Ballet Nacional de Cuba: De Caracas a Samara, 78 años de arte y amistad
El Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección general de la primera bailarina Viengsay Valdés, acaba de concluir una exitosa gira por la Federación de Rusia. Esta gira, esta especial visita no puede catalogarse como una más en la historia del Ballet de Cuba, que ya acumula 225 giras internacionales en 63 países de los cinco continentes, por cuanto en los escenarios en que fue recibido son de una rica tradición histórica, no solamente en la historia universal del ballet sino también de manera muy particular en la historia del ballet cubano y de su primerísima figura la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.
En esta gira el Ballet Nacional de Cuba actuó en un escenario de tanta tradición como es el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, cuna del ballet clásico ruso, que tuvo sus raíces en 1734 bajo el mandato de la zarina Ana Ivanovna y del profesor francés Jean Baptiste Landé.

Hablamos de una historia inmensa que no solamente se hizo eco del nacimiento de una escuela ―como era la escuela rusa― sino también de un estilo internacional e intemporal que fue el clasicismo, surgido del trabajo conjunto especialmente de una tríada genial conformada por el marsellés Marius Petipa, su alumno Lev Ivanoff y el genio musical que fuera el gran compositor Piert Ilich Tchaikovski. En la segunda mitad del siglo XIX surgieron grandes obras del romanticismo que tomaron un nuevo brío en las versiones de Petipa y sobre todo las grandes obras clásicas que tuvieron su punto culminante en la trilogía de La bella durmiente del bosque de 1890, Cascanueces de 1892, y sobre todo la nueva versión de El lago de los cisnes en 1894-1895.
El Teatro Mariinsky de San Petersburgo tiene una significación especial, porque siempre fue un templo y era muy difícil que bailarines extranjeros tuvieran acceso a ese escenario de tanta tradición histórica. En 1957 Alicia Alonso, considerada ya la primera bailarina de Norteamérica, fue la artista a la que le tocó el grandísimo honor de ir a bailar como invitada a los teatros principales de la entonces Unión Soviética. El 7 de enero de 1958 Alicia Alonso debutó en Giselle junto a el primer bailarín soviético Vladimir Semenov en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, ocasión donde ostentó una doble y simultánea representación: la del ballet cubano, muy apoyada por el Partido Socialista Popular en la obtención de su visa, y por su estatus como primera figura del Ballet de Norteamérica.
Días después, exactamente el 17 de enero, la Alonso sería aclamada en Giselle, en el Teatro Bolshoi ―cuya rica historia se inició en 1776―, el público moscovita tuvo su primer contacto con la versión latina de la Alonso, cuya grandeza sería reconocida en el mundo entero durante más de medio siglo.
El Ballet Nacional de Cuba en esta gira por Rusia hizo extensiva su visita al Teatro Pushkin de Novgorod y al Teatro Dimitri Shostakovich de la ciudad de Samara, donde volvió a brillar Giselle.
“Durante su historia, el Ballet Nacional de Cuba ha visto sus actuaciones no solo como un hecho de entrega artística sino también como un puente de amistad entre los pueblos del mundo”.
Durante su historia, el Ballet Nacional de Cuba ha visto sus actuaciones no solo como un hecho de entrega artística sino también como un puente de amistad entre los pueblos del mundo. Esta histórica misión se inició con la visita a Caracas en noviembre de 1948 y ha continuado hasta nuestros días.
Durante el periodo anterior a la Revolución, el desamparado conjunto logró realizar ocho giras internacionales por Latinoamérica y los Estados Unidos, pero no sería hasta el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959, que esa labor misionera de confraternidad y colaboración artística con todos los pueblos del mundo pudo hacerse una realidad. La compañía debió desafiar el bloqueo a que estaba sometido el país desde principios de la década del 1960 y que lo limitó solamente a presentaciones en diversos escenarios de los países del ex campo socialista de Europa y Asia, durante varios años.
Ese desafío permitió lograr actuaciones en México en 1968, Bélgica, Holanda y España en 1969, mientras que en 1970 lo hizo en varias ciudades de Francia, Luxemburgo, Mónaco e Italia, incluyendo cuatro actuaciones en el VIII Festival Internacional de Danza de París donde superó con amplitud sus éxitos de 1966. Si en aquella oportunidad el Gran Prix de la Ville de París, se concedió a Alicia Alonso por su versión coreográfica e interpretación personal del ballet Giselle, en la nueva confrontación el reconocimiento se hacía extensivo a todo el colectivo por la excelente calidad mostrada en el segundo acto de El lago de los cisnes y el Gran Pas de Quatre en el que cuatro de sus eminentes figuras femeninas: Mirta Pla, Josefina Méndez, Loipa Araújo y Marta García lograban adjudicarse el premio Estrella de Oro como las bailarinas más sobresalientes del festival.

A partir de entonces el Ballet Nacional de Cuba pudo actuar para nuevos públicos hasta entonces privados de su arte, el conjunto estuvo en Canadá en 1971, en Suiza en 1974, Venezuela, Portugal y Panamá 1975, República Dominicana y Finlandia en 1976, Jamaica en 1977, victorias que obtuvieron su punto culminante en 1978 y 1979 en Washington, Nueva York y otras ciudades norteamericanas.
De aquella primera visita a la capital venezolana, en noviembre del 1848, a la ciudad de Samara en este octubre del 2026, han transcurrido 78 años, para redondear un periplo de 225 giras internacionales por 63 países de los cinco continentes, en que desde Helsinki a Sudáfrica y Australia y de Tokio a San Francisco, el Ballet Nacional de Cuba y la Escuela Cubana de Ballet han logrado mostrarse como digna representante de un pueblo que ha luchado siempre por ser no solo un representante de un arte exquisito sino también portavoz de un pueblo que ha visto siempre al arte como un medio de entendimiento y amistad entre todos los pueblos del mundo.
Con el orgullo de haber cumplido ese histórico mandato, el Ballet Nacional de Cuba festeja este 28 de octubre el 78 aniversario de su histórica fundación.
