Barack Obama en escena. ¿Cómo percibe a Venezuela? (2009)

Obama asume la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero de 2009, en un escenario internacional signado por la crisis económica mundial más severa desde la década de 1930, los efectos de la política guerrista de su antecesor y el rechazo hacia ella en casi todo el mundo. Hereda un cambio sustantivo en el mapa político hemisférico, ocurrido entre 2003 y 2008. Han triunfado varios Gobiernos progresistas y revolucionarios, entre ellos Venezuela, inclinado hacia un tránsito socialista, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, con posiciones antiimperialistas radicales, Argentina y Brasil, bajo Gobiernos de centro izquierda, y el bloque de países caribeños agrupados en Caricom. Encuentra en la frontera sur una fuerte corriente de integración y unidad, que ha tomado forma en diferentes eventos y organizaciones: el ALBA–TCP, Petrocaribe, el Grupo de Río, Caricom, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Mercado Común del Sur (Mercosur).

Apenas un mes antes, en diciembre de 2008 ―por primera vez sin Estados Unidos― se han reunido en Brasil los 33 países vecinos en una cumbre sobre Comercio y Desarrollo, para dar los primeros pasos hacia una organización de Estados de América Latina y el Caribe. También la influencia estadounidense en la región se ha visto reducida por la creciente presencia de actores allende los mares, sobre todo China y Rusia, en busca de recursos naturales y comercio, para nutrir su propio crecimiento económico y/o sumar apoyo político.

El nuevo presidente norteño sabe que el rol de Chávez en tales cambios ha sido y continúa siendo medular. La Revolución Bolivariana se convirtió en la pieza más importante de la nueva correlación de fuerzas continental. Y en una dimensión histórica la Revolución Cubana, bajo el liderazgo de Fidel, ha aportado mucho a esta situación política en pleno desarrollo. Chávez comprende muy bien esa realidad y del fecundo nexo que lo une a Fidel nacen ideas y acciones, que aceleran tales mutaciones y provoca frecuentes dolores de cabeza a los gobernantes en Washington. Un atributo de la grandeza del barinés es haber comprendido que Venezuela, aun con su enorme riqueza petrolera, no puede alcanzar ella sola las metas endógenas de la Revolución Bolivariana. Y deducir que el único camino es impulsar diversas formas de integración y solidaridad, a fin de contribuir a la unión histórica imaginada por Bolívar, que convierta a nuestra América en una fuerza esencial del equilibrio del mundo.

Del fecundo nexo entre Chávez y Fidel surgen ideas y acciones. Imagen: Tomada de Estudios Revolución

Él no se hace ilusiones sobre la inminencia de una catástrofe en Estados Unidos o del capitalismo mundial. Piensa que eso es erróneo, y afirma que el imperio será derrotado a largo plazo: “antes que termine este siglo”, suele decir. A la par, evalúa las flaquezas estructurales y contradicciones del imperialismo, pues está persuadido de que es posible debilitarlo cada vez más.

Las declaraciones de Obama acerca de las relaciones hemisféricas son pocas durante la campaña electoral. Sus propuestas quedan recogidas en el documento New Partnership for the Americas, de mayo de 2008, donde se exponen tres directrices: defender la democracia y el Estado de Derecho; mejorar la seguridad y la lucha contra las amenazas comunes, el tráfico de drogas, las guerrillas y el terrorismo; y el impulso del bienestar regional, mediante el combate de la pobreza, el hambre y el cambio climático. También expresa disposición a dialogar con varios presidentes de los Gobiernos progresistas del área, entre ellos Chávez, aunque critica su estilo agresivo y poco democrático.

El flamante mandatario pretende recuperar los espacios perdidos en la región, durante el tiempo de la Administración Bush. Inaugura la estrategia de política exterior y seguridad nacional, denominada poder inteligente (smart power), que combina los instrumentos tradicionales del denominado poder duro (hard power), el uso del poderío militar y la coerción económica, junto a los instrumentos del poder blando (soft power). Utiliza el contacto con líderes regionales para lograr determinados intereses ―drogas, terrorismo, energía alternativa, aislar a Venezuela…― y provocar divisiones entre ellos. Afianza la política militarista tradicional del imperio, envuelta en una nueva retórica; busca tejer alianzas a fin de contrarrestar el avance de los Gobiernos progresistas; crea expectativas sobre nuevos programas de ayuda económica, aunque no concreta ninguno; trabaja para disminuir la influencia de potencias adversarias, en especial China y Rusia, y se propone controlar los principales recursos estratégicos de la región. En todos estos objetivos, Venezuela es un obstáculo fundamental.

“El nuevo presidente norteño sabe que el rol de Chávez en tales cambios ha sido y continúa siendo medular. La Revolución Bolivariana se convirtió en la pieza más importante de la nueva correlación de fuerzas continental”.

Cumbre de las Américas. Chávez ante Obama (2009)

La V Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago el 17 y el 18 de abril de 2009, se convierte en el primer escenario donde Obama muestra su proyección hemisférica. Allí expresa su disposición a construir una política “con” y no “para” América Latina y el Caribe, y que Estados Unidos sería un actor más en el hemisferio y no la potencia hegemónica. Pero esas declaraciones pronto se las lleva el viento. Chávez predice tal derrotero y abre un compás de espera. Aunque no se cruza de brazos para dejar que los hechos muestren la verdad. Actúa en la Cumbre de las Américas con tacto hacia Obama, a la vez que expone de modo sincero sus opiniones respecto a cómo debían ser los nexos de Estados Unidos y la región.

Realiza allí una acción sorpresiva, de elevado impacto simbólico: regala a su homólogo el libro de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, y esa imagen recorre el mundo. ¿Por qué tal ocurrencia? La idea le brota al cabo de escuchar decir a Obama en la cumbre que solo hablaría del futuro y obvia al pasado. Piensa, al contrario, que es imposible abordar el porvenir sin considerar la historia. Esa noche en el hotel se le ocurre obsequiarle a Obama el libro de Galeano, que suele llevar consigo en una maleta junto a otros títulos, y además se lo dedica y entrega por sorpresa en el propio salón del evento. ¡Un jonrón con las bases llenas!

Chávez obsequió a Obama el libro de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Imagen: Tomada de Agencia Andina

Su iniciativa más importante, sin embargo, fue proponer a sus ocho colegas del ALBA–TCP celebrar en Venezuela una cumbre, vísperas del cónclave de las Américas. Además de los temas previstos, promueve elaborar un documento del ALBA a fin de presentarlo en la Cumbre de las Américas, al siguiente día. El texto, elaborado y aprobado en menos de 24 horas, contiene uno de los más sagaces análisis y propuestas existentes respecto del sistema imperialista actual. El documento propone a la Cumbre de las Américas 15 temas de fondo a discutir y fundamenta el rechazo al proyecto de Declaración Final. Con tales credenciales, gracias a la audacia de Chávez y a su empeño se presenta el ALBA por primera vez en ese cónclave, creado y hegemonizado por Estados Unidos. Nunca se había emitido en tales eventos criterios semejantes, y su fuerza es más notoria por ser la voz concertada de nueve países. Por ejemplo, dice:

Demandamos al nuevo Gobierno de los Estados Unidos, cuya llegada ha generado algunas expectativas en la región y en el mundo, que ponga fin a la larga y nefasta tradición de intervencionismo y agresión que ha caracterizado el accionar de los Gobiernos de ese país a lo largo de la historia(…).

La legítima lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, y cualquier otra manifestación de las llamadas nuevas amenazas, no deben ser utilizadas como excusa para llevar a cabo actividades de injerencia e intervención en contra de nuestros países.

La diatriba del ALBA resulta un disparo certero a la línea de flotación de esta cumbre americana, que no puede aprobar la declaración final, marcándose así la huella de los nuevos tiempos en las relaciones hemisféricas.

A juicio de Chávez, el golpe de Estado contra Mel Zelaya en Honduras, en 2009, marcó el inicio del contraataque del imperio en América Latina. Imagen: Tomada de Rebelión

Imperio contraataca: Golpe en Honduras, bases militares en Colombia. Chávez lidera esgrima frente a Obama (2009)

Dos meses después, la conducta real de Obama se hace visible. Con el impulso del ALBA y de los demás Gobiernos progresistas de la región, la Asamblea General de la OEA celebrada el 3 de junio en San Pedro Sula, Honduras, aprueba por aclamación dejar sin efecto la exclusión de Cuba de esa organización. Ahí, el papel del presidente Manuel Zelaya como anfitrión es relevante. Chávez tenía previsto ir a Honduras y El Salvador, pero horas antes recibe la información de que le han preparado sendos atentados, para asesinarlo en uno u otro lugar, y decide no viajar. Por su parte, el Gobierno cubano ratifica su posición de no regresar a la OEA, por considerarla anacrónica y viciada de modo irreversible, y reitera la idea de crear una entidad solo de países latinoamericanos y caribeños.

A 25 días de esa reunión de la OEA, el 28 de junio, Zelaya es víctima de un brutal golpe de Estado. Comienza así lo que Chávez denomina el contraataque del imperio en América Latina. Estados Unidos posee una base militar decir ―en Palmerola― y desde los tiempos de la Revolución Sandinista ha penetrado hasta los tuétanos a las fuerzas castrenses hondureñas.

Chávez logra con Zelaya un nexo estrecho y este decide ingresar a Petrocaribe y al ALBA. Radicaliza sus posiciones hasta el punto que promueve hacer un referendo, a fin de preguntarle al pueblo si está de acuerdo en convocar una Asamblea Nacional Constituyente. No lo dejan. Aplican la fuerza militar e instauran una dictadura frente a la cual el pueblo hondureño inicia una resistencia tenaz. Consciente de lo que está en juego, el barinés no pierde un segundo y se pone al frente de un amplio movimiento solidario para aislar a los golpistas, apoyar a quienes resisten la dictadura y tratar de revertir la situación. Sabe que es la primera señal inequívoca de que el imperio ha comenzado un ataque a fondo contra los Gobiernos y fuerzas progresistas y de izquierda, escogiendo el eslabón más débil para avanzar en sus planes.

“Como parte del mismo contraataque, Estados Unidos y Colombia firman un acuerdo en Defensa y Seguridad, que se divulga en abril de 2009. Según este acuerdo, Colombia facilitaría a los Estados Unidos el acceso a siete instalaciones militares en su territorio”.

Es la primera prueba que el Gobierno de Obama debe encarar para demostrar sus promesas. Desarrolla una política de doble carril: la subrepticia, de la CIA y el Pentágono, a cargo de diseñar y orientar el golpe, y la pública, ejecutada por el Departamento de Estado y el propio Obama, que aparenta rechazo a la acción golpista. Seis meses después, cuando se realizan elecciones amañadas para legitimar lo sucedido, el Gobierno estadunidense no demora en reconocer al nuevo Gobierno. Evidencia así la plena complicidad de Obama con el golpe militar.

Como parte del mismo contraataque, Estados Unidos y Colombia firman un acuerdo en Defensa y Seguridad, que se divulga en abril de 2009. Según este acuerdo, Colombia facilitaría a los Estados Unidos el acceso a siete instalaciones militares en su territorio. Este pacto vino a fortalecer el Plan Colombia, o sea la vía militar para tratar de resolver el histórico conflicto interno. Chávez denuncia que tales bases además están enfiladas contra Venezuela, como plataforma de una eventual guerra binacional que sirva de pretexto a una intervención directa de Estados Unidos en Venezuela.

Durante 2009 Venezuela es incluida otra vez en las listas del Gobierno estadounidense, acusándola de apoyar el terrorismo, colaborar con el narcotráfico y violar los derechos humanos. En cada caso, recibe inmediata y firme respuesta del Gobierno Bolivariano. De todos modos, el clima inicial que se crea con la nueva Administración de Estados Unidos facilita el envío de los respectivos embajadores.

Gobiernos progresistas en ascenso. Chávez gana referendo a favor de reelección continua. Obama mantiene política imperial hacia Venezuela, con matices (2009)

Al concluir el primer año de Obama, es evidente que no obstante su estilo carismático y más flexible, las directrices de la política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos no difieren bajo su Gobierno. Respecto a Venezuela, el objetivo continúa siendo aislar y debilitar al Gobierno Bolivariano y propiciar su derrota, aunque disminuyen las declaraciones agresivas.

Por su parte, Chávez no rehúye poner en evidencia a Obama. Por ejemplo, en una entrevista en televisión que le realiza José Vicente Rangel el 17 de enero de 2010, comenta que Obama ya está generando frustración entre quienes se hicieron “una especie de ilusión”. Y afirma que puede terminar siendo “solo una ficha del imperio”. Dice también: “Creo que es la continuidad de la política de Bush, la política imperial”. Explica que eso tiene que ver no solo con Venezuela, abarca a toda la región, “porque desde hace mucho tiempo Estados Unidos no hace política en América Latina (…)”.

(…) con América Latina, como nos subestiman tanto y consideran que somos (…) su patio trasero, ellos sueltan los perros para acá, sueltan los perros al patio trasero a custodiar eso, el patio trasero de mi imperio.

Al finalizar 2009, ha comprobado su predicción desde que Obama fuese candidato presidencial. Y no ha perdido oportunidad para desenmascararlo y denunciarlo. Al principio con tacto. Y sin rodeos a partir del golpe de Estado en Honduras.

Pronto Chávez se dio cuenta de que Obama era “la continuidad de la política de Bush, la política imperial”. Imagen: Tomada de Cubadebate

Génesis de la Celac. Obama aparenta cautela hacia Venezuela, mas aprueba nuevas sanciones y mantiene la conspiración (2010)

El 23 de febrero de 2010 se celebra en Cancún la Cumbre de la Unidad de la América Latina y el Caribe, cuyo principal objetivo es avanzar en las ideas para formalizar en Venezuela, el 5 de julio de 2011, Día de la Independencia, una organización regional de Estados, cuyo nombre, así como sus documentos constitutivos se decidirían en Caracas. Chávez no puede ser más feliz. El ambiente entre los presidentes es relajado y predomina la voluntad de crear una entidad de concertación política, cooperación e integración económica, y que se caracterice por el respeto a la diversidad cultural, al sistema político de cada país y a las normas del derecho internacional. En su discurso él alude de modo respetuoso a Obama, sin dejar de afirmar lo esencial:

Obama es un buen tipo ¿saben? ¡Ah! Pero es Obama, el hombre y sus circunstancias, el imperio. Si Obama se pone contra el imperio, ten la seguridad que lo matan, lo matan como mataron a Kennedy, como mataron a Lincoln, y a cuantos otros mataron (…). Él decidió vivir.

Tal dinámica positiva regional, en la que el barinés desempeña un rol protagónico esencial, influye mucho para que Estados Unidos maneje con cautela su política hacia Venezuela. Aunque algunos altos funcionarios actúan diferente. Durante 2010, el primer hecho relevante ocurre el 3 de febrero. El Director Nacional de Inteligencia, almirante Dennis Blair, dedica a Venezuela un amplio espacio en el informe que rinde al Senado sobre las principales amenazas a nivel mundial. Dice: “El presidente de Venezuela Hugo Chávez, se ha establecido como uno de los detractores principales a nivel internacional contra los Estados Unidos (…)”. Y pone en duda “su futuro político a largo plazo”. No es casual que este informe se divulgue una semana antes de la Cumbre de Cancún, a fin de entronizar cizañas y divisiones. Afirma: “En cuanto a la política exterior, la influencia regional de Chávez tal vez haya ya llegado a su punto máximo, pero es probable que él va a continuar apoyando a sus aliados y movimientos políticos en países vecinos, buscando socavar a los Gobiernos moderados y proestadounidenses”.

El texto dedica también una sección a las relaciones de Chávez con naciones de otras regiones, en particular Rusia, Irán y China. Menciona las acciones de seguridad y defensa de Venezuela, y muestra una especial preocupación por los ingentes recursos bélicos que adquiere en Rusia. Cuya cifra en los últimos cinco años ―dice― supera los 6 000 millones de dólares. Mientras Obama sonríe y hace diplomacia, el poder duro actúa. El Gobierno Bolivariano continúa entre los enemigos de nivel global más importantes que el imperio busca derrotar.

“La agresión de Estados Unidos a Libia en marzo de 2011, secundada por aliados europeos y avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU (…) provoca una elevada preocupación en el barinés. Le duele la despiadada destrucción de ese pequeño país, el sufrimiento de su pueblo (…)”.

En septiembre, Washington vuelve a incluir a Venezuela en su lista de países que supone no cooperan con la lucha antidroga. Chávez reacciona el 17 de ese mes: “Acabo de autorizarle a nuestro Canciller un comunicado de respuesta a un nuevo atropello del imperio yanqui. (…) ¿Quién le dio el derecho a los Estados Unidos?”. Y enfatiza:

(…) si hubiera un ente objetivo en este mundo, que tuviera el derecho de elaborar una lista de países (…) que violan no sé cuántas leyes, que apoyan el terrorismo y el narcotráfico, (…) el Gobierno de EE.UU. sería el primerito en la lista.

Él mismo lee después el texto, cuyo primer párrafo expresa de manera categórica el rechazo a la inclusión de Venezuela realizada “de manera unilateral, irresponsable y arbitraria por el Gobierno de los Estados Unidos, pretendiendo erigirse en juez de la lucha antidrogas a nivel mundial”.

Ataque imperialista a Libia provoca solidaridad del líder bolivariano. Enfermedad repentina suya suscita nuevo escenario (hasta junio, 2011)

El 28 de enero de 2011 Chávez se reúne con los nuevos jefes de unidades militares y realiza un discurso lleno de mensajes. Cuando se habla del imperio, dice, es más que el Gobierno de Obama: él “es un tipo de buena fe”, “pero resulta que lo pusieron ahí de presidente de un imperio que mata, que asesina, que intriga, que invade, que bombardea (…)”.

La agresión de Estados Unidos a Libia en marzo de 2011, secundada por aliados europeos y avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU ―Rusia y China se abstienen―, provoca una elevada preocupación en el barinés. Le duele la despiadada destrucción de ese pequeño país, el sufrimiento de su pueblo y la situación del presidente Muammar Gaddafi, con quien ha compartido personalmente y sabe que es mendaz la imagen criminal de él creada por el imperio. Comprende, además, las implicaciones negativas que tiene para la OPEP y la geopolítica mundial la evolución de ese hecho. Y también como un precedente para una futura agresión del imperio contra Venezuela. Por todo ello, no ceja de denunciar el ataque y de expresar solidaridad al pueblo libio y a Gaddafi. El 20 marzo condena la agresión y explica que el principal objetivo es apoderarse del petróleo. Y alerta que existen planes para agredir a Venezuela. Sentencia:

Que ni se le ocurra al señor Obama y sus aliados, porque brotarían de esta tierra millones de Guaicaipuros, los lanceros de las Queseras del Medio, de Mucuritas.

El 30 de marzo, desde Bolivia, denuncia que las potencias agresoras de Libia orquestan una acción similar contra Siria. Y reitera la importancia de la unión de América Latina y el Caribe, “porque ningún país solo podrá frenar la locura imperial”. En este contexto, Washington decide imponer el 24 de mayo sanciones a Pdvsa, por haber vendido y enviado dos cargamentos con aditivo para gasolina a Irán. Chávez refuerza su idea de que es urgente prepararse para las variantes peores, incluso una intervención militar directa.

“La creciente hostilidad del Gobierno imperial está asociada a su pretensión de desestabilizar el país para favorecer a la oposición, de cara a las elecciones presidenciales previstas en octubre de 2012”.

Días después, en abril, comparecen cuatro altos funcionarios en una audiencia conjunta ante la Cámara de Representantes: Thomas Delare, director a cargo de la Oficina de Sanciones del Departamento de Estado, Daniel Benjamin, coordinador para la lucha antiterrorista, Kevin Whitaker, subsecretario adjunto del Departamento de Estado para América Latina y Adam Szubin, titular de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Ellos sostienen que el Gobierno de Estados Unidos no descarta incluir a Venezuela en la lista de Estados que patrocinan el terrorismo. Reiteran que el Gobierno estadounidense tiene preocupaciones “significativas” por los presuntos vínculos de miembros del Gobierno venezolano con organizaciones terroristas, como las FARC y el ELN de Colombia, y la ETA de España. También aluden a las relaciones del presidente Hugo Chávez con Irán y Siria. Estas acciones son señales claras del aumento de las presiones contra Venezuela y de la existencia de un plan estratégico, destinado a derrocar al Gobierno Bolivariano. Chávez responde a tales presiones, vía Twitter:

¿Sanciones contra la Patria de Bolívar, impuestas por un Gobierno imperialista gringo? Muy bien. ¡Entonces aplíquelas, señor Obama! ¡No olvide que nosotros somos los hijos de Bolívar!

La creciente hostilidad del Gobierno imperial está asociada a su pretensión de desestabilizar el país para favorecer a la oposición, de cara a las elecciones presidenciales previstas en octubre de 2012. En junio, la inesperada enfermedad del Presidente Chávez crea un nuevo escenario. Y el imperio no tarda en reajustar sus planes.

Dolencia de Chávez genera escenario volátil. Washington comienza a implementar de modo acelerado planes para derrotar a la Revolución (desde julio, 2011)

La noticia de que Chávez ha sido operado en Cuba de un tumor cancerígeno, desata una honda preocupación en el pueblo bolivariano y en millones de seres humanos que lo admiran y quieren en el mundo. A la par, buena parte de sus enemigos dentro y fuera de Venezuela se frotan las manos. Ha llegado ―piensan― la oportunidad esperada de acabar con la Revolución Bolivariana. Apuestan a la muerte de Chávez en el tiempo más breve.

Junto a sus acólitos venezolanos y de otros lares, el imperio mueve de inmediato su maquinaria de guerra psicológica y otros instrumentos para desestabilizar el país y crear condiciones aceleradas que permitan hacerse del poder en el corto plazo. Comienzan a dar pasos hacia los comicios previstos a finales de 2012, y actúan con premura al suponer que Chávez morirá antes. Valoran también vías violentas y elecciones presidenciales adelantadas, si fallece el Primer Mandatario o queda inhabilitado por su enfermedad. La fiera se excita y se coloca en posición de ataque.

Chávez se mantiene ofensivo. Nace la Celac (julio-diciembre, 2011)

Saber que tiene cáncer, como es lógico, sacude a Chávez. Tenía todo su empeño puesto en la cumbre para crear la Celac, el 5 de julio de 2011 en Venezuela, y ahora debe postergarse. Enfrenta la enfermedad con esperanza y elevada entereza. En ningún instante deja de ser el líder que su pueblo tanto ama y necesita. Sabe además que tendrá limitaciones para tener contactos físicos con la gente a lo largo del país, como siempre ha hecho. Los sustituye por medio de diálogos telefónicos con varios periodistas. Además, establece pláticas telefónicas con diferentes personas, y habla por esa vía a participantes en eventos, igual que lo ha hecho siempre de cuerpo presente.

El 2 de diciembre de 2011 se inaugura en Caracas la Cumbre de la Comunidad de Estados de la América Latina y el Caribe (Celac). Imagen: Tomada de Prensa Presidencial

Desmiente las falacias que los adversarios divulgan sobre su enfermedad, se burla de ellas y las ubica en el contexto del plan que tiene el imperio para aprovechar tal circunstancia, generar incertidumbre y divisiones y lograr un escenario de desestabilización que permita intentar un golpe de Estado. Y si no fuera posible, una intervención militar directa tipo Libia. Le martilla pensar que “el modelo” empleado por Estados Unidos y sus compinches europeos para atacar a ese país es una variante contemplada en los planes estratégicos del imperio para apoderarse del petróleo venezolano y tratar de destruir a la Revolución.

No demora en proclamar su candidatura para las elecciones presidenciales de 2012, y pronostica que la oposición sufrirá otra derrota aplastante. Advierte que, por ser así, tratarán una vez más de desconocer los resultados, con el aval de Estados Unidos, a fin de generar violencia y desplegar el que llaman “Plan b”. De modo creciente, el Gobierno de Obama y sus asociados en Venezuela y en otros sitios arremeten contra Chávez. Buscan hacerle más difícil la faena de gobernar, desgastarlo si participa en las elecciones del siguiente año y desajustar el país. Chávez no les quita el guante de encima. A la Mesa de Unidad Democrática (MUS) la llama Mesa de United States, y basado en ese mote despliega sus argumentos para reiterar que sus miembros actúan según los dictados de la Casa Blanca.

El 1 de agosto, enseguida que regresa de Cuba luego de ser operado dos veces, dice al periodista Ernesto Villegas: Venezuela es la primera reserva de petróleo del mundo y “eso nos obliga a nosotros a incrementar nuestra independencia, nuestro poderío y capacidad para defender a nuestro país y que nuestros hijos y nietos sean capaces de defenderlo y evitar cualquier agresión contra Venezuela”. Y formula otra opinión esencial. La oposición ―dice― no puede llegar a gobernar el país otra vez,

(…) sería el desastre, el desastre más grande, picarían el país en pedacitos otra vez como lo tenían, lo entregarían completico al Gobierno yanqui, que es lo que quieren los yanquis (…).

El 5 de agosto dialoga otra vez con Villegas durante su programa. Y reitera que la oposición se está preparando para planes violentos, “la antidemocracia, el entreguismo, la búsqueda de intervención internacional, imperial (…)”. Y exhorta a la astucia, “guerra avisada no mata a soldados y si lo mata es por descuidado”. Dos días después, en una entrevista exclusiva en televisión con José Vicente Rangel, comenta: “Nosotros tenemos una estabilidad obtenida a dura lucha, una estabilidad yo digo que sólida, pero ojo, una estabilidad asegurada, pero no es lo mismo decir asegurada que decir garantizada para siempre, ¡no!, está amenazada nuestra estabilidad, hay un imperio allí”. Y añade:

(…) la estabilidad política, económica tenemos que seguirla fortaleciendo y seguirla garantizando, para evitar aquí cualquier emboscada.

El 14 de agosto contacta por teléfono con los participantes en un evento que realiza el PSUV. Y expresa una idea clave: los enemigos no podrán derrotar a la Revolución, “pero depende de nosotros”.

“El parto de la Celac representa una derrota importante para el poder hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio. Chávez lo sabe… y el imperio también”.

Como ha adelantado el barinés, Estados Unidos refuerza sus decisiones encaminadas a debilitar el poder bolivariano y crear un escenario de desestabilización creciente. El 5 de septiembre, Obama decide incluir a Venezuela entre los países que “han fracasado manifiestamente” en el último año en cumplir sus compromisos de lucha contra el narcotráfico. Y se establecen sanciones a cuatro funcionarios de alto rango, por supuestos nexos con el narcotráfico internacional, sin presentar pruebas. Venezuela emite declaraciones donde rechaza de modo categórico tales acusaciones y la prerrogativa que se ha arrogado el Gobierno estadounidense de enjuiciar a otras naciones. Chávez declara a unos periodistas el 9 de septiembre que esa lista forma parte de la tragicomedia del imperialismo. Y reta al presidente Obama “a que presente las pruebas de esa infamia, que él sencillamente aprueba, el que calla otorga, él es el presidente de los Estados Unidos”. Una infamia, dice:

(…) que forma parte de las agresiones contra Venezuela, del empeño del imperio yanqui de colocar a Venezuela algún día, sumando una cosita con la otra, y con la otra, en la lista de los Estados que ellos llaman fallidos.

Ese día, en una reunión de Ministros del ALBA, en Caracas, propone que ese ente lance una contraofensiva con los Gobiernos, movimientos sociales e intelectuales amigos de todos los continentes, “para contribuir con lo que hemos llamado frenar la locura imperial”, que “tiende a convertirse en un incendio universal”. Enfatiza: “No podemos nosotros permitirlo. Desde América Latina y el Caribe tenemos que consolidar este espacio como una zona de paz. (…) Y desde aquí irradiar luces de paz, luces de armonía al mundo, a un nuevo mundo que puja por nacer. Y los viejos imperios y los nuevos imperios están empeñados en que no nazca ese mundo nuevo de paz, de equilibrio, de pluripolaridad”.

Por fin, el 2 de diciembre se inaugura en Caracas la Cumbre de la Comunidad de Estados de la América Latina y el Caribe (Celac). En su papel de anfitrión, él despliega al máximo su carisma y sabiduría para contribuir al éxito del histórico evento. En su discurso, pone énfasis en el nervio vital: “O hacemos una Patria Grande o no habrá Patria para nadie en estas tierras”. Llama a poner por delante los objetivos supremos e insiste en lo que denomina “la unidad sustantiva”, “la unidad real, concreta, el Plan de acción de Caracas”.

El parto de la Celac representa una derrota importante para el poder hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio. Chávez lo sabe… y el imperio también. No es casual, por ende, que el diario El Universal, de estrecho nexo con la embajada de Estados Unidos, publique el 19 de diciembre una entrevista exclusiva ―con preguntas y respuestas escritas― realizada al presidente de ese país. Algo excepcional en Venezuela.

Obama afirma que a Estados Unidos le “preocupan las acciones” del Gobierno de Hugo Chávez, ya que hay algunas que “han restringido los derechos del pueblo venezolano, han amenazado los valores democráticos básicos y han dejado de contribuir con la seguridad en la región”. Además, dice: “Hasta la fecha las autoridades venezolanas han demostrado muy poco interés” en los “esfuerzos comunes para impedir el terrorismo y el narcotráfico”. Estos dos temas son recurrentes en las acusaciones que Estados Unidos viene armando a Venezuela. Chávez reacciona el mismo día, desde una reunión del Gabinete en Miraflores. Le pega duro:

Por cierto que míster Obama salió por ahí atacándonos, no, bueno eso no nos extraña a nosotros para nada, es la voz del imperialismo. Obama, métete con tus cosas, chico, dedícate a tú país que lo tienes vuelto un desastre (…). Obama, eres un farsante; déjanos tranquilos que nosotros somos libres y más nunca seremos colonia tuya ni de nadie.

Además, dice enfático:

(…) no va a venir los Estados Unidos ni Obama, ni nadie a imponernos su política, ah, eso ocurría antes, cuando aquí gobernaba la burguesía y Venezuela no era libre y Venezuela estaba era amarrada y tenía era que seguir los lineamientos que venían de allá del Departamento de Estado, de la Casa Blanca. Eso se acabó.

Con su entrevista pactada, Obama entró a Venezuela en busca de lana y salió trasquilado. No obstante, en ella da un espaldarazo y alienta a sus cómplices vernáculos y de otros países. Ese es su principal objetivo, de cara al plan que ha comenzado a activar el imperio tras suponer que es inminente la muerte de Chávez.

El 2011 fue un lapso favorable para la Revolución Bolivariana, con crecimiento del PIB, gran inversión social y mayor calidad de vida para el pueblo. Imagen: Tomada de YVKE

Sin embargo, 2011 fue un lapso favorable para la Revolución Bolivariana. El PIB alcanza 328 600 millones de dólares, más de tres veces superior al de 1998. La inversión social en los doce años de Gobierno Bolivariano llega a 468 618 millones de dólares, superior en 400 por ciento respecto del período 1986–1998. La calidad de vida del pueblo en salud, educación, cultura, deportes, seguridad social, salarios e ingresos y otros indicadores son visibles en todo el país, junto al protagonismo de mucha gente en el ejercicio del poder político y estatal, y el afianzamiento de la conciencia nacional y el orgullo patrio.

El imperio acrecienta sus acciones contrarrevolucionarias. Reacciones de Venezuela (2012)

Durante 2012, el tema de la salud de Chávez y los desenlaces posibles de la grave enfermedad que lo aqueja se convierten en el centro de la atención del pueblo bolivariano y de sus adversarios. Una nueva intervención quirúrgica el 26 de febrero, donde le extraen otro tumor cancerígeno, la recuperación ulterior que le permite participar con un esfuerzo sobrehumano en el proceso electoral que culmina en su victoria el 7 de octubre, dos meses después otra recaída más peligrosa que lo lleva a la cuarta operación el 11 de diciembre y al epílogo fatal el 5 de marzo de 2013, todo ello marca la dinámica política venezolana en el período.

Las líneas de acción contra Venezuela, diseñadas en Washington desde junio de 2011, y que comienzan a ejecutar en los meses siguientes, son reforzadas en 2012 y las ajustan acorde con la evolución de la salud del líder bolivariano. Priorizan un componente nuevo: la guerra económica, que incluye el inicio del desabastecimiento programado, el ataque al valor del bolívar para aumentar la inflación, mayor contrabando de extracción y una campaña de los medios para generar zozobra y desconfianza en los mercados. Sabiendo de la amenaza real de una agresión de Estados Unidos a Venezuela, en su discurso en la Asamblea Nacional en enero de 2012 para rendir cuentas de la gestión anual del Gobierno, Chávez alerta una vez más sobre ese peligro y lanza un mensaje:

Bueno, les voy a decir algo así grosso modo. Solo con la primera entrega de equipos militares que han llegado de Rusia y algunos de China, en el año 2011 nosotros hemos duplicado, solo en un año, todo el poderío militar que pudo haber tenido Venezuela a lo largo de la historia de un siglo, el poderío de defensa del país.

En diferentes fechas del año, el Gobierno del norte reitera la inclusión de Venezuela en las rutinarias y arbitrarias listas que divulga, con su dictamen sobre los países que a su juicio son violadores de los derechos humanos, y que apoyan el narcotráfico y el terrorismo. El Gobierno Bolivariano responde con sólidos argumentos cada una de tales acusaciones infundadas y en el caso de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), decide retirarse de manera definitiva.

Reelección de Chávez en octubre y el triunfo bolivariano en comicios regionales, reafirman solidez de la Revolución. (2012)

Aunque el Gobierno de Estados Unidos se involucra a fondo en el apoyo del candidato de la oposición, con recursos monetarios, asesoría y otras variantes ―por ejemplo, el uso de robots para hacer cientos de miles de llamadas grabadas desde el exterior a favor de Capriles―, sus voceros y autoridades no se inmiscuyen de manera pública en el proceso. También en aquel país está desarrollándose la lid electoral, donde Obama aspira a ser reelegido y no le conviene que ingrese en la campaña el tema venezolano, por un lado, y por el otro quiere evitar que Chávez pueda sacar provecho a su favor, si Estados Unidos apoya abiertamente a Enrique Capriles.

Tras una electrizante campaña, Chávez es reelecto para cumplir su tercer mandato con el 55 por ciento de los votos emitidos. Imagen: Tomada de Alba Ciudad

El barinés no deja de exponer sus posiciones conocidas sobre el nexo de la oposición con el imperio, y de indicar que la intención de aquella es volver a entregar el país al dominio de Estados Unidos, con una política neoliberal y de dependencia neocolonial. Sin embargo, no coloca en el centro de sus discursos el enfrentamiento a Obama (como hizo con Bush en las presidenciales de 2006), e incluso llega a decir que si él fuera estadounidense votaría a su favor (toma muy en cuenta, con seguridad, que el candidato republicano es ultrarreaccionario). Y una vez que Obama es reelecto, el 9 de noviembre lo exhorta a reflexionar primero en su país “que tiene bastantes problemas” y a dejar de desestabilizar e invadir otros países.

El 7 de octubre, Chávez es reelecto para cumplir su tercer mandato con el 55 por ciento de los votos emitidos. El Gobierno de Obama reconoce el triunfo al siguiente día y pide “tener en cuenta las opiniones” de aquellos que votaron por el candidato opositor.

Se agrava enfermedad de Chávez. Último mensaje suyo al pueblo y a la FANB (diciembre 2012, enero 2013)

En la noche del sábado 8 de diciembre de 2012, en una alocución sorpresiva desde Miraflores, informa al país que debe someterse en breve a una cuarta intervención quirúrgica, pues se han encontrado nuevamente células malignas. Lo acompañan el vicepresidente Nicolás Maduro y varios miembros del Gabinete. Expresa sus palabras sereno y con elevado realismo. Enfatiza una idea: “Los adversarios, los enemigos del país no descasan ni descansarán en la intriga, en tratar de dividir, y sobre todo aprovechando circunstancias como estas. Entonces, ¿cuál es nuestra respuesta? Unidad, unidad y más unidad. ¡Esa debe ser nuestra divisa!”

Y se detiene después en el punto central: “Aunque suene duro” ―afirma severo―, si se presentara alguna “circunstancia sobrevenida”, como dice la Constitución, “si algo ocurriera” que a él lo inhabilitara de alguna manera, y obligara a convocar elecciones, pide desde su corazón que Nicolás Maduro sea elegido Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Exclama su gran orgullo: “¡Hoy tenemos Patria! Y pase lo que pase en cualquier circunstancia, seguiremos teniendo Patria (…)”. Dicho esto, hace un llamado y una alerta:

Patriotas de Venezuela, hombres y mujeres: Rodilla en tierra, unidad, unidad, unidad de los patriotas. No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades ―del tamaño que fueren― la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria.

El 11 de diciembre, otra vez en La Habana, es objeto por cuarta ocasión de una intervención quirúrgica que dura seis horas. Tres días después, el presidente Obama es entrevistado por el canal Univisión de Miami. Le preguntan: “¿Qué mensaje tiene usted para el pueblo venezolano, en Venezuela y en Miami, en torno al futuro de su país posiblemente sin Chávez?”. Responde: “Hemos visto de Chávez en el pasado políticas autoritarias y represión a la disidencia. No especularé sobre su condición médica (…). Y quisiéramos ver una fuerte relación entre nuestros dos países, pero no vamos a cambiar nuestras políticas, que tienen como prioridad que haya libertad en Venezuela”.

Chávez pidió a los patriotas elegir a Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Imagen: Tomada de Cubadebate

¿Declaraciones inoportunas? Es evidente que han sido pensadas de cara al esperado desenlace. El Gobierno imperial presume que al ocurrir este, surgirá una coyuntura excepcional que le favorecerá en sus designios. Por eso su principal vocero, Obama, indica a los subalternos la señal para actuar, con el objetivo de recobrar a toda costa el poder restaurador de sus intereses.

En respuesta, la Cancillería venezolana emite un comunicado el propio 14 de diciembre en el que “rechaza de la manera más tajante las declaraciones indignantes del presidente de los Estados Unidos Barack Obama (…)”. Entre sus réplicas, dice: “Por primera vez en 200 años de independencia el pueblo venezolano está construyendo su propio destino, gracias a la Revolución Bolivariana”. Y concluye: “Con sus declaraciones infames, en este momento tan delicado para Venezuela, el presidente de los Estados Unidos asume la responsabilidad de conducir las relaciones bilaterales hacia un deterioro mayor, dejando en evidencia la continuidad de su política de agresión e irrespeto hacia nuestro país”.

Chávez recibe dos noticias placenteras en su lecho de enfermo en Cuba: el 16 de diciembre, los candidatos del Gran Polo Patriótico han ganado 20 de las 23 gobernaciones disputadas en los comicios de ese día. Y al finalizar 2012, se cumplirá el plan de construir 200 000 nuevas viviendas, las que sumadas a las del año 2011 suman 350 000: un compromiso suyo al que ha entregado el alma y muchas energías.

El 26 de diciembre, el vicepresidente ejecutivo, Nicolás Maduro, denuncia que detrás de la campaña contra el Presidente Chávez y su estado de salud, están el imperio y sus laboratorios de guerra psicológica: “Tienen el alma podrida de odio, amargura, desprecio y revanchismo”. Un mes después, el 26 de enero de 2013, Maduro da a conocer los últimos mensajes de Chávez, que revelan su preocupación por los planes contrarrevolucionarios de Estados Unidos y la plena confianza en el pueblo bolivariano:

Díganle a mi Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a los soldados de la Patria, que me emociona y les agradezco emocionado su lealtad, su unión, y los llamo a mantenerse en despliegue permanente por todos los caminos de la Patria, garantizando la estabilidad, la soberanía y la seguridad de nuestro pueblo.

A nuestro pueblo, un llamado a no bajar la guardia ante la conspiración permanente del imperialismo y la derecha nacional. ¡No bajar la guardia!

No creo necesario realizar consideraciones finales. Confío en la capacidad de los lectores para deducir sus propias opiniones y conclusiones. Solo deseo formular una pregunta: ¿Acaso podría seguir existiendo la Revolución Bolivariana sin su sello distintivo esencial, el antiimperialismo de Chávez?