El pasado miércoles día 3, en el espacio televisivo Mesa Redonda, se dieron a conocer un grupo de medidas para la implementación del mercado cambiario en nuestro país. En dicho espacio, el vice primer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández anunció: “Vamos a iniciar ya de manera oficial la compra de divisas por el Estado. También vamos a vender divisas, pero no será en lo inmediato. Estamos creando las condiciones para hacerlo más adelante”.

De inmediato se volvió viral el tema en redes sociales. Fueron disímiles las opiniones, la gran mayoría acusando desconocimiento de temas económicos y cambiarios. En sentido general, muchos aspiraban a la adquisición de moneda libremente convertible a precios sustancialmente más baratos que en el mercado informal. Lamentablemente, ninguna realidad económica puede transformarse de un día para otro, con un mecanismo de regulación bancaria. La situación financiera cubana pasa por un momento de graves carencias de divisas convertibles.

Ninguna realidad económica puede transformarse de un día para otro, con un mecanismo de regulación bancaria.

¿En qué consiste la medida? Lisa y llanamente en que el Estado entró a competir, como un actor más, en el mercado cambiario, con las reglas de juego que impone este. Eso entrañaría un sube y baja, una puja de acuerdo con la oferta y la demanda puntuales; y en la que, a mediano plazo, tiene las de ganar en la tarea de reducir la inflación que hoy campea en ese mercado alternativo.

No peco de optimista, el razonamiento es técnico. El Estado cuenta con una amplia red bancaria, incluyendo la transferencia electrónica. Desde que el posible cliente llega al aeropuerto, tiene a mano una oficina de Cadeca. No es lo mismo ir a la seguridad del banco, donde todo es trasparente, que realizar una transacción de apreciable monto con personas desconocidas en una casa desconocida, donde existe un evidente riesgo de asalto o de estafa. Naturalmente, siempre habrá quien busque al especulador, pero estos también se arriesgan a perder sus recursos, pues la actividad que realizan es ilegal, un delito, y uno de los objetivos es también enfrentar la ilegalidad de esa actividad.

“¿En qué consiste la medida? Lisa y llanamente en que el Estado entró a competir, como un actor más,
en el mercado cambiario”. Imagen: Tomada de Cubadebate

La medida no puede verse como una fotografía puntual, es parte de una dinámica, y ahora solo está en su apertura. En este momento, el proceso transita por la fase de recaudar la mayor cantidad de divisa posible, de ahí la tasa más alta. Es necesario crear un fondo que permita sostener el negocio, por tanto la tasa tiene que ser atractiva. Luego vendrá la segunda fase: la venta de divisas, también a precio de mercado. Dadas las conocidas medidas del bloqueo estadounidense contra Cuba, los dólares no podrán ser bancarizados para comprar en tiendas MLC, pero otras divisas sí: euros, pesos mexicanos, libras esterlinas, etc.

La primera tarea estratégica parece dirigida a detener cierta inflación inducida por el aumento de las tasas informales, que de enero a la fecha subieron de 80 dólares a 120, sin que una lógica cambiaria las respaldase. Era de suponer que las tasas disminuyeran dado que el país abrió sus fronteras, la economía creció 10 % en el primer trimestre, y en el semestre arribaron más de 600 mil turistas; pero esto no fue así, lo cual es indicativo de manipulación artificial de los números.

Las opiniones paradójicas vinieron de personas que usualmente escriben en medios financiados desde el exterior y que siempre han abogado por la instauración de la economía de mercado en nuestro país. Ahora, para no ser menos en su tarea habitual de renegar de cuanto haga el gobierno cubano, contradictoriamente protestan por esa medida de pura ley de mercado. No es la coherencia una virtud que estén mostrando.

También algunos señalan que la nueva tasa coincide con la de El Toque. Obvio, cómo creían que iba a ser. No sé cuál sentimiento inspira esa opinión: tal vez la intención de legitimar números amañados; en cambio, sé que no la inspiran conocimientos de cómo funciona el libre mercado cambiario.

A falta de referencias oficiales, El Toque ha capitalizado la información indicativa de las tasas de cambio, y es una realidad que estas son tomadas como referencia por las personas. O sea, es lo que tenemos en la práctica, lo que se debe combatir, de ahí que sean punto de partida en esta competencia. Es, en esencia, un asunto técnico, no un reconocimiento de legitimidad.  

Ahora, además de la competencia cambiaria con los especuladores, también ocurrirá una puja en la información, pues el BNC brindará la suya respecto de las tasas vigentes. Aquí reitero el carácter dinámico del proceso, pues se halla regido por los vaivenes de la oferta y la demanda, elementos que, a la vez, son influenciados por múltiples factores.

“Ahora, además de la competencia cambiaria con los especuladores, también ocurrirá una puja en la información, pues el BNC brindará la suya respecto de las tasas vigentes”.

Es un proceso que acaba de empezar, y solo en la práctica se podrá medir su verdadera efectividad. No es como un tren que va por la línea, sin desviarse del camino, y al que se le puede conjeturar la hora de llegada. En cualquier caso, es necesario apuntar que este tipo de mercado es finito dentro del mercado mayor de la economía nacional, y cuya formación de precios mantiene la tasa oficial de 24 cup por USD.

Es ese mercado mayor el decisivo, pues mantiene estables los precios de productos estratégicos como el combustible, la electricidad, las comunicaciones, productos de la canasta básica, servicios estatales, y otros similares. 

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