A propósito del Día Internacional de la Mujer: Adela Azcuy, la capitana del Ejército Libertador
Adela Azcuy no nació un 8 de marzo, que es el Día Internacional de la Mujer, sino un 18 de marzo, el de 1861, pero su trayectoria mambisa y el relativo desconocimiento acerca de su vida y quehacer, nos convocan a recordarla en fecha tan importante.
Según los testimonios, se trató de una mujer bella, alta, de ojos castaños, que atraía las miradas. También se asegura que en las fiestas, en las tertulias familiares y vecinales, dondequiera se hallara, se convertía en centro. Escribió poesías dedicadas a su natal región de Viñales, en Pinar del Río. Tuvo la educación al alcance de una joven de familia de posición media, es decir, al estilo conservador de la época, las cuales ella profundizó con lecturas y la voluntad de cultivarse.
Todo marchaba felizmente para Adela. Se casó en 1886 (25 años a la sazón) con el licenciado en Farmacia Jorge Monzón Cosculluela, camagüeyano de familia criolla y abolengo, pero el esposo, con quien compartía ideales emancipadoras, murió de viruela y cinco años después Adela se casó con un español de condición integrista y afloraron entonces las diferencias, porque Adela Azcuy no era mujer de renunciar a sus principios aun cuando en aquellos tiempos la desobediencia al criterio del esposo era inusual. Cada uno tomó caminos opuestos: él, al servicio de las autoridades, y ella, el de los campos de la insurrección.
“(…) no se contentó con servir en los hospitales, o atender a los enfermos y heridos. Adela Azcuy empuñó las armas, asumió el mando de hombres en combate”.
Lo extraordinario es que no se contentó con servir en los hospitales, o atender a los enfermos y heridos. Adela Azcuy empuñó las armas, asumió el mando de hombres en combate. Y comenzó a labrarse una leyenda que de ficción no tenía un ápice y de heroísmo, mucho.
A la Guerra del 95 se integró tan pronto como la llama libertadora llegó a la región más occidental. Se incorporó a la guerrilla de Miguel López, bajo el mando del brigadier Antonio Varona, quien la acogió en su tropa. Seguramente ni López ni Varona se esperaban encontrar con la clase de combatiente que resultó ser Adela Azcuy.
Ya en marzo de 1896 era subteniente. Su talante resultaba singular: vestía de amazona, con sombrero mambí de ala ancha y escarapela tricolor, portaba revólver y machete, diestra con uno y con otro. Así aparece en los retratos que nos han llegado de Adela. Tampoco faltaba, junto a ella, el maletín para las curaciones. Enfermera y guerrera a un tiempo. Privilegio grande el de aquellos que la conocieron.
En cierta ocasión, el coronel Miguel Benegas, a cuyas fuerzas pasó, la puso a prueba encargándole defender una posición, y lo hizo junto a sus hombres con tal denuedo que los españoles fueron rechazados. Después el oficial expresaría: “Yo no podía imaginarme una mujer tan valiente, desde ese momento he sentido admiración por ella”.
“El grado de capitana del Ejército Libertador le fue conferido el 12 de junio de 1896, por el brigadier Pedro Díaz (…) y fue ratificado por el mayor general Antonio Maceo el 1 de diciembre de 1896”.
El grado de capitana del Ejército Libertador le fue conferido el 12 de junio de 1896, por el brigadier Pedro Díaz, jefe de la Primera División del Sexto Cuerpo de Ejército, y fue ratificado por el mayor general Antonio Maceo el 1 de diciembre de 1896. De su arrojo personal dan cuenta las cifras de su foja mambisa: participó en más de 40 acciones de guerra, entre estas algunas memorables, como los combates de Loma del Toro, Cacarajícara y Tumbas de Estorino, bajo la conducción del general Antonio, en la provincia de Pinar del Río.
Instaurada la república y pese a su prestigio y reconocimiento ciudadano, rehusó los cargos públicos a excepción del de secretaria de la Junta de Educación de Viñales, que aceptó en 1911, casi al final de su vida. Murió el 14 de marzo de 1914 en La Habana, adonde se trasladó sabiéndose enferma.
¿Ahora dígame, apreciado lector, si no viene al caso evocar a la capitana Adela Azcuy en el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer?

