La memoria de Fidel Castro ocupó el escenario del teatro Karl Marx de La Habana, donde Cuba conmemoró el centenario del líder histórico de la Revolución con un acto político-cultural que reunió a representantes de distintas generaciones y a participantes llegados de diferentes partes del mundo. En el encuentro se clausuró el I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”.
La jornada contó con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder histórico de la Revolución, y del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
El escenario reunió a oficiales, cederistas, obreros, campesinos, jóvenes y personas procedentes de diferentes partes del mundo. Entre las expresiones de homenaje estuvieron la música, las artes escénicas, el deporte y la ciencia, con la participación especial de la Compañía de Teatro Infantil La Colmenita, glorias deportivas, destacados científicos y héroes de la República.
La memoria de Fidel Castro ocupó el escenario del teatro Karl Marx de La Habana, donde Cuba conmemoró el centenario del líder histórico de la Revolución
La celebración llegó después de un coloquio que reunió a más de 200 participantes de 33 países. Díaz-Canel destacó que por cada delegado quedaron miles de personas interesadas que no pudieron llegar desde el exterior, además de cubanos que no lograron acreditarse debido a las dificultades logísticas.
Más que una cifra, la presencia internacional fue presentada como una expresión de la dimensión que alcanzó la figura de Fidel Castro. “Fidel no es solo de Cuba. Fidel es de todos los revolucionarios del mundo que admiran su obra y comparten sus ideas”, afirmó Díaz-Canel.
En las palabras del presidente cubano, el legado apareció ligado a una idea de continuidad. Miles de personas de distintas edades y procedencias, señaló, amplían ese legado y emprenden nuevas rutas en la batalla por el futuro.

Entre quienes ocupan un lugar central en esa continuidad están los jóvenes. Díaz-Canel destacó la madurez de los participantes jóvenes en el coloquio y sus respuestas sobre las causas de los problemas que enfrentan las sociedades actuales. A ellos situó ante un futuro lleno de amenazas y luchas que exigirán conocimiento, voluntad y espíritu revolucionario.
La referencia a la juventud llevó también a la memoria del propio Fidel. Díaz-Canel evocó al estudiante de Derecho que se hizo revolucionario en la universidad, al joven que participó en proyectos de lucha contra dictaduras de América Latina y al militante que asumió el camino de la lucha armada después del golpe de Estado de Fulgencio Batista.
La figura recordada en el Karl Marx no quedó limitada a una etapa histórica. En el discurso de clausura, Fidel apareció como un hombre de ideas cuya trayectoria estuvo marcada por la defensa de la independencia y por una mirada crítica ante un mundo que consideraba atravesado por profundas desigualdades.
Esa concepción fue situada frente a los desafíos del presente. Díaz-Canel habló del avance del fascismo, de la guerra mediática y de campañas de desinformación que, según afirmó, buscan borrar la memoria histórica, colonizar culturalmente y romper identidades.
El homenaje incorporó las voces y experiencias de diferentes sectores de la sociedad cubana.
En ese escenario, el presidente cubano recordó las agresiones contra Cuba y la convicción atribuida a Fidel de que siempre existía una salida, incluso cuando las circunstancias parecieran más difíciles. De esa enseñanza rescató tres principios que definió como irrenunciables: “la independencia del país, la revolución y los valores y las conquistas que el socialismo representa”.
La memoria de Fidel quedó ligada, de este modo, a una Cuba que enfrenta un proceso de transformaciones económicas y sociales con prioridad en el bienestar de la población y la justicia social, según explicó Díaz-Canel. El mandatario presentó esa tarea como parte de la continuidad de principios que consideró esenciales.
También ocupó un lugar en la ceremonia la solidaridad internacional. Díaz-Canel agradeció la presencia de quienes llegaron a Cuba desde países distantes y destacó el significado de esa participación en una nación que enfrenta el bloqueo y otras presiones externas.

El homenaje incorporó las voces y experiencias de diferentes sectores de la sociedad cubana. En el discurso fueron mencionados médicos, maestros, científicos, artistas, intelectuales, deportistas, combatientes, diplomáticos, parlamentarios y jóvenes, como parte de una memoria colectiva vinculada a la obra que se conmemoraba.
Al final, el escenario del Karl Marx volvió a ser espacio de encuentro entre memoria y cultura. La actuación de La Colmenita, junto a glorias del deporte, científicos y héroes de la República, acompañó una celebración que encontró en el arte una forma de recordar a Fidel Castro y en las nuevas generaciones una referencia hacia el futuro.
