.

“Sus críticas y reseñas literarias, sus crónicas periodísticas, discursos y hasta su correspondencia, son testimonios de cultura y vida social, tanto económica como política”.

Otro aspecto destacable es su oratoria, la cual demuestra su capacidad para captar la atención a todo el que lo escucha. Según reflexiona el investigador, en varios discursos del año 1891, en tribunas de Tampa y Cayo Hueso; y en homenaje a fechas como el 27 de noviembre de 1871 y a héroes y próceres de la América, se nota cierto sentimiento hacia aquellos que se destacaron en tales hechos. Un ejemplo referido por Vitier es el fragmento en el que describe el momento en el que son fusilados los ocho estudiantes de medicina, tal parece que estuvo allí: «Rompió de pronto el sol sobre un claro del bosque, y allí el centelleo de la luz súbita, vi por sobre yerba amarillenta erguirse, en torno al tronco negro de los pinos caídos, los racimos gozosos de los pinos nuevos: ¡Eso somos nosotros: pinos nuevos!»

La poesía martiana ordenada según se lo pidió a su amigo Gonzalo de Quesada es caracterizada como sencilla y revolucionaria, en las cuales se reúne el espíritu atormentado de una vida dedicada al sacrificio por servir a la patria, haciéndolo el iniciador del movimiento literario moderno. En sus versos quedan plasmados temas como el amor, la admiración, la crítica a la realidad; temas sociales, el racismo, el patriotismo, el sacrificio y el empleo de metáforas y símiles a los que hace referencia con pasajes bíblicos y mitológicos. Su estilo demuestra, sin duda alguna, un arte literario autóctono del continente americano.

“Un ejemplo referido por Vitier es el fragmento en el que describe el momento en el que son fusilados los ocho estudiantes de medicina”.

Todo el tiempo el lector percibe la belleza y un altísimo nivel de escritura en toda su obra. Sus críticas y reseñas literarias, sus crónicas periodísticas, discursos y hasta su correspondencia, son testimonios de cultura y vida social, tanto económica como política. Desde una primera impresión se pudiera pensar de esta manera al leer estos escritos; sin embargo, esos textos son documentales, así están las preciadas “Escenas norteamericanas”, las que ayudan a comprender tempranamente el naciente sistema imperialista. Cintio Vitier explica que Martí es un estudioso del individuo y la naturaleza humana, cuando expresa:

(…) Cierto que en la vida humana se dan la verdad y la mentira, lo bello y lo feo, pero esto ocurre en cuanto la vida se separa de la naturaleza, entendiendo por naturaleza lo puro, primigenio y nativo del ser humano. Jamás creyó Martí en la fealdad ni en el mal sino como deformaciones, nunca como esencias (…).

El libro logra ser más que un estudio biográfico, se consolida como un profundo estudio de cada faceta de las bases más profundas que caracterizan al pueblo cubano, muestra la justificación perfecta de por qué no es posible aceptar el anexionismo en nuestros días. En el Martí de una pluma sagaz, curiosa y admiradora de un pensamiento y una acción se encuentran las claves para entender que los «pinos nuevos» no fueron aquellas almas inocentes que murieron en el siglo XIX, sino que son todas las que piensan y defienden la libertad de pensamiento y acción.

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