“Un tuit no va a cambiar el mundo”: Manolo de los Santos da cinco lecciones de Fidel para la comunicación política
“Un tuit no va a cambiar el mundo. Un post no va a cambiar el mundo. Nada de lo que ponemos en las redes va a cambiar el mundo. Lo único que puede cambiar el mundo es la lucha organizada del pueblo”, sentenció Manolo de los Santos, codirector ejecutivo de The People’s Forum, ante una sala repleta de periodistas, comunicadores y luchadores sociales de Cuba y el mundo en el foro “Fidel, la Revolución y una comunicación para pensar”, celebrado en el marco del I Coloquio Internacional por el centenario del Comandante.
Antes de comenzar su intervención, el activista aseguró que buena parte de lo que sabe sobre comunicación política lo ha aprendido en los pasillos de La Habana, entre encuentros y conversaciones con los compañeros y compañeras presentes en la sala. De los Santos reconoció que su reflexión no nace de una sabiduría individual, sino de una experiencia colectiva forjada a lo largo de años de luchas comunes.
“Estamos viviendo nuestros mejores momentos”
El activista se refirió al contexto político en Estados Unidos. Ante quienes le preguntan cómo se sienten los progresistas estadounidenses frente a la administración Trump, respondió con una frase provocadora: “Estamos viviendo nuestros mejores momentos”. Explicó que la administración republicana “va de fracaso en fracaso”: mantiene una guerra inconclusa en Irán, atraviesa una crisis interna irresoluble y registra los niveles de aprobación más bajos de los últimos años.
“Nos sentimos muy honrados porque a lo que verdaderamente le tiene miedo Trump es a nuestro internacionalismo”.
Frente a ese escenario, el gobierno de Trump “ha decidido que el enemigo principal es el comunismo internacional”. De los Santos lo interpretó como un honor: “Nos sentimos muy honrados porque a lo que verdaderamente le tiene miedo Trump es a nuestro internacionalismo”.
El codirector de The People’s Forum subrayó que el temor del imperialismo estadounidense se dirige a la complicidad entre los pueblos, forjada durante décadas de resistencia. “Le temen al hecho de que hay jóvenes negros en Estados Unidos que nacieron incluso después de Fidel y que aún lo recuerdan, que se inspiran en Cuba cuando quieren pensar en el mundo que necesitamos”, afirmó.
Luego, lanzó una declaración de principios: “Nosotros no queremos copiar el socialismo cubano. Queremos hacer un socialismo nuevo, nuestro, en Estados Unidos. Pero lo vamos a hacer siempre inspirados y motivados por el ejemplo del pueblo cubano”.
Cinco lecciones del legado comunicacional de Fidel
De los Santos identificó cinco lecciones fundamentales que Fidel dejó para la comunicación política. La primera de ellas fue la necesidad de defender siempre la verdad, cueste lo que cueste. En un mundo saturado de noticias falsas y desinformación al servicio de la clase dominante, el activista reivindicó la honestidad radical de Fidel.
“Decir la verdad toma tiempo. No puede ser porque tenemos un solo post, un solo tuit. La verdad requiere de múltiples intervenciones, no solamente en las redes, sino también en las conversaciones cotidianas con el pueblo”, argumentó. Criticó que, en la izquierda actual, en su tradición socialista y marxista, se haya perdido esa disciplina fidelista de decir la verdad, aunque resulte incómoda.
“Está en los hechos y no en las palabras donde llegamos a lograr el cambio de conciencia en el pueblo”.
La segunda lección fue que la comunicación política no es un proceso unidireccional. De los Santos insistió en que no se trata solo de escuchar discursos de dirigentes, sino de entrar en diálogo con la comunicación política que el pueblo produce constantemente. “¿Cómo entramos en diálogo con esa comunicación política que produce el pueblo constantemente?”, se preguntó.
Recordó que Fidel, además de dar discursos complejos, “tenía el don de escuchar para retroalimentar”. En sus intervenciones, el Comandante incorporaba elementos de conversaciones sostenidas durante la semana con trabajadores, enfermeros y diferentes sectores de la sociedad, y los llevaba a un escenario más amplio para continuar el diálogo.
En tercer lugar, De los Santos destacó la urgencia de demostrar con quién te paras y con quién te haces solidario. Para ilustrarlo, evocó una de las imágenes más emblemáticas de la trayectoria de Fidel: su visita a Harlem en 1960. “Para Fidel era más importante ir a Harlem, pararse en la esquina de la 125 y rodearse del pueblo negro, que tener que decir ‘estamos en solidaridad’ desde un podio. Los periodistas de esa época recuerdan que la presencia de Fidel en la calle les dio el golpetazo más grande a los supremacistas blancos en Estados Unidos”, relató. “Dime otro líder dispuesto a hacer eso”.
La cuarta lección fue que cada crisis es una oportunidad. “Fidel asumía cada reto como la oportunidad para develar cómo funcionaba el imperialismo”, explicó. Desde la Crisis de Octubre hasta el Periodo Especial, el Comandante convirtió las adversidades en ocasiones para decir la verdad, hablar al pueblo y también al enemigo.
La quinta y última lección, que De los Santos calificó como la más importante, fue el principio de “hechos y no palabras”. En un mundo de comunicación instantánea, donde la urgencia por viralizar una imagen o un tuit parece dominarlo todo, el activista fue contundente: “Un tuit no va a cambiar el mundo. Un post no va a cambiar el mundo. Nada de lo que ponemos en las redes va a cambiar el mundo”. Lo que sí puede transformar la realidad, insistió, es la lucha organizada del pueblo.
“Fidel asumía cada reto como la oportunidad para develar cómo funcionaba el imperialismo”.
“La comunicación política tiene que ser un reflejo de ese protagonismo popular y no simplemente una cuestión de poner lo que pensamos que pueda generar más ‘likes’”, sentenció. “Está en los hechos y no en las palabras donde llegamos a lograr el cambio de conciencia en el pueblo”.
De los Santos cerró su intervención con una reflexión sobre el presente y el futuro. A diferencia del enfoque nostálgico que a veces acompaña los homenajes, el activista confesó que le interesa más el futuro que el legado. “Vivimos en un momento sumamente difícil. Las fuerzas fascistas y supremacistas blancas están en una ofensiva como no la habíamos visto en décadas”, advirtió. Frente a esa embestida, recordó que el deber no es dar charlas ni paneles, sino luchar junto a los pueblos.
“Fidel constantemente nos motivó a pensar que la revolución era posible en Estados Unidos. Que nos organizáramos, que lucháramos. Y hoy la izquierda está creciendo. Millones de jóvenes en Estados Unidos creen en el socialismo”, concluyó.
