Deben saber que hoy es Venezuela, mañana serán ellos
No tengo palabras lo suficientemente fuertes para expresar mi indignación y mi repulsa ante la nueva iniciativa imperialista de cambio de régimen que Estados Unidos ha iniciado esta madrugada contra Venezuela.
El mundo ha olvidado que hace veintitrés años una monstruosa mentira sirvió a los medios de comunicación, rehenes de la propaganda imperialista, para justificar la invasión de Irak. La mentira, posteriormente demostrada, era que existían armas de destrucción masiva en Irak.
“Hoy sabemos que, al igual que en Irak, Siria, Libia y Afganistán, el objetivo es siempre el mismo: saquear las riquezas de los países invadidos”.
Hoy la mentira es otra, pero no menos falsa y monstruosa: la lucha contra el narcoterrorismo.
Hoy sabemos que, al igual que en Irak, Siria, Libia y Afganistán, el objetivo es siempre el mismo: saquear las riquezas de los países invadidos.
Es lamentable que los grandes países latinoamericanos que aún se gobiernan con cierta dignidad y amor por la soberanía (Brasil, Colombia y México) no se hayan movilizado activamente para poner fin a esta invasión. Sabemos que están rodeados por lacayos de Washington (Perú, Argentina, Chile, Bolivia y Ecuador, por no hablar de El Salvador), pero aun así la respuesta debería ser más enérgica.
Deben saber que hoy es Venezuela, mañana serán ellos.
Sea cual sea nuestra posición sobre los problemas del gobierno de Maduro, son los venezolanos quienes deben resolverlos.
Nuestra cobardía se derrumbará con estrépito sobre nosotros.
Quintela, 3 de enero de 2026

