Hay quienes pasan por la vida sin dejar huella en su camino. Pero existen seres luminosos que plantaron horizontes de sabiduría para nutrirnos de una vida plena, justa y de felicidad certera.

Todo comenzó en octubre de 1972, en las escalinatas de la Universidad de La Habana, cuando un grupo de jóvenes universitarios le dijo al mundo que había un país dispuesto a transitar una nueva ruta de independencia, sustentada en la música popular cubana, al son de una hermosa poesía.

Este grupo histórico, el Moncada, con 53 años de trayectoria, fue capitaneado por Jorge Gómez Barranco, un ilustre músico y filósofo que ejerció su actividad profesional en esa misma universidad que marcó su destino.

“La poesía, heredad adquirida de su tío Raúl Gómez García, el poeta de la Generación del Centenario, penetró en el alma sonora de sus versos para convertirse en uno de los fundadores de la Nueva Trova cubana…”

Pero Jorge fue más que la expresión de un ejercicio pedagógico y un compositor cubano. La poesía, heredad adquirida de su tío Raúl Gómez García, el poeta de la Generación del Centenario, penetró en el alma sonora de sus versos para convertirse en uno de los fundadores de la Nueva Trova cubana, al lado de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sara González y muchos otros hacedores del quehacer poético de un país que marcaba un ejemplo para Latinoamérica y el mundo.

Conocimos a Jorge en esos avatares de la canción emergente de la nueva música latinoamericana, en esa década gloriosa de los años 70. Luego fuimos juntando utopías, artísticas y sociales, hasta formar una relación de hermandad inquebrantable.

El grupo Moncada fue capitaneado por Jorge Gómez en sus 53 años de trayectoria. Foto: Tomada de Cubadebate

Jorge Gómez fue un promotor cultural incansable; programas de radio y televisión sobre la música de Cuba y Latinoamérica atestiguan una sólida fuente que engrandeció su legado artístico.

Cubadisco, creado en 1997, en manos de Jorge Gómez, su presidente, adquirió una notable proyección internacional al galardonar a la producción discográfica que reconoce la labor de destacados músicos cubanos y extranjeros que, año tras año, hayan alcanzado una trayectoria de valía. Jorge Gómez estuvo en la junta directiva del Teatro Nacional de Cuba y, por elección popular, fue diputado y presidente de la Comisión de Cultura de la Asamblea Nacional.

Por su amplísima labor cultural fue condecorado en su país con las órdenes “Máximo Gómez”, héroe de la independencia cubana, y la “Juan Marinello”, un intelectual y luchador político perteneciente al pensamiento progresista del siglo XX.

Para nosotros, quienes juntamos sentimientos y verdades por la creación de un mundo nuevo, la pérdida de Jorge es irreparable, porque su vida está consustanciada con el crecimiento moral y estético de un país hermoso que le ha brindado al mundo una música de querencias infinitas.

“Jorge Gómez fue un promotor cultural incansable”.

Sirvan estas palabras nuestras, escritas en “dolor mayor”, para extenderle un abrazo solidario a Tamarita, su compañera de vivencias cotidianas, y para su hijo en común, Jorge Enrique, ese joven artista de gran talento, y a Raulito, su primer vástago, colaborador inseparable de tantas “locuras artísticas” de ese padre ejemplar que fue Jorge Gómez. Sea extensivo este abrazo fraterno a su descendencia familiar y amigos entrañables del arte cubano.

Ahora, ante la ausencia física de Jorge Gómez, en Cuba con toda certeza le organizarán un gran homenaje nacional y habrá de crearse una orden cultural que lleve su nombre, para que las nuevas generaciones abreven en su sabiduría infinita.

¡Gracias, hermano Jorge!

La vida nos regaló una hermosa amistad, que dejó nuestras almas como testigo de tanto amor sembrado en nuestros corazones, desde el ayer y para siempre.

“Décima para un amigo inmortal”


Jorge Gómez del “Moncada”
fue un magnífico mentor
que defendió con fervor
la esencia de la tonada.
Y en cada musa ganada
para el pueblo y su memoria
hizo de la nueva historia
construida en el Oriente,
una canción permanente
de cubanía y su gloria