Otro método subversivo del imperio: revolución de colores (2007)
2007 es un año cargado de lecciones para la Revolución. Primero, algunas derivadas de la derrota en el referendo que sufre Chávez en el intento de reformar la Constitución. Y otras, emanadas de la pugna contra los nuevos métodos del imperio, inéditos en Venezuela, que combina con otros tradicionales y logra obtener así resultados más efectivos.
Como suele ocurrir después de una ofensiva militar exitosa, el ganador resuelve avanzar más lejos. El formidable triunfo de Chávez en los comicios de diciembre de 2006, le hace suponer —con razón, aunque excedido en su entusiasmo— que es posible conquistar nuevos laureles. Concibe una profunda reforma a la Carta Magna, que provea el marco jurídico para cambios radicales, capaces de impulsar la revolución hacia una transición socialista y un punto de no retorno al capitalismo.
“(…) Con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos y sus agencias subversivas, se despliega un nuevo plan contrarrevolucionario en los primeros meses del año (…)”.
En febrero de 2007 orienta a PDVSA tomar el control de la Faja Petrolífera del Orinoco, el más grande reservorio del mundo, y mediante un decreto queda nacionalizado. También el Estado compra la compañía Electricidad de Caracas a una empresa estadounidense y da el primer paso hacia la nacionalización de la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos (Cantv).
Estas y otras medidas económicas radicales son repudiadas por Estados Unidos y la oposición. Pero lo que provoca un tsunami es la decisión de no renovar la concesión al canal de televisión RCTV, el segundo más importante del país. Chávez fundamenta la medida por la notoria participación de ese medio en el golpe de Estado de 2002 y otras graves violaciones. El cierre de RCTV provoca una reacción volcánica de los demás medios de comunicación privados y de todos los entes opositores. Con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos y sus agencias subversivas, se despliega un nuevo plan contrarrevolucionario en los primeros meses del año, que cobra más fuerza en el segundo semestre al presentar Chávez el proyecto de reforma a la Constitución.
El tema de RCTV deviene pretexto de la nueva arremetida. Esta vez, los partidos de la oposición desempeñan un papel secundario. Ocupan la avanzada nutridos grupos de estudiantes de varias universidades, guiados por líderes que desde 2005 comenzaron a ser formados por agencias estadounidenses, sobre todo con financiamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), vinculada al Departamento de Estado.
Durante los años 2005 al 2006, tales agencias de Washington seleccionan a varios jóvenes venezolanos para viajar a Belgrado, Washington y Boston a fin de recibir talleres de formación y capacitación directamente de los antiguos fundadores de OTPOR en Serbia. También del Instituto Albert Einstein y el Centro internacional para el conflicto no violento. El objetivo es formar movimientos de presión contra el Gobierno Bolivariano, según la experiencia de las llamadas “revoluciones de colores” o “golpe suave”.

Es así que irrumpe a principios de 2007 en el escenario público venezolano, con una enorme cobertura mediática nacional e internacional, el movimiento estudiantil “manos blancas”, en aparente defensa de la libertad de expresión y la democracia en Venezuela. Junto a manifestaciones pacíficas, agrede a las fuerzas del orden y son víctimas de francotiradores y otras acciones, que provocan algunos muertos y heridos. Estos se le adjudican al Gobierno, al igual que los casos de lesionados por las medidas lógicas de contención.
A la par, Estados Unidos promueve acciones desestabilizadoras de la economía, sobre todo el desabastecimiento de algunos alimentos básicos, hasta lograr un nivel de 26 por ciento como promedio en el año, el más alto desde el paro petrolero en 2002. Y logran subir la inflación hasta 30 por ciento, la más elevada en cinco años. Bush realiza una gira por Europa y en todas partes conspira contra Venezuela. También el Congreso aprueba un presupuesto adicional para incrementar las trasmisiones de radio hacia Venezuela.
Un memorándum oficial de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) develado en 2013 por el exempleado de la CIA y la NSA, Edward Snowden, al diario británico The Guardian, incluye a Venezuela entre los seis “objetivos prioritarios” de Estados Unidos. China, Rusia, Corea del Norte, Irán e Iraq, son los otros cinco países. También lo publica el diario The New York Times, que explica la razón de tal documento: “Ayudar a los encargados políticos (estadounidenses) a prevenir que Venezuela obtuviese sus objetivos de liderazgo regional, y desarrollase políticas que impactasen negativamente los intereses globales de Estados Unidos”. Añade que el Gobierno de Bush está enfrentado a “una competición por el liderazgo en Latinoamérica con el líder de Venezuela, Hugo Chávez”.
La propuesta de reforma de la Constitución, formalizada en agosto, dispara la fase más agresiva del plan para debilitar a Chávez, desgastar al Gobierno Bolivariano y crear las condiciones para un golpe de Estado y la intervención imperial. Además del inédito movimiento estudiantil aludido, se activan los partidos y ONGs de ese signo, la cúpula de la Iglesia Católica y los medios de comunicación privados nacionales y extranjeros.
“Chávez procede consciente de la escalada adversaria. La enfrenta con pasos resueltos a fin de derrotarla y avanzar hacia metas más ambiciosas, plasmadas en el proyecto de Reforma de la Constitución y sustentadas en conceptos de orientación socialista que expone al calor de las pugnas”.
Como ocurriera en momentos anteriores de radicalización de la Revolución Bolivariana, algunas figuras desertan y pasan al campo enemigo. Los casos más relevantes son el general Raúl Isaías Baduel ―hasta julio ministro de Defensa―, e Ismael García, secretario general del partido Podemos, organización aliada al chavismo que se escinde. Ambos son reclutados por la embajada norteña.
Radicalización de la revolución (2007)
Chávez procede consciente de la escalada adversaria. La enfrenta con pasos resueltos a fin de derrotarla y avanzar hacia metas más ambiciosas, plasmadas en el proyecto de Reforma de la Constitución y sustentadas en conceptos de orientación socialista que expone al calor de las pugnas. Crea un solo partido de la Revolución (que nombra Partido Socialista Unido de Venezuela), para integrar en igualdad de condiciones a todas las fuerzas políticas del Polo Patriótico. Atiende con esmero las relaciones internacionales de Venezuela y realiza numerosos viajes con el objetivo de fortalecer los nexos políticos y económicos de Venezuela y reducir su dependencia a Estados Unidos. Y en medio de la disputa por el tema de la reforma, dedica varias jornadas a Colombia, a fin de contribuir a un posible proceso de paz.
Sus nociones sobre cómo defender la Revolución Bolivariana frente al imperio y la oligarquía local, alcanzan un alto grado de esplendor durante 2007. Veamos un resumen de tales ideas y algunas de las causas que explican la derrota de la reforma constitucional, donde concurren errores del propio Chávez y hábiles maniobras del Gobierno estadounidense, apoyado por la contrarrevolución interna.
En su discurso del 24 de marzo adelanta que la Reforma va a ser una revolución dentro de la revolución. Alerta que por tal razón “el imperio temeroso de esto y las clases pudientes (…), han comenzado nuevamente a retomar la tesis del magnicidio, la tesis del golpe de Estado, la tesis de la desestabilización para lograr una intervención de los Estados Unidos, a través de los organismos internacionales”.
Denuncia ese día la gira de Bush por cuatro países de América del Sur, entre ellos Colombia. La considera parte de un plan “donde Venezuela ocupa el primer lugar como blanco del imperio”. Alude a los avances comerciales y económicos con China y expresa que Estados Unidos “ven todos estos movimientos y estos acuerdos estratégicos con una gran preocupación”. Y pronostica que se van a arreciar los ataques contra el Gobierno Bolivariano, dentro y fuera de Venezuela, y tratarán de debilitar sus nexos en la región.
“En su discurso del 24 de marzo adelanta que la Reforma va a ser una revolución dentro de la revolución. Alerta que por tal razón ‘el imperio temeroso de esto y las clases pudientes (…), han comenzado nuevamente a retomar la tesis del magnicidio, la tesis del golpe de Estado, la tesis de la desestabilización para lograr una intervención de los Estados Unidos (…)’”.
El 11 de abril recomienda no subestimar al adversario: “El diablo no duerme, decía mi abuela, hay que recordarlo, y el enemigo, nuestro enemigo que sabemos cuál es, el imperio norteamericano, no descansa ni descansará para tratar de detener la Revolución Bolivariana”. Y formula una idea categórica, siempre de actualidad, para evitar ilusiones falsas: “Nunca el imperio nos reconocerá, no perdamos el tiempo en eso (…)”. Tampoco lo hará la oligarquía criolla, enfatiza. Y alerta:
Podrán decirlo y darse golpes de pecho, pero es mentira, nunca nos aceptarán. Si alguno de nosotros continúa en ese error, salga de ese error. Nunca la oligarquía venezolana, nunca el imperio norteamericano nos aceptará, siempre estarán fraguando maniobras para tratar de sacarnos de aquí, a menos que nosotros cambiemos y nos entreguemos a ellos; pero eso aquí no está previsto.
A él le gusta el contraataque y es necesario tener planes al respecto, mas prefiere que no haya ataque adversario y por eso le parece mejor neutralizar al enemigo. El 2 de junio, cuando está en su apogeo el quehacer contrarrevolucionario, habla en una enorme concentración antiimperialista, en la avenida Bolívar, y evoca una tesis de Antonio Gramsci que ha repetido otras veces: “Una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo, pero no termina de morir y al mismo tiempo hay algo que está naciendo, pero tampoco termina de nacer”.
Afirma que, en los años 1980, Venezuela entró en un trance histórico y ahora el país se encuentra en el epicentro de la crisis y buena parte de los años por venir formarán parte de ella, “hasta que no muera definitivamente la IV República y nazca plenamente la V, la República Socialista y Bolivariana de Venezuela”.
Insiste en que la arremetida adversaria requiere ser contenida con la más amplia unidad, que debe “extenderse a todos los ámbitos de la realidad”. Y enfatiza una orientación clave:
Cada plan desestabilizador de la oligarquía venezolana, manipulada por el imperio norteamericano, será respondido con una nueva ofensiva revolucionaria.
Chávez desarrolla el pensamiento militar de la Revolución (2007)
En este tiempo, el barinés realiza un esfuerzo especial para adelantar ideas acerca del pensamiento económico, político y militar que debe “iluminar y alimentar”, el derrotero de la Revolución. Utiliza su discurso del 24 de junio, aniversario de la Batalla de Carabobo y Día del Ejército Libertador, para exponer sus conceptos relacionados con el nuevo pensamiento castrense, que es menester desarrollar en Venezuela.

Su idea matriz es que el socialismo venezolano del siglo XXI tiene en el pensamiento de Simón Bolívar uno de sus componentes esenciales. Con las ideas del Libertador, dice, “se han venido echando las bases de este proyecto, desde hace mucho tiempo”. El pensamiento militar venezolano casi lo desaparecen durante el siglo XX, debido a la situación política nacional e internacional,
producto del hecho lamentable, vergonzoso, acaecido en el siglo XX, ese hecho monstruoso de una oligarquía que terminó entregando la Patria a los intereses del imperio norteamericano.
Este metió sus garras en Venezuela, desdibujó la historia nacional, hizo polvo a la soberanía venezolana, “quiso desaparecer en la oscuridad nuestra historia y casi borró por completo nuestro pensamiento militar acuñado y amasado desde siglos”. Refiere de ejemplo las primeras jornadas de resistencia aborigen en el valle de Caracas, “cuando nuestros pueblos originarios enfrentaron en esa cordillera y en aquellas aguas y estos valles, la invasión colonialista de la España imperial y comenzó la guerra de resistencia”.
Evoca las faenas libertadoras de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, las rebeliones de los negros, la conspiración del Gual y España, la llegada de Miranda con sus barcos libertadores “de aquel Quijote sin locura y nuestra bandera tricolor flameando por primera vez en esas aguas y en estas tierras”. Y luego la jornada bolivariana, “el ciclo heroico (…) conducido por el genio de Bolívar hasta Carabobo, hasta Pichincha, Ayacucho y luego la caída estruendosa hacia Santa Marta, hacia Berruecos”.
Para Chávez el pensamiento militar venezolano debe elaborarse a partir de tales dimensiones históricas, sin perder de vista la realidad mundial actual, a la que dedica buena parte de su discurso. Afirma que ya no ocurren guerras mundiales, o la Guerra Fría. Se ha ingresado en un nuevo tipo de guerra global, y especialmente después del 11 de septiembre de 2001 comienza otra etapa de la guerra global. Ha leído el libro de Toni Negri y Michael Hardt, Multitud, Guerray Democracia en la era del imperio, y lo usa con creatividad.
“Los Estados Unidos se han abrogado incluso un derecho que nadie les ha dado, a destruir naciones y luego reconstruirlas (…)”.
El imperio norteamericano, el más poderoso que haya existido, posee una capacidad de destrucción nunca vista. Es “el más agresivo, más violento, más inmoral, más cínico”. Ese imperio ―dice― amenaza al mundo todo, al declarar que irá hasta el rincón más apartado del planeta con el pretexto de su guerra declarada contra el terrorismo. Desconoce el derecho internacional, viola los mandatos de Naciones Unidas, invade países cuando lanza la tesis de la guerra preventiva, al realizar operaciones secretas en cualquier parte del mundo, o secuestrar personas, desaparecerlas o encarcelarlas quitándole todos sus derechos. Hace todo lo anterior,
de manera descarada ante el mundo, (…) retando a la inteligencia, retando a la cultura, retando a la historia, retando a la soberanía de los pueblos, retando a los Estados del planeta; hemos entrado en una etapa de guerra global, de amenaza global y permanente, que ha generado tensiones donde antes había esperanza de que pudiéramos marchar a un mundo de paz, a un encuentro de civilizaciones, a un diálogo de civilizaciones.
Provoca conflictos en América Latina, Europa, Eurasia, Rusia, Asia y África:
Se producen nuevas formas de guerra, agresiones y golpes de Estado, duros, suaves, de mecha rápida, de mecha lenta, de colores, o sin colores. Es la estrategia de la muerte contra el mundo, es la pretensión del imperio de establecer detrás de sus bombarderos y de sus fuerzas invasoras, la hegemonía mundial. Ese es el mundo que estamos viviendo.
La guerra global se transfigura, toma distintas formas: “guerra política, guerra económica, guerra social, guerra psicológica, guerra mediática y por supuesto, en muchas ocasiones también, guerra armada, guerra militar”. Con esa perspectiva, analiza los intentos para prender “la mecha lenta” y tratar de generar en Venezuela una explosión. Tales prácticas, dice, “forman parte de esa guerra y la tenemos todos los días en las calles de Caracas, todos los días en distintos espacios en Venezuela”.
Los intentos de dañar o debilitar la economía venezolana son parte de esa guerra global. Las contiendas declaradas, aquellas en que un país le anunciaba la guerra al otro, “si no han desaparecido plenamente, están desapareciendo. Los Estados Unidos se han abrogado incluso un derecho que nadie les ha dado, a destruir naciones y luego reconstruirlas; esa es una consideración que todos los soldados de Venezuela debemos tener siempre presente, a la hora de seguir conformando la estructura del nuevo pensamiento militar, y estratégica, táctica, logística, técnica y todo”.
“(…) cuando digo que pareciera que el imperio ha colocado a la guerra como centro de sus operaciones políticas, me estoy refiriendo también a la guerra psicológica, a la guerra mediática, a la guerra social, a la guerra política, a la guerra económica”.
Por otra parte, en la nueva forma de guerra global no existe la separación entre guerra y política, “aquella expresión que aprendimos hace años de Carl von Clausewitz, ‘la guerra es la continuación de la política por otros medios’”. Siempre se dijo que se recurría a la guerra en última instancia, cuando fracasaba la política y la diplomacia: “Ahora no, eso se invirtió, el imperio no necesita hacer política, el imperio no necesita diplomacia, es el imperio y comienza con la guerra”.
Un caso a la vista es el de Iraq, señala. Después de la invasión y de desatar el infierno en aquel pueblo, es que viene la política y nombran un Gobierno, y hablan de reconstrucción de Iraq: “pero están es destrozando a Iraq (…), son fórmulas distintas de un tiempo distinto, que es necesario descifrar, para nosotros prepararnos aquí todos los días con conciencia del tiempo que vivimos, del mundo que vivimos, de las amenazas que vivimos. Esa división entre política y guerra desaparece, ahora se confunden, pareciera que la política se confunde con la guerra, pareciera que el imperio quiere colocar a la guerra como el centro, o la base de la política”.
No se trata solo de la guerra armada, insiste:
(…) cuando digo que pareciera que el imperio ha colocado a la guerra como centro de sus operaciones políticas, me estoy refiriendo también a la guerra psicológica, a la guerra mediática, a la guerra social, a la guerra política, a la guerra económica.
La guerra global que ha desatado el imperio, es la más grande amenaza que hoy tiene la democracia en el mundo. Y concluye con un aporte dramático y realista:
Es el imperio en su fase superior. El capitalismo, decía Lenin, tiene una fase superior, el imperialismo, y esa fase superior tiene a su vez como una etapa superior, el imperio enloquecido (…).
Entretanto haya imperios en el mundo, no podrá cumplirse la idea de que algún día el hierro de las espadas se convierta en arados, “mientras un país muy poderoso quiera dominarnos a todos, la paz será imposible, porque hay dignidad en el mundo”. Por eso, reitera el famoso aserto: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

Y enfatiza: “de allí la importancia de lo que estamos haciendo nosotros hoy, fortaleciendo el poder militar de Venezuela, no para agredir a nadie, sino para evitar precisamente locuras imperiales y asegurarnos la paz, para poder construir, seguir construyendo en paz nuestros sueños, desarrollando el país, creando una nueva sociedad, una economía nueva al servicio del ser humano, una democracia profunda y verdadera (…)”.
Ante ese escenario de guerra global, “debemos nosotros seguir diseñando la guerra de resistencia”. Esa es el arma antiimperialista, pensar y prepararse para la guerra de resistencia: “hacer guerra de resistencia todos los días”. Resistencia política, económica, comunicacional, social, “porque el imperio además se cuidó de formar sus cachorros en todos estos países, y aquí los tenemos presentes y no podemos desestimar su fuerza”.
Formula estas reflexiones sobre la guerra imperial, cumpliendo con su deber ante la fuerza armada y ante el pueblo. Venezuela hará todo el esfuerzo para que tal guerra asimétrica contra ella no llegue a ser guerra militar,
(…) pero si fuera necesario, todos aquí estamos listos para dar hasta la última gota de sangre defendiendo la soberanía sagrada de la tierra venezolana, del pueblo venezolano, de la Patria venezolana.
Y esa resistencia nacional, enfatiza, “debe comenzar por cada uno de nosotros: Resistencia espiritual, resistencia moral en la lucha contra vicios, corruptelas, corrupción, falta de valores, cantos de sirena, etcétera”.
“Ejército de Venezuela, antiimperialista naciste, antiimperialista serás para siempre. Ejército de Venezuela, libertador naciste, libertador para siempre”.
Casi al terminar su disertación, expone la siguiente directriz:
El pueblo venezolano sabe que el imperio norteamericano y sus cachorros y sus peones de la quinta columna de la burguesía venezolana, son y significan el camino hacia mayor pobreza (…) y la desmembración de la nación venezolana. El pueblo está consciente. Tengamos los soldados esa misma conciencia del pueblo venezolano, somos parte de ese pueblo, unámonos eternamente con él; desde su conciencia, desde su alma, desde su fortaleza.
Y concluye con cuatro definiciones esenciales y un compromiso medular:
Ejército de Venezuela, antiimperialista naciste, antiimperialista serás para siempre. Ejército de Venezuela, libertador naciste, libertador para siempre. Que Dios te bendiga, te dice un soldado, de ti, Ejército de mi Patria.
Fracasa propuesta para reformar la Constitución (2007)
El Gobierno de Estados Unidos aprecia que existe una buena oportunidad para derrotar a Chávez en las urnas y propinarle un golpe demoledor. Colocan el acento en una campaña de propaganda, sustentada en generar miedo a los electores, en primer lugar, a perder sus pequeñas propiedades. Logran aumentar la inflación y generar una sensible escasez de varios productos esenciales. Y todo esto se presenta como anticipo de lo que sucedería si es aprobada la reforma.
Amén de los errores cometidos por el líder y el resto de la dirección bolivariana, la Reforma es derrotada en las urnas debido a la eficaz campaña ideológica y política contrarrevolucionaria, guiada desde Washington, y al desabastecimiento de alimentos y otros productos esenciales, inducido por el imperio.
Los resultados del referendo el 2 de diciembre reflejan lo dicho. El pueblo decide no admitir los cambios solicitados a la Constitución, con una diferencia inferior al 1,5 por ciento. ¿Qué pasó? Los votos contra la reforma alcanzaron una cifra similar a la obtenida por la oposición un año antes en la elección presidencial. Es decir, no creció. En la elección presidencial un año antes Chávez obtuvo 7 300 000 votos y ahora solo sufragaron a favor de la reforma alrededor de 4 300 000 ciudadanos. La abstención fue 44 por ciento y ahí está la respuesta: 3 000 000 de votantes chavistas esta vez se abstuvieron.
Esta primera derrota electoral de la Revolución dio lugar a diversas interpretaciones sobre sus causas y consecuencias, que no corresponde al tema del presente trabajo. La decisión de Chávez de reconocer el triunfo del “No”, aunque por muy escaso margen, pone de repente en crisis la campaña de sus adversarios, en primer lugar, del Gobierno imperial, que lo presenta como un dictador. ¿Un dictador capaz de aceptar su derrota en las urnas con un margen menor a 1,5 por ciento? Con su proceder, él da una estocada a la imagen suya de dictador que han propalado.

Su primera reunión pública después del Referendo, el 6 de diciembre, la realiza con sectores populares para entregar créditos a los bancos comunales. Ahí muestra enojo con los tres millones de sus seguidores que decidieron abstenerse y con ello dieron el triunfo al “No”. Más allá de su lógico estado de ánimo, la diatriba apunta a chocar a millones de personas que resultaron víctimas de las campañas mediáticas y antepusieron sus intereses inmediatos, sin comprender que estaban entregando en bandeja de plata una victoria medular al imperio. Dice:
Si el pueblo se atemoriza, si el pueblo se confunde, olvídense; si el pueblo se deja chantajear, si el pueblo se deja engatusar, si nosotros los dirigentes revolucionarios perdemos el rumbo y no somos capaces de conducir el potro de la Revolución, ¡todo estaría perdido!
Apunta al centro de la diana: “(…) nosotros no nos estamos enfrentando a los pitiyanquis de aquí, nosotros nos estamos enfrentando es al imperio de los Estados Unidos, el imperio más poderoso de la tierra, es a eso que nos estamos enfrentando”.
Y señala de modo general las causas y sus consecuencias:
Si nos descuidamos, si no hacemos el trabajo que tenemos que hacer, si nos dejamos confundir, bueno, ahí está un aviso, lo que pasó el 2 de diciembre. ¿No vieron al presidente de los Estados Unidos muy alegre, muy alegre, celebrando la victoria del ‘No’? Ahí está. ¿Ves? Ahí está.
“El 6 de enero, consagra buena parte del programa Aló Presidente a evaluar el resultado del Referendo. En su estilo coloquial, hace el balance crítico y expone las orientaciones para la etapa que comienza”.
Lanza con sinceridad y evidente dolor su crítica al pueblo que tanto ama, y enfatiza la idea esencial:
Tengan ustedes claro que nuestro enemigo, el imperio de los Estados Unidos, no perdona, no perdona. Si ellos lograran volver al Gobierno, (…) lo que le esperaría al pueblo por 100 años más (sería): persecución, violencia, racismo, atropellos y miseria. Y ya no para nosotros, repito, ya yo viví, se trata de nuestros hijos, se trata de nuestros nietos, se trata de la Venezuela futura.
El 17 de diciembre, en el Panteón donde están los restos de Bolívar y en el aniversario de su muerte, advierte:
(…) las conspiraciones seguirán, y cada día el imperio y sus aliados en estas tierras utilizarán nuevas y más poderosas artimañas y argumentos para tratar de frenarnos, nuevas conspiraciones para tratar de apagar la llamarada bolivariana. ¡Pero no podrán, no podrán!.
Chávez se recupera del revés (2008)
El 6 de enero, consagra buena parte del programa Aló Presidente a evaluar el resultado del Referendo. En su estilo coloquial, hace el balance crítico y expone las orientaciones para la etapa que comienza. No reprocha a quienes se abstuvieron. Asume él, en primer lugar, la responsabilidad. Levanta la moral de todos sus seguidores e ilumina la nueva ruta, con realismo y espíritu ofensivo. Resume su propuesta en tres R: revisión, rectificación y reimpulso.
Reitera la capacidad del imperio para obrar sin demora: “cada acción que nosotros tomamos él viene de inmediato al contrataque, eso implica un alto nivel de eficiencia. Ellos no pierden un segundo. Cualquier acción nuestra que ellos consideren que sea positiva, comienza a ser atacada de inmediato tratando de desfigurarla”.
Acepta con sensatez que no fue posible ampliar el marco constitucional para dar un salto en la transición hacia el socialismo. Y ahora es menester afianzar la Constitución: “Este es nuestro marco, trabajémoslo, busquemos ahí todo el potencial que tiene. Desarrollémoslo”. No fue una derrota para siempre:
Así son los caminos de la Revolución. Y más de una vez ha hecho falta una derrota para que nos obligue precisamente a revisar, a rectificar, a fortalecer. (…) Pero vendrán nuevos momentos y vendrán nuevas victorias. Porque nuestro camino es el camino de la victoria.
Washington incrementa sus ataques. Colombia, cómplice (2008)
El Gobierno de Bush busca aprovechar al máximo el traspié de Chávez. Incrementa su ayuda monetaria y la asesoría a los partidos y ONGs afines; coloca otra vez en sus listas al Gobierno Bolivariano como violador de los derechos humanos, auspiciador del terrorismo y del narcotráfico; e intensifica las campañas mediáticas que identifican a Chávez como antidemocrático, demagogo y desestabilizador de otros Gobiernos. Además, propugna un conflicto entre Venezuela y Colombia, que incluye la posibilidad de desatar una guerra binacional, como pretexto para una intervención directa.
“Otro informe anual del Departamento de Estado, este sobre el narcotráfico, acusa a Venezuela de ser un país de ‘tránsito de drogas’, ‘lavado de dinero’ y ‘cómplice del narcotráfico’. Es evidente que se trata de una escalada, que apunta hacia la criminalización del Gobierno venezolano para crear pretextos que justifiquen futuras agresiones”.
En enero, visita Colombia el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Declara que está “preocupado por la compra de armas por parte de Chávez” y expresa que ello pudiera “desestabilizar la región.” También ese mes John Walters, el llamado zar antidrogas estadounidense, se reúne con el presidente Álvaro Uribe en Colombia, y declaran a Venezuela como un país “cómplice del narcotráfico”, que representa “una amenaza para Estados Unidos y la región”. ¡Otra vez se califica a Venezuela de ser una amenaza!
Por su parte el Presidente Bush en su discurso ante la nación, alerta ante la “amenaza” de Gobiernos “populistas” y “no democráticos” en la región, en obvia alusión al Gobierno Bolivariano. Y en febrero, el Pentágono envía el portaaviones Harry Truman al mar Caribe, para realizar maniobras, con el pretexto de prevenir potenciales ataques terroristas y eventuales conflictos allí.
Por primera vez en el caso de Venezuela, el Departamento del Tesoro sanciona a tres altos funcionarios del Gobierno, acusándolos de mantener vínculos con el terrorismo y el narcotráfico, sin presentar pruebas. Además, el director Nacional de Inteligencia, general Mike McConnell, publica el Informe Anual de Amenazas, donde se clasifica a Venezuela como la “principal amenaza contra Estados Unidos en el hemisferio”. Otro informe anual del Departamento de Estado, este sobre el narcotráfico, acusa a Venezuela de ser un país de “tránsito de drogas”, “lavado de dinero” y “cómplice del narcotráfico”. Es evidente que se trata de una escalada, que apunta hacia la criminalización del Gobierno venezolano para crear pretextos que justifiquen futuras agresiones.
El contraalmirante Joseph Nimmich, director de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial del Sur de Estados Unidos, se reúne en Bogotá con el Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia. Pocos días después, el 4 de marzo, el Ejército de ese país invade territorio ecuatoriano, y ametralla al comandante de las FARC–EP Raúl Reyes y a otra docena de personas en la selva fronteriza.
El jefe de la Policía Nacional de Colombia declara que las computadoras que rescataron del bombardeo contra Reyes evidencian que el Presidente Chávez dio más de 300 millones de dólares a las FARC, a la que Estados Unidos considera terrorista, y una cantidad de uranio y armamento.

Esta agresión y las acusaciones contra Ecuador y Venezuela provocan una peligrosa crisis, estimulada por Estados Unidos. Ecuador rompe relaciones con Colombia y el Gobierno de Venezuela ordena la salida del embajador colombiano en Caracas y retira a su embajador. Además, Venezuela paraliza el tránsito de importaciones y exportaciones con Colombia y moviliza tropas a la frontera. Bush declara que Estados Unidos defenderá a Colombia ante las “provocaciones” de Venezuela.
El 7 marzo se realiza en Santo Domingo la XX Cumbre de Jefes de Estado del Grupo de Río y la atención gira en torno al impasse existente entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Uribe, con cinismo y desfachatez, reconoce que ha violado la soberanía de Ecuador y lo justifica. Rafael Correa, Chávez y Daniel Ortega lo enfrentan con argumentos basados en el derecho internacional. Ningún presidente defiende a Uribe, que al quedar aislado baja el tono. De súbito, la situación se despeja gracias al papel conciliador del mandatario bolivariano, quien deviene artífice de la paz en el evento, secundado por el anfitrión Leonel Fernández. Chávez y Uribe se dan la mano y acuerdan superar la crisis, que los ha llevado casi a la ruptura total de relaciones. Correa acepta a regañadientes, y el conflicto sale de su punto álgido.
El líder de la boina roja ha actuado de ese modo porque sabe que el único perdedor de tal desenlace pacífico es el imperio. Al siguiente día, en Caracas, dice:
Ayer hubo un gran derrotado, el imperio norteamericano, ese fue el gran derrotado de ayer de la cumbre de Grupo de Río, (…) porque nadie debe dudar que es el imperio norteamericano quien todos los días anda elaborando planes, anda desarrollando acciones de distintos géneros para tratar de frenar el proceso de cambios en América Latina, para tratar de impedir una vez más, como lo ha impedido en estos siglos que han pasado, (…) la verdadera unión entre nuestras repúblicas, la verdadera unión entre nuestros pueblos.
Ha sido, enfatiza, una verdadera prueba de fuego. Se le demostró “al imperio norteamericano y a sus agentes en estas tierras”, que ya no son Cuba y Venezuela solamente las naciones dispuestas a enfrentar las arremetidas del imperio: “demostramos (…) que somos capaces en menos de lo que canta un gallo de unirnos y de ser libres, como lo hicimos en estos últimos días Ecuador, Nicaragua, Venezuela, y casi todos los países de nuestra América”.
Bolivarianos ganan comicios regionales. Chávez promueve referendo para decidir reelección continua. Bush termina su mandato. ¿Qué piensa Chávez sobre Obama? (2008)
En solidaridad con su homólogo boliviano Evo Morales, quien expulsa al embajador estadounidense de Bolivia el 10 de septiembre por conspirar contra su Gobierno, Chávez adopta la misma decisión: un día después, expulsa al máximo representante de Washington en Caracas. Enseguida, el Gobierno de los Estados Unidos hace lo propio con los respectivos embajadores de Bolivia y Venezuela.
“A escala de toda la región, se ha ampliado el grupo de Gobiernos progresistas (…) Cada vez es más preocupante para Estados Unidos el peso de la potencia asiática en su área de influencia y el ascenso de Gobiernos indóciles”.
Esta acción fraterna de Chávez es expresión de la fortaleza de los nexos que ha logrado Venezuela con varios países de la región. El ALBA ha avanzado de modo notable, ampliándose su membresía con Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y varios países del Caribe, mientras el liderazgo de Chávez logra que Petrocaribe, iniciativa suya, se convierta en una organización sin precedentes, gracias a la solidaridad de Venezuela.
A escala de toda la región, se ha ampliado el grupo de Gobiernos progresistas con El Salvador, Paraguay y Honduras, y varios gobiernos del Caribe anglófono; muchos de estos países se ven favorecidos por los altos precios del petróleo y alimentos, que adquiere sobre todo China. Cada vez es más preocupante para Estados Unidos el peso de la potencia asiática en su área de influencia y el ascenso de Gobiernos indóciles. Chávez comprende el buen momento y vuelca sus energías a fin de impulsar tales procesos de integración, desde el ALBA hasta el Mercosur y Unasur, y numerosos acuerdos económicos bilaterales del Gobierno Bolivariano con esos países.
En el ámbito nacional, Venezuela logra notables avances, favorecido por el precio del petróleo que ha escalado a más de 100 dólares el barril y la aplicación de una política justa de redistribución social e inversión de la cuantiosa renta. Al finalizar el año, se ha superado la escasez inducida, y el Gobierno logra reimpulsar las Misiones Sociales de salud, alimentación, educación, capacitación para el trabajo, entre otras, y aumentar la calidad de vida de casi toda la población. En cinco años, Venezuela casi ha duplicado su PIB (nunca crece tanto en un lapso tan breve), baja la pobreza general en 50 por ciento y la crítica en 70 por ciento, crea 2 millones de nuevos empleos, el salario mínimo supera los 500 dólares (el más alto de la región) y duplica las pensiones sociales.
“Al finalizar 2008, el líder bolivariano ha logrado neutralizar y derrotar las agresiones, presiones y maniobras del imperio durante los ocho años de la Administración Bush, quien solo se ha anotado el autogol de su adversario el 2 de diciembre de 2007”.
Los comicios para elegir gobernadores y alcaldes el 23 de noviembre exhiben el recobro del apoyo mayoritario del pueblo al proceso bolivariano. De las 22 gobernaciones en disputa, la alianza gana 17 y el 75 por ciento de las alcaldías. Chávez decide aprovechar el triunfo para promover la realización de un referendo, esta vez con el objetivo de hacer una enmienda a la Constitución, que establezca la posibilidad de la reelección continua de todos los cargos elegibles.
Al finalizar 2008, el líder bolivariano ha logrado neutralizar y derrotar las agresiones, presiones y maniobras del imperio durante los ocho años de la Administración Bush, quien solo se ha anotado el autogol de su adversario el 2 de diciembre de 2007.
En los comicios de noviembre en Estados Unidos, triunfa el candidato demócrata Barack Obama. Aunque nunca lo expresa de modo público en ese lapso electoral, Chávez es receloso de la joven figura (se lo escuché personalmente). Piensa que Obama puede crear confusión, al generar esperanzas de cambios positivos en la política de Estados Unidos entre los sectores progresistas menos firmes de América Latina, el Caribe y el resto del mundo. ¿Qué ocurre después en realidad?
Continuará…

