Resulta significativo que lo real nunca le ha bastado al hombre. Parte de una inconformidad con la realidad, y en consonancia, se ve abocado a la búsqueda de realidades de otro tipo que la complementen. Esa necesidad alternativa no es reciente, ha estado presente desde tiempos inmemoriales. Las comunidades más primitivas comenzaron a dar muestras de ello al proponerse ir más allá de la realidad circundante, a nivel del pensamiento y de sus manifestaciones. La finalidad que los movía era sobrepasar al mundo real, el cual servía de modelo de partida para imaginar y explorar idealmente otras realidades de existencias paralelas que intuía, y a las cuales les daba crédito de realidad, de veracidad, incluso de aún mayor fuerza y acción de intervención sobre lo humano que la propia realidad circundante donde estaban situados. Eso es algo muy significativo porque el hombre, digámoslo así, siempre ha sido y será un constructor, un creador de otras realidades.
Baste agregar a esa capacidad creadora humana la facultad de imaginar nuevas realidades impactantes a nivel de los sueños, de la literatura, el arte, las ciencias, la tecnología y las prácticas productivas, que pasan a engrosar de conjunto el acervo cultural en cada época. Las mitologías, rituales e historias en todo el planeta lo ponen en evidencia. Lo imaginario en ideas fue pautando por acumulación y desarrollo una distancia respecto a las demás especies animales. Esa cualidad distintiva es un signo inequívoco de lo humano, de cuya actividad dan prueba, entre otras, las iniciales pinturas y esculturas sobre rocas en ciertos lugares de su hábitat, asociados a esas ritualidades mágicas, datadas en muchos miles de años.
Al reproducir visualmente en esas manifestaciones iniciales del arte las imágenes que observaban en los ambientes naturales de su marco ecológico, dieron prueba de una emergente capacidad de ideación que acude a procedimientos de representación de una manera figurativa o abstracta, para crear de manera tangencial, metafórica o directa, a una realidad otra, coexistente y referida a aquella. El mundo mitológico y de creencias imaginadas partía de ese paralelismo con lo real, sobre el cual operaba con peso esencial en las decisiones humanas. Con esa reflexividad y formas de expresión comienza a esbozarse la naciente disposición humana de crear, diríase con propiedad, una “realidad aumentada”, que sin pretender hacer desaparecer el peso y la presencia de la sobresaliente y cruda realidad natural, le agrega una nueva dimensión a lo existente, e interactúa al unísono como una predisposición vital para esas comunidades primitivas, y lo ha continuado haciendo desde entonces hasta la vida contemporánea.

El despliegue siempre se concretó en nuevas realidades, consideradas plenamente existentes por esas comunidades. Su no corporeidad física era concebida de una fuerza y presencia incluso mayor, con un valor operacional determinante para la vida de las comunidades y de los individuos pertenecientes a ellas. Es decir, lo no material no ha sido nunca un factor de desvalorización, sino al contrario, el hombre le ha concedido un poder mayor, capaz de actuar sobre la realidad física, en la cual se encuentra inmerso a través de un cuerpo de doctrinas y creencias que daban fe y legitimaban esas otras realidades alternativas, consideradas trascendentes y de gran significación, contrastadas y en conexión con el mundo de la dura vida cotidiana. Asociadas siempre a la interacción comunicativa entre el mundo físico y el mundo virtual imaginado por las comunidades y pueblos, tanto a nivel interactivo social como de los individuos pertenecientes a ellos. Esa presencia y valor trascendente respecto a la realidad física ha resultado siempre paralela, y su actuar coincidente con el tiempo de las vidas humanas. Es un acto comunicativo de un gran impacto y emociona que, a manera de puente o cinta de doble dirección, enlaza en un ir y venir la imagen de la realidad con la imagen virtual, mediante un cuerpo de saberes e instrumentos operacionales en cada etapa de la historia en las variadas comunidades y civilizaciones.
Esa fértil producción de realidades corresponde a la especial virtud de la especie humana de agregar construidas realidades antropológicas a la ya existente vida práctica natural diaria. Es fruto de la sedimentación histórica de sucesivas emergencias que se han ido incorporando y reacomodando a las precedentes en ese devenir. Cada una de esas nuevas realidades trae consigo un arsenal de prácticas, procedimientos técnicos y nociones que se entretejen con las anteriores, aun en su distinción y distancia respecto a aquellas. Todas esas realidades sucesivamente incorporadas por el hombre tienen como misión mediar de manera práctica o simbólica entre él y la realidad donde habitan los individuos, sumergidos en sus enclaves epocales. Es una perspectiva diferente desde las que se observan e interactúan los respectivos imaginarios en el modo de concebir los nexos de lo real y lo virtual con el mundo natural y social que les rodea en cada ocasión. Todo ese inmenso recorrido ha sido de una manera no digital, una vez que la modalidad digital surge en periodos muy recientes de la actualidad, en una fracción mínima de ese tiempo histórico.
Lo que hoy conocemos como la tecnología digital en la creación de una realidad aumentada tiene sus orígenes de ideación más remota en esos procedimientos de las primeras comunidades humanas, cuya virtualidad es la representación en ideas. Con eso destaco su correlación con la cualidad esencial humana de ser sobre todo productora de realidades alternativas, sumadas e integradas de maneras disimiles a la existencia del mundo material, a las cuales se les reconoce igualmente la condición de realidades, consideradas coexistentes, e incluso en ciertas épocas, de aún mayor realidad e importancia que la corpórea material en la cual están insertos los hombres en ese tiempo. Es pues el hombre un constructor constante y reproductor de realidades, sumadas al entorno de la realidad material.
“La realidad sobre base tecnológica virtual es una vertiente actual de las nuevas realidades incorporadas. (…) Ha ido ganando presencia en la vida cultural más reciente, en ese nunca detenido esfuerzo humano por ampliar y diversificar la noción de realidad”.
En el presente, la tecnología de la información ha modificado la forma en que vemos, conocemos, nos apropiamos, disfrutamos y percibimos el mundo. La realidad aumentada es parte de esta revolución tecnológica y cognoscitiva. Esta es resultado del desarrollo tecnológico de lo digital en las últimas décadas. Revela aspectos nuevos, propios, distintivos. Ha permitido agregar una nueva modalidad a la realidad, fruto de las conquistas tecnológicas recientes. Por consiguiente, debe separarse definitivamente la idea común muy generalizada de que la realidad física es la única real. La realidad sobre base tecnológica virtual es una vertiente actual de las nuevas realidades incorporadas. Permite percibir y conectarnos con el mundo de una forma diferente. Es el término contemporáneo establecido para denominarla. Ha ido ganando presencia en la vida cultural más reciente, en ese nunca detenido esfuerzo humano por ampliar y diversificar la noción de realidad. Parte de la precedencia de la imagen visible seleccionada de la realidad respecto a la virtual incorporada, en esa otra realidad sumada a la existente. Hay dos realidades virtuales nuevas, diferenciadas entre sí, que se han sumado a la realidad física, conocidas una como realidad virtual propiamente dicha y la otra como realidad aumentada. Las dos tienen existencia virtual dada su base digital. No obstante tener de común lo virtual por lo digital, son muy disímiles entre sí. Tienen cada una sus peculiaridades distintivas. La aumentada y la virtual por consiguiente no deben ser confundidas. Son consideradas dos tecnologías de la imagen diferentes, aunque ambas tienen por base lo digital, sin lo cual las dos no serían lo que son. La aumentada, a diferencia de la virtual, se auxilia de representaciones gráficas complementarias para concentrar y aumentar la información a considerar sobre el espacio en el cual se proyectan. No le basta la imagen real a la que mantiene como presencia, que opera como la principal vía de atracción perceptiva sobre las personas, a la cual se le añade lo virtual de modo yuxtapuesto.
La realidad aumentada (desde ahora algunas veces se utilizará RA para aludir a ella) ha generalizado su empleo en muchísimos campos de la sociedad, incluso en las ciencias duras y las ciencias sociales, como los ensayos científicos, la educación, la moda, la industria, y los espectáculos, para citar solo algunos. Sirve a la par a la creación de espectaculares escenarios culturales o propagandísticos, o a aplicaciones técnicas y científicas de alto valor y usos prácticos más inmediatos, entre ellos la salud, en el empleo y entrenamiento en técnicas quirúrgicas. Igualmente, en proyectos de investigación, divulgación pública, la conservación y restauración del patrimonio cultural mueble e inmueble, así como en la proyección de diseños industriales, arquitectónicos y urbanísticos, de marketing, y en muchas otras áreas.

Cada día la RA amplía el horizonte de sus aplicaciones a esferas humanas muy diversas, mostrando la versatilidad de su empleo y sus ventajas como mediación instrumental y cognoscitiva con la realidad a la cual está referida. Sirve siempre a la ampliación y complementación de lo dado en la realidad de partida, y no a su excluyente sustitución. Desde el punto de vista epistemológico, es un vuelco a los procesos de mediación del hombre con su entorno físico inmediato, en este caso mediante los recursos digitales. No procede de manera sustitutiva sino siempre por ampliación informacional, dialogando de manera interrelacionada y activa con lo existente. Esta es una diferencia fundamental con la realidad virtual, pues a diferencia de esta, no procede a sustituir o dígase suplantar a la realidad física perceptible de modo directo por el usuario, sino la distingue que le sobreimprime datos virtuales al mundo real que se contempla. Como añade lo virtual al espacio real, complejiza al estatus de este. Lo incorporado por vía virtual se le interrelaciona, buscando una paridad informacional con esa realidad material con la cual establece un dialogo de contraposiciones y ciertas cercanías.
Lo virtual no resulta ser un mero apéndice extirpable, una vez manifestada su presencia en la RA. Tiene a su modo existencia virtual y cognoscitiva. Por supuesto, tal grado de integración varía de un ejemplo concreto de su aplicación a otro. En algunos, lo virtual es tan sobresaliente y poderoso que gana notable presencia ante lo dado de antemano con la información singular que proporciona. En otras aplicaciones puede tener menor peso la presencia de lo virtual porque la información visual, textual y sonora, es menos sobrecogedora en su aporte. No obstante, resulta valiosa y vital de considerar pues el usuario interacciona con esas modalidades perceptivas proporcionales de productos digitales, y saca un provecho informacional extra al sumarse a la realidad física perceptible, que no tendría esta de estar situada sin el auxilio de la realidad aumentada. La prevalencia de lo real en esta última modalidad de realidad induce a considerar lo pragmático de esta técnica, que se inscribe entre aquellas de tipo instrumental de las que se auxilia el hombre para mediar con el mundo físico más cercano y sacar provecho de eso.
Sobre la realidad física se da la mediación instrumental directa del hombre con el mundo, sometida a los cambios culturales que han permitido tanto el surgimiento como la renovación de nuevas formas de mediaciones, y también la interminable caducidad y pérdida histórica de las tecnologías que las hacen accesibles.
“Cada día la realidad aumentada amplía el horizonte de sus aplicaciones a esferas humanas muy diversas, mostrando la versatilidad de su empleo y sus ventajas como mediación instrumental y cognoscitiva con la realidad a la cual está referida”.
Todas en cambio, hasta las más remotas, pasan por el proceso preliminar de su ideación virtual en la mente. La realidad aumentada no es en modo alguno ajena a eso. No surge de la nada y tampoco de una vez. Es un proceso paulatino de sucesivas exploraciones y tanteos, que han ido permitiendo observar cuánta utilidad puede tener la presencia de lo virtual de una manera contigua a lo material de por sí existente, y no separada de este, a los fines de la mediación instrumental con el mundo.
¿Por qué ese prevalecer de la modalidad de la presencia de la realidad física junto con lo virtual en la realidad aumentada? La RA coloca una información virtual de manera adyacente en lo espacial, e inmediata en lo temporal, acompañando a la presencia física de un espacio dado, lo cual amplifica ese aspecto considerado del mundo. Permite combinar el entorno físico real con la información (añadida) por lo virtual, con el fin de llamar la atención, intensificar y modificar la percepción física del usuario respecto a lo percibido, al introducirle información adjunta. Eso es totalmente extraño a la denominada realidad virtual, de la que tanto difiere la aumentada. En la realidad virtual no se da la simultaneidad con lo real, sino muy por el contrario este desaparece totalmente del escenario visible, y a diferencia de la aumentada, lo virtual abarca todo el espacio sensorio, y cubre íntegramente las posibilidades perceptivas del usuario.
A pesar de su auge reciente, la nueva forma de ampliación de la realidad que constituye la RA parece haber sido estudiada más en sus aplicaciones prácticas, en las diversas esferas de su accionar que en cuanto al cambio filosófico-cultural que implica su relativa novedad dentro del arte, y las aplicaciones variadas de que ha sido objeto su aplicación. Aunque se ha avanzado en cuanto a complejidad conceptual, se trata de un terreno aún en plena construcción y desarrollo efervescente. Permanece abierta teóricamente y en la práctica a acercamientos que la investiguen aún más a fondo como modo epistemológico en ese campo cultural, algo en lo cual procede encaminarse a considerar con mayor amplitud y alcance. Tal vez porque es relativamente reciente su aplicación diversificada. Cabe esperar nuevas aportaciones prácticas y teóricas que den fe de sus cualidades y ventajas cognoscitivas, aún insospechadas.

Ronald Azuma, uno de los teóricos de la realidad aumentada, la define como un conjunto de tecnologías que combinan imágenes reales y virtuales, de forma interactiva y en tiempo real, de manera que permite añadir información virtual a la información física que el usuario percibe del mundo real. La caracteriza por combinar de manera yuxtapuesta los elementos reales de la escena con los virtuales agregados en 3D. La interacción se da en tiempo real, al unísono, al ser utilizado el instrumento técnico necesario dispuesto entre el usuario y estas imágenes virtuales. Es un diálogo entre su diseñador y el usuario de la realidad aumentada con la realidad física específica a la cual está referida. Es por eso una técnica muy peculiar de comunicación, y su manejo debe ser considerado doblemente de modo instrumental y conceptual.
La RA se caracteriza por su interactividad con el usuario, el cual ve la información aumentada mediante proyecciones sobre los elementos físicos reales, a los cuales integra en información. La interacción es resultado de la presencia y comportamiento de los elementos virtuales agregados a la imagen real, de acuerdo al manejo de los comandos aplicados por el usuario, según la preparación dispuesta digitalmente por sus organizadores. Permite la visión de un delimitado entorno físico del mundo real a través de un dispositivo tecnológico, el cual incorpora datos e información digital al entorno real por medio del reconocimiento de patrones que realiza mediante un software. Esa disímil información virtual añadida a la información física existente del lugar puede ser estadística, textos, gráficos e imágenes diversas.
Genera la información virtual que cada servicio concreto necesita y lo mezcla a la imagen física de una forma adecuada y calibrada espacialmente. Produce, en consecuencia, una realidad híbrida, y esto es muy importante, al insertar objetos virtuales tridimensionales (3D) generados por computadora, a la información del espacio físico real, mediante el uso de un equipamiento técnico. Se trata en todos los casos de la combinación del mundo real y el mundo virtual, superponiendo a la imagen real diferentes tipos de imágenes virtuales en tiempo real. Esa hibridación entre un espacio específico del mundo real y la información virtual incorporada a este, aparecida al aplicar el recurso técnico instrumental, es su cualidad distintiva dentro del mundo de uso de lo virtual.
“A pesar de su auge reciente, la nueva forma de ampliación de la realidad que constituye la RA parece haber sido estudiada más en sus aplicaciones prácticas (…) que implica su relativa novedad dentro del arte, y las aplicaciones variadas de que ha sido objeto su aplicación”.
Con la RA lo que hacemos es superponer capas de información al mundo físico en el que nos encontramos observando. Tiene peculiaridades que la apartan de la realidad virtual digital. La principal diferencia de esta es que no reemplaza el mundo real por uno virtual, sino al contrario, mantiene el mundo real, el cual ve el usuario, mejorado con información virtual superpuesta, añadida al mismo.
El medio digital utilizado en la realidad aumentada no obstruye la vista de lo material observado por el usuario, sino añade información virtual a esa realidad física sobre la que es de interés ampliar en su información básica. Ofrece una nueva perspectiva a nuestra forma de mirar el mundo que nos rodea y de interactuar operacionalmente con este. No pretende anular a la realidad, sino coexistir y dialogar de manera activa con ella. Es aumentar, ampliando informacionalmente de una manera interactiva con lo seleccionado previamente, para mediar operacionalmente en su activación informacional. De ahí su novedad e importancia creciente en la actualidad por la gran amplitud de campos donde han sido ensayados sus resultados, ganándose en precisión y multilateralidad en los estudios efectuados.
Entre sus aciertos destaca la posibilidad de reconstruir en estudios científicos los modos anteriores de un lugar, o bien recrear aproximaciones fidedignas o fabuladas de edificaciones que estuvieron físicamente, conocidas por relatos de tiempos antiguos y desaparecidas íntegra o parcialmente en la actualidad; por lo cual su campo de aplicación es muy amplio, sean estudios de antiguos paisajes naturales, antropológicos, arqueológicos, o la reconstrucción y divulgación del patrimonio cultural, entre muchos otros. Pero estos son solo algunas de sus ejercitaciones prácticas que se extiende a campos muy diversificados.
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