“Fidel era un lector voraz”: El retrato del Comandante como comunicador según Randy Alonso Falcón
“Fidel era un lector voraz, avezado en los métodos de lectura rápida y cruzada. Se devoraba todos los días un boletín de noticias de las agencias de más de 200 páginas”. Con esa imagen, Randy Alonso Falcón, periodista y director de Ideas Multimedios, comenzó su intervención en el foro “Fidel, la Revolución y una comunicación para pensar”, celebrado en el marco del I Coloquio Internacional por el centenario del Comandante.
“Ya en el siglo XXI, nos hizo sumar otro boletín diario de artículos seleccionados de internet. Más de 300 páginas diarias. Leía de todo: política, ciencia, medicina, naturaleza, medio ambiente. Todos los temas imaginados e inimaginables”, detalló ante periodistas y comunicadores en el Palacio de las Convenciones de La Habana.
Alonso dibujó luego un retrato de Fidel como un comunicador nato, pero también como un escucha atento. “Sabía hablar y mucho, pero rara virtud: sabía también escuchar”, afirmó. Puso ejemplos concretos: lo vio “interesado escuchando a los economistas de diversas tendencias en los muchos eventos de globalización que se dieron en La Habana, o a los hibakushas —los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki—, o al afamado Steven Spielberg, con quien intercambió durante más de ocho horas, escuchándole contar sus experiencias documentando las historias de los judíos sobrevivientes de los campos de concentración”.
“Su oratoria en espiral es un método que extrañamos”.
Alonso recordó la capacidad de Fidel para hipnotizar a un auditorio durante horas. “Su oratoria en espiral es un método que extrañamos. Su capacidad de robarse por horas al auditorio, sus discursos brillantes emanados del puro ejercicio ceremonial, aunque también era capaz de cortas y escritas notas, como su discurso en la Cumbre de Río”.
El periodista insistió en que Fidel no solo hablaba, sino que entendía los medios como herramientas de transformación social. “Comprendió siempre el valor de los medios de comunicación para la batalla política, para la educación, para el diálogo con el pueblo, para combatir los males”, señaló, y recomendó el discurso del 17 de noviembre de 2005 en la Universidad de La Habana, donde Fidel habló sobre los peligros de la Revolución y el papel de los medios.
Desde la radio en los años 40, pasando por la prensa escrita con sus artículos en Bohemia y la prensa clandestina, hasta la televisión, que convirtió en “un espacio de combate imprescindible”. Alonso recordó la Universidad Popular de los inicios de la Revolución, y las más de 45 mesas redondas donde Fidel participó. “A la televisión, en los años de la Batalla de Ideas, la llamaba ‘la artillería pesada de nuestros medios de comunicación’”, dijo.
El periodista describió el método de trabajo de Fidel en la etapa de las Reflexiones. “Consultaba las fuentes más diversas, pedía detalles, tachaba una y otra vez sus escritos, precisaba ideas hasta sentir que había encontrado el preciso. Comenzaba a trabajar desde temprano y muchas veces acababa entrada la madrugada del otro día”.
“Comprendió siempre el valor de los medios de comunicación para la batalla política, para la educación, para el diálogo con el pueblo, para combatir los males”.
Alonso recordó una anécdota que revela el perfeccionismo del Comandante: “Más de diez veces hizo y rehizo delante de nosotros el Concepto de Revolución, la noche antes del Primero de Mayo. Le cambió detalles, palabras, comas, oraciones enteras”.
Fidel no se contentaba con un punto de vista. “Sobre un mismo tema llamaba y le consultaba la opinión a tres o cuatro compañeros para hacerse la suya propia. A veces nos llamaba y después nos enterábamos que otro compañero, y otro, y otro, había sido llamado para saber sobre el mismo tema”, narró Alonso.
Uno de los momentos más emotivos de la intervención de Alonso fue la anécdota de noviembre de 2001. Estados Unidos, con George W. Bush al frente, acababa de lanzar su guerra contra el terrorismo. Fidel entendió que era estratégico explicarle al pueblo cubano las consecuencias geopolíticas y económicas —el aumento del precio del petróleo, y por tanto, de los alimentos—. Preparó una Mesa Redonda para los primeros días de noviembre. Pero horas antes, se anunció que un ciclón podría atravesar la isla.
“Llamamos al comandante y le dijimos: ‘Jefe, ahí está la noticia, ¿qué hacemos? ¿Paramos la Mesa y nos dedicamos a preparar a la gente para el ciclón?’”, relató Alonso. Y Fidel respondió con una frase que se ha convertido en una enseñanza para el periodista: “No confundamos lo urgente con lo importante”. “El ciclón va a pasar, nos va a destruir algunas cosas, pero lo que tenemos que explicarle al pueblo es mucho más profundo y no admite espera”, insistió Fidel. “No puede la gente enfrentarse a los acontecimientos que vamos a vivir sin que estén preparados. Ni tampoco puede mañana llegar a una tienda y encontrarse con que los precios subieron sin que nosotros se lo hubiéramos explicado”.
La Mesa Redonda se hizo. Terminaron, pasó el noticiero, y luego continuaron. Al final, Fidel se montó en el carro, no para la reunión de toda la noche, sino para ir al Instituto de Meteorología. “Nada lo desvió de lo que él entendía que era la batalla comunicacional, política y estratégica del mundo”, concluyó.
“Nos enseñó que la Revolución necesita ser comunicada, y bien comunicada, y oportunamente comunicada”.
Alonso también habló de la ética comunicacional de Fidel. En 2008, cuando Raúl asumió la presidencia, Fidel preparó una reflexión sobre la batalla política en Bolivia, pero decidió no publicarla ni en Granma ni en Juventud Rebelde ni leerla en televisión. “Solo la vamos a publicar en Cubadebate. Porque desde internet puede llegar hasta Bolivia. Pero no le robaremos a Raúl ni la portada de Granma ni el noticiero de televisión”, recordó Alonso.
Después añadió: “Nos enseñó que la verdad es la bandera. No toda la verdad siempre, porque hay cosas que para lograrlas hay que manejarlas con prudencia. Pero la verdad siempre. Nunca nos mintió. Y cuando nos equivocábamos, al otro día había que rectificar”.
En tiempos de guerra cognitiva y manipulaciones en redes digitales, Alonso reivindicó la figura del Comandante. “Fidel nos es más necesario que siempre. Fidel el político, Fidel el estadista, Fidel el comunicador. Nos enseñó que la Revolución necesita ser comunicada, y bien comunicada, y oportunamente comunicada. Estudiemos a Fidel de verdad. Procesemos sus ideas en el corazón y en el cerebro. Nuestras armas son con Fidel por siempre”, concluyó.
