Liliam Padrón, Premio Nacional de Danza 2026
Celebrar la dicha de contar con Liliam Padrón y su incansable trabajo creativo y de gestión alrededor de la danza, es privilegio mayor. Ella, la sempiterna bailarina, la coreógrafa de infinitos cruces e interconexiones, la maga que nunca cancela ni pospone. Ella, quien ha hecho de Matanzas la cuna fundacional y fértil de su Danza Espiral y del Concurso de Coreografía e Interpretación Danzan Dos, hoy es premiada. Y si bien, el Premio Nacional de Danza (PND), en ella, desde nuestro ojo visor, semeja la necesaria diplomatura de un reconocimiento más que merecido, quienes sabemos de sus filiaciones y adicción al trabajo, advertiremos que el lauro la encauzaría inevitablemente hacia nuevos nexos, apuestas y férreo compromiso garante con la danza, sus gentes y sus públicos. Y es que Liliam Padrón pertenece a esa estirpe casi inexistente de artistas que, con su obra y personalidad, parecerían emanar una infinita y encantadora ternura, al tiempo que no paran de hacer una y otra vez. La enseñanza formativa, la sensibilización vocacional y apreciativa, la creación y artisticidad donde se envuelve cotidianamente, es germen surtidor para compartir, intercambiar y ofrecer. Ese conjunto de saberes acumulados en su cuerpo transitado y vivido a través de los personajes y roles encarnados, a través de la carne devuelta poesía y porfía de múltiples afectos, concurren en su armazón de DamaDanza, por siempre querida.
Liliam Padrón, quien ha hecho de Matanzas la cuna fundacional y fértil de su Danza Espiral y del Concurso de Coreografía e Interpretación Danzan Dos, hoy es premiada.
Apresar las experiencias de su día a día en la danza, el mantener una agrupación contra todo riesgo, refundar elencos y regenerar repertorios de tantas obras en sus casi cuarenta años con Danza Espiral, desde Matanzas para Cuba y el mundo, “evidencian su compromiso con la transversalidad artística”, según el Acta del jurado designado para conferir el premio.
El Premio Nacional de Danza se otorga como reconocimiento al conjunto de la obra y trayectoria de aquellas personalidades cubanas vivas que dentro de su afán danzario en todas sus expresiones, de forma sostenida y significativa, han contribuido al desarrollo de la danza y cultura cubanas, residiendo en el territorio nacional y desde esta Isla proyectándose al mundo. Bajo estos requerimientos invariantes hasta el momento y con frecuencia anual, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas gerencia el proceso de la convocatoria y, con el acompañamiento del Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se concede el Premio habitualmente cada 29 de abril, Día Internacional de la Danza.
Quizás como Noverre en su antinómico modo de ver la escena de finales del siglo XVIII, Padrón no quiso contentarse con lo que sus estudios de ballet académico le ofreciesen al graduarse en 1975 de la Escuela Nacional de Arte, y de su posterior paso formativo por la Unión Soviética. Ella, como el maestro francés (a quien, por su legado se debe la elección de su fecha de nacimiento el 29 de abril, para festejar la danza en el mundo entero), sabe que en la naturaleza de la danza habita una extrañeza ontológica que suele agitar el universo de sus ocupaciones y no deja que haya diferencia manifiesta entre el sujeto y el objeto de la obra artística.
La danza en Liliam Padrón se fragua y expone simultáneamente en, por y a partir de su propio cuerpo danzante y en el de sus intérpretes. Ella, cual productora eficiente de un cuerpo que baila, va más allá de los límites de la causa material de aquellos cuerpos que se bailan, para traspasar la posible causa formal del cuerpo bailando, como si coincidieran en lo más inmediato y en lo más distante. Piezas como El No, Aire Frío, La sombra de los otros, La edad de la ciruela, Aproximación a la adivinación (segundo intento), Pase a bordo, Otelo, La Consagración de la primavera o el reciente Eclipse (Premio Villanueva de la Crítica 2025), al tiempo que el cuerpo danzante (el suyo y los otros) es paralelamente soportador, soporte y soportado, produciendo una transposición de haceres identitarios entre artista, ejecución y obra, desbordando el cúmulo de todo cuanto puede desprenderse del abrazo dúctil en los modos de crear y expresar.

Y este Premio 2026 siendo de ella, nos pertenece a muchas y muchos, a quienes hemos acompañado sus creaciones y ofrendas, a quienes hemos deseado hace tanto tiempo que Matanzas se resitúe con principalía en nuestras voces dancísticas, por empeño, convicción creativa y ocupación raigal generosa. Por una obra propositiva y hermosamente convocante. Seguro que hoy, sus músicos preferidos, los Méndez, Stravinski, Basch, sus poetas Piñera, Shakespeare, Carpentier, están de plácemes. Seguro que Guillermo Horta ya improvisó una loa celebrante, sé que Ángel Luis Servía y Carret, también la alaban. Sus colegas matanceros, su público, vecinos, gente del barrio, gozan el premio de la maestra.
Y es que Lilita, sabe ascender y bajar, sabe cómo calzar el coturno y también la chancleta, sabe de las figuras que animan y colorean sus amigos titiriteros, sabe de esas franjas tejidas mano a mano con y entre la gente de su tierra, allí donde es hija ilustre y bienamada. En la otrora Atenas de Cuba, se sigue inventando boarding pass que unen lo propio y lo aparentemente distante; la literatura, la sonoridad y visualidad en comunión unívoca con la danza. Hoy, al pensar en danza, vuelven a alzar sus cuerpos en movimiento, cual potente nodo de todo lo posible; franja cierta que teje nuevas relaciones, resistencias, identidades, afectos.
“La enseñanza formativa, la sensibilización vocacional y apreciativa, la creación y artisticidad donde se envuelve cotidianamente, es germen surtidor para compartir, intercambiar y ofrecer”.
Con anterioridad lo había dicho, hoy reafirmo que Liliam Padrón es espacio para alianzas tramadas desde la comunión de expresiones y maneras de ser en danza tan propias como lindantes. Es Danza Espiral esa suerte de laboratorio que ampara su permanente apuesta para la siembra y la cosecha. Hálito que edifica esa particular modulación de encuentros y caminos a través de los procesos creativos, para llegar a aquellas piezas paridas y que hoy festejamos desde Matanzas en global comunidad danzante.
¡Muchas felicidades, Liliam Padrón!

