Este texto resume en seis entregas las acciones y objetivos de Estados Unidos contra la Revolución Bolivariana hasta marzo de 2013, y el legado antiimperialista de Hugo Chávez. Intenta responder una pregunta matriz: ¿Qué lecciones aportan las ideas y actuaciones del líder bolivariano y el pueblo venezolano en esa disputa histórica, crucial para nuestra América?
Rival en el referendo revocatorio es Bush. Victoria de Chávez. Distensión coyuntural con Estados Unidos. (2004)
Aunque con una cifra cerrada, el CNE dictamina el 3 de junio que existen las firmas suficientes y se han llenado los requisitos constitucionales para convocar al referendo revocatorio presidencial. Será el 15 de agosto de 2004. Chávez acepta el dictamen y esa noche expone al pueblo el contenido de la Campaña de Santa Inés, inspirada en la batalla histórica de Ezequiel Zamora en 1857. Su objetivo principal, dice el 15 de junio, será derrotar al gobierno imperialista en las urnas, pues los opositores son solo sus lacayos. Y tres días antes del referendo, ratifica:
En consecuencia, el debate se centra en si Venezuela sigue siendo una Patria soberana con un proyecto de nación o si se vuelve a convertir en una colonia estadounidense.
Su triunfo es proverbial: 60-40. En 1998 gana la presidencia con 56% y 3 millones 600 mil votos. Esta vez frisa los 6 millones. Nadie en su sano juicio puede cuestionar el desenlace, salvo la enloquecida oposición, que alega fraude sin presentar pruebas. Al subsiguiente día Washington, a regañadientes, reconoce el triunfo de Chávez. Sería muy costoso negarlo. En la madrugada, él habla desde el balcón del pueblo, en Miraflores. Dice:
Ojalá que esta victoria histórica y contundente del pueblo bolivariano, la lección de democracia que hemos dado, de ciudadanía, de civilidad y de amor por nuestro pueblo y por nuestras leyes, ojalá que esto permita de alguna manera que el gobierno de la nación más poderosa del planeta, recapacite en torno a Venezuela, y ojalá que a partir de eso respeten al pueblo de Venezuela.
El referendo revocatorio se convierte en un plebiscito entre soberanía o recolonización.
Se trata de un triunfo cardinal. La gente ha votado de modo inequívoco por seguir en el carril del proceso bolivariano, ahora con signo antiimperialista explícito, y él enfatiza un concepto: “Comienza hoy una nueva etapa de la Revolución Bolivariana”, dice. En las últimas horas ha estado pensando una idea:
Con esta contundente demostración de conciencia popular nosotros podemos decir (…) que Venezuela, grábense esta frase, Venezuela cambió para siempre, esto no tiene vuelta atrás.
“Venezuela cambió para siempre”: este aserto definitorio se convierte en lema recurrente del pueblo bolivariano y en reto urticante para Estados Unidos y los demás antagonistas, que respiran hondo y luego de una breve pausa retoman sus andanzas.
El Departamento de Estado, a través de su vocero Tom Cassey, expresa el 16 de agosto una postura respetuosa: “Lo importante en este proceso es que ayuda a alcanzar una solución pacífica, democrática, constitucional a una continua crisis política en Venezuela. Ese mismo día, Chávez declara a la prensa que ha recibido con agrado tal declaración. Y apostilla:
Ojalá que esto sea cierto, tenemos razones para dudar lo que diga el Departamento de Estado. El mundo tiene muchas razones para dudar de lo que diga el Departamento de Estado, pero ojalá que la contundencia y la realidad haga de verdad reaccionar y veamos un cambio, no solo en relación con Venezuela, no, no. Es en relación con el mundo.
Expresa que está deseoso de mantener una relación de respeto y diálogo constructivo, como existió con el gobierno de Bill Clinton. Hace votos porque esta victoria del pueblo venezolano la utilicen en Estados Unidos “para iniciar una nueva etapa y mejorar las relaciones políticas, económicas con mi gobierno y la sociedad de los Estados Unidos”.
El 18 de agosto, la periodista estadounidense Sandra Jordan le pregunta si Bush le ha enviado felicitaciones y él responde enseguida: “No, ni las estoy esperando”. Y agrega: “Sólo hemos leído con mucha atención, y con mucho cuidado, palabra por palabra, las declaraciones del vocero de la Casa Blanca y un comunicado”. Son señales positivas a considerar, dice. Y enfatiza que al Estado y al pueblo venezolano les interesa discutir las diferencias con Washington y mantener nexos francos, “para mejorar las relaciones políticas, los contactos culturales, las relaciones económicas fundamentadas en el petróleo, en la energía, la ciencia, la tecnología”.
Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos no se mueve en tal dirección y el ambiente coyuntural de distención no se traduce en un cambio esencial de su política, como se verá después.
Lejos de moderar su postura, la administración Bush endurece el discurso y las acciones contra Venezuela, convirtiéndose en el nuevo repertorio de la política imperial.
Chávez intensifica su quehacer internacional, sobre todo en América Latina. Antes de terminar 2004 logra que Venezuela ingrese en el Mercosur, funda con los otros países del subcontinente la Comunidad de Estados de Suramérica, promueve la creación de Petrosur, emite el decreto para sacar al aire Telesur y el 15 de diciembre, en La Habana, firma con Fidel las bases para crear una nueva alianza de integración y unión: la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA). También comienza a forjarse un núcleo duro de gobiernos progresistas en el cono sur, con Ernesto Kirchner en Argentina y Lula en Brasil. Con ambos Chávez fomenta nexos especiales de colaboración y de concertación de posiciones. Además, proclama que el ALCA ha muerto.
En el ámbito nacional, los candidatos bolivarianos a las elecciones de gobernadores ganan 22 de las 23 gobernaciones y el 70% de las alcaldías. Continúan en apogeo las Misiones Sociales y los planes económicos, favorecidos por un precio promedio de 30 dólares el barril de petróleo. El PIB crece 17,9% y se recuperan los demás indicadores, como empleo, inflación y las reservas monetarias.
Todos los aires soplan a favor de la Revolución Bolivariana. En tanto, el gobierno de Bush toma oxígeno y reformula sus planes para derrotarla.
Washington incrementa presiones (2005)
La reacción constructiva de Chávez a la posición del gobierno estadounidense de reconocer el desenlace del referendo, cae en saco roto. Pronto, en enero de 2005, es visible que la política imperial no ha cambiado, ni tampoco su estilo prepotente. Son más frecuentes las agresiones verbales de sus voceros, aumenta el apoyo financiero a los adversarios del gobierno venezolano y no cesan de conspirar desde la embajada.
En enero, Condolezza Rice lanza la primera piedra: “Hugo Chávez es una fuerza negativa en la región”, expresa ante el senado de su país. En marzo, el director de la CIA, Porter Gross, declara: “Venezuela es uno de los países más inestables y peligrosos en América Latina”. Y por primera vez una institución yanqui, en este caso por medio del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, califica al vecino país de ser una “amenaza”. Expresa: “Venezuela está comenzando una carrera armamentista peligrosa, que amenaza la estabilidad regional”.
En mayo Bush recibe en la Casa Blanca a María Corina Machado, presidenta de Súmate, con la idea de convertirla en candidata presidencial anti-Chávez. Una decisión errática, pues además de ser repudiada por el pueblo chavista es una figura sin consenso en la oposición.
Por otra parte, el Subsecretario de Defensa Adjunto para el Hemisferio Occidental, Rogelio Pardo-Maurer afirma en julio de 2005: “Cuba y Venezuela están en una campaña de desestabilización en América Latina (…). No hay duda que el Presidente Chávez está financiando fuerzas radicales en Bolivia. También ese mes, Rumsfeld asegura: “Venezuela y Cuba están promoviendo el radicalismo en la región (…). Venezuela trata de subvertir los gobiernos democráticos en la región e impedir el ALCA”.
Comienzan además a relacionar a Venezuela con el terrorismo, a fin de involucrar al gobierno bolivariano en la lista negra de los países que apoyan tal flagelo. En agosto, un vocero del Departamento de Estado (Tom Casey) dice: “El territorio venezolano es un área segura para terroristas colombianos”, o sea, califican así a los guerrilleros de las FARC y del ELN y formulan esta acusación sin pruebas, como suelen hacer en todos los temas contra el gobierno bolivariano.
También en agosto, por primera vez de manera expresa vinculan a Venezuela con otra fuerza criminal: el narcotráfico. Lo dice John Walters, Director de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas: “El problema de trabajar con el Presidente Chávez es serio y continuo, como lo es en otras partes de la relación”. Y en noviembre completan el tenebroso expediente contra el gobierno bolivariano, acusándolo de violar el sistema democrático y los derechos humanos: “El asalto a las instituciones democráticas en Venezuela continúa, y el sistema se encuentra en grave peligro”, sostiene Thomas Shannon, Subsecretario de Estado.
Contraataque de Chávez. Definición socialista (2005)
Lejos de amilanarse por la escalada de presiones y amenazas del imperio, el barinés sigue adelante con sus políticas nacionales independientes, y de respeto absoluto a la Constitución. En el 2005 la economía crece en 9%, aumenta 20% el salario real, disminuye el desempleo a 11%, se consolidan y desarrollan las Misiones Sociales y el país vive un clima de estabilidad política y optimismo en la mayor parte de la población, gracias a los impactos positivos y rápidos, en el modo de vida de mucha gente.
A lo largo del año 2005, Chávez y el gobierno bolivariano reaccionan de manera enérgica a las agresiones políticas oficiales de los Estados Unidos y rechazan las distorsiones propaladas por los medios de comunicación afines. Venezuela suspende el programa de instrucción militar, vigente desde los años 1970 y expulsa a los agregados militares estadounidenses, señalados de violar la soberanía nacional y de cometer conspiración y espionaje. Hace lo propio con los agentes de la DEA y después con las misiones evangélicas que operan en áreas indígenas del sur del país, llamadas Nuevas Tribus, vinculadas a la CIA. Y para curarse en salud ante eventuales sanciones futuras, retira de los Estados Unidos 20.000 millones de dólares ─dos terceras partes de sus reservas internacionales depositadas en el extranjero─, para colocarlas en una cuenta en Suiza nominada en euros.
Chávez proclama el carácter socialista de la Revolución Bolivariana y nuevamente el socialismo en el centro del debate continental.
El líder bolivariano anuncia también la adquisición de armamento a Brasil, España y Rusia. A este último Venezuela compra 15 helicópteros artillados y 100 mil fusiles de asalto AK-103, como nueva arma reglamentaria de la Fuerza Armada. Y negocia otros equipos, entre ellos tanques y lanzacohetes.
Tal contexto de tensiones generado por el gobierno de Bush, incentiva la creatividad de Chávez. Decide enfrentar al imperio con ideas y argumentos en varios escenarios nacionales e internacionales, y también mediante acciones solidarias ─incluso hacia gente humilde de los Estados Unidos─ y el empuje a la integración económica, la concertación política y la unión regional. Además, afianza los vínculos con los países de la OPEP, y acelera los nexos económicos con China, Irán y Rusia.
Su cruzada por el socialismo la inicia el 30 de enero de 2005, con un discurso histórico en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil, donde se define a favor de una opción socialista para superar el capitalismo:
No tengo la menor duda. (…) El capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo. No. Al capitalismo hay que transcenderlo por la vía del socialismo. ¡Por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo, la igualdad, la justicia!
Y completa la idea:
Además, también estoy convencido (…) que es posible trascender el capitalismo por la vía del socialismo y más allá, en democracia. ¡En democracia!”. Y aclara, con un toque de humor: “Pero ojo pela’o y oído al tambor. ¿Qué tipo de democracia? No es la democracia que míster Superman quiere imponernos desde Washington, no, esa no es la democracia.
Por primera vez, Chávez define el curso socialista de la Revolución Bolivariana y a partir de ahí, en ulteriores momentos desarrolla con nuevos juicios y acciones concretas lo que va a llamar el socialismo del siglo XXI y también socialismo bolivariano. Otro duro golpe a la hegemonía ideológica del imperio. Cuando menos, coloca otra vez el tema del socialismo en el debate sobre las alternativas al capitalismo.
De tal modo, en menos de un año ha formulado dos atributos sustantivos de la Revolución Bolivariana: antiimperialista y socialista. El azote de los enemigos desde 2002 ha acelerado tales definiciones. A su vez, estas incrementan la ira de los Estados Unidos, que levanta con más fuerza su poderosa fusta.
En apenas seis años, el imperio es cuestionado de forma relevante al sur del río Bravo y gana peso una masa crítica que se le contrapone, de gobiernos y fuerzas sociales liderados por Fidel, Chávez, Lula y Kirchner y otros dirigentes que luego serían electos presidentes como Evo, Correa y Daniel Ortega.
Otra reflexión central del discurso mencionado, es sobre el carácter invencible o no del imperialismo. Enfatiza: “Eso es importante saberlo. ¿Saben por qué? Porque hay gente que de buena fe piensa que es invencible y que no se puede darle al imperialismo ni con el pétalo de una rosa”. Y concluye:
Así que no es invencible Goliat (…). ¡Ah!, que eso lo hace más peligroso, sí, es verdad. Porque como el imperialismo comienza a sentir sus debilidades, entonces comienza a recurrir a la fuerza brutal (…).
ALCA, al carajo (noviembre, 2005)
Su segundo alegato medular de este año contra Estados Unidos lo formula el 4 de noviembre, en Mar del Plata, Argentina, al clausurar la tercera Cumbre de los Pueblos de América. Sale eufórico del cónclave de los presidentes, donde en presencia de Bush se le ha dado jaque mate al ALCA y llega a un estadio de futbol repleto de personas procedentes de todas partes de Argentina y de muchos países del continente. Está feliz, por compartir la última jornada de la pelea victoriosa.
La resistencia de los movimientos sociales y de las fuerzas políticas de izquierda, y el liderazgo precursor de Fidel, y luego de Kirchner y Lula, junto al suyo, han demostrado que el imperio es vencible. Se le ha hincado otro estilete en el lomo del imperialismo y el desprestigio de la política global y latinoamericana de Bush es inmenso.
En Mar del Plata, el Imperio sufre una derrota política de magnitud continental.
Sin proponérselo, Chávez se ha convertido en el actor más conspicuo de la nueva oleada antiimperialista de la región. Por eso le han pedido que clausure este acto desbordado de emociones, donde cantan Silvio Rodríguez y Daniel Viglieti, se lee un comunicado de la cumbre popular, sobresalen las imágenes del Che y Fidel, y destacan la presencia de figuras populares como Maradona y Hebe de Bonafini.
Todos disfrutan la primera imagen lapidaria del discurso, dicha en su jocoso estilo:
(…) Hoy cada uno de nosotros trajo una pala, una pala de enterrador, porque aquí en Mar del Plata está la tumba del ALCA.
Y él inflama aún más la algarabía al sentenciar: “¡ALCA, ALCA, al carajo!”. Y para que no queden dudas pregunta: “¿Quién enterró al ALCA?”. Responde: “Los pueblos de América enterramos al ALCA, hoy, aquí en Mar del Plata”.
Alerta que el ALCA está muerto, “pero eso no quiere decir que el capitalismo esté muerto, insisto en esa idea, al próximo que vamos a enterrar es al capitalismo, ese es el próximo”. Para eso, dice, habrá que luchar mucho más duro, e invoca a Bolívar. Se requiere, enfatiza, “constancia y más constancia, paciencia y más paciencia, trabajo y más trabajo”. Y adiciona con especial énfasis: “¡Y unidad, unidad y más unidad!”.
Junto a enterrar al ALCA y el modelo económico capitalista e imperialista,
(…) a nosotros nos toca ser los parteros del nuevo tiempo, los parteros de la nueva historia, los parteros de la nueva integración, los parteros del ALBA, una verdadera integración liberadora, para la libertad, para la igualdad, para la justicia y para la paz.
¿Cómo impactan en Washington estos acelerados procesos en el que considera su “traspatio”? Al finalizar el año 2005, las afirmaciones de Larry Benz, miembro del Consejo de Asuntos Hemisféricos de los Estados Unidos, resumen el balance de la disputa entre el gobierno de Bush y el líder bolivariano: “Tachado de payaso, patán y demagogo, carente de sofisticación política, Chávez está lidiando la administración de Bush con maestría en el ámbito diplomático y en política de imagen”. Y concluye: “En vez de aislar a Venezuela como se pretendía, la Administración solo ha logrado aislar a los Estados Unidos en América Latina”.
Estados Unidos aumenta hostilidad. Chávez arremete contra “Míster Danger” (2006)
El imperio acentúa su discordia pública contra Venezuela, aumenta la ayuda financiera y la asesoría a los aliados, y realiza nuevas acciones públicas y secretas para socavar el poder bolivariano. Al comenzar 2006, en febrero, John Negroponte, Director Nacional de Inteligencia, declara: “El Presidente Chávez sigue utilizando su control para reprimir la oposición, reducir la libertad de prensa y restringir la democracia (…), es una amenaza”. Ojo: por segunda vez, un funcionario de Estados Unidos califica a Chávez de amenaza. Y ese mes el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, eleva la agresividad: “Tenemos a Chávez en Venezuela con mucho dinero, procedente del petróleo. Es una persona que ha sido elegida legalmente, al igual que Adolfo Hitler”. ¡Lo compara con Hitler!
En marzo, ruge Bush: “En Venezuela, un demagogo repleto de dinero proveniente del petróleo está socavando la democracia e intentando desestabilizar la región”. En julio, el informe anual sobre el terrorismo del Departamento de Estado reitera la opinión de 2005: “La cooperación de Venezuela en la campaña internacional contra el terrorismo siguió siendo insignificante…No está claro hasta qué punto el gobierno de Venezuela ofreció apoyo material a los terroristas colombianos.”
Ese mes, el subcomité sobre Terrorismo Internacional de la Cámara de Representantes afirma que “Venezuela, bajo el presidente Hugo Chávez, ha tolerado a los terroristas en su suelo…”. Partiendo de tal afirmación ─que como las demás, nunca avalan con pruebas─ Estados Unidos prohíbe la venta de armamento y equipos militares al país suramericano, sanción que es renovada en los años siguientes.
Así pues, una sola partitura guía todas las voces: dictador; desestabilizador de la democracia en la región; violador de los derechos humanos; coopera con el terrorismo y el narcotráfico… Tales relatos van convirtiéndose, a fuer de repetirse, en lugares comunes en los amplios circuitos de la opinión pública occidental, donde predomina el poderío del imperio.
En 2005, Washington establece bases aéreas en Aruba y Curazao, islas holandesas cercanas a Venezuela. Y ahora, entre marzo y julio realiza cuatro ejercicios bélicos próximos a las costas de Venezuela, con apoyo de la OTAN y con sede en la base de los Estados Unidos en Curazao. También crea un órgano especial de la Dirección Nacional de Inteligencia para atender Venezuela y Cuba. Esta decisión muestra la interrelación de sus planes subversivos contra ambos países y el alto nivel de prioridad para enfrentarlos. Una estrategia que presupone derrotar ambas revoluciones.
¿Cómo reacciona Chávez a esta escalada de amenazas y acciones? Las posiciones del gobierno bolivariano, avaladas por la mayoría del pueblo, son muy firmes. Desmiente todas las acusaciones de Estados Unidos y son puestas en el contexto de los planes agresivos del adversario. Él responde en su estilo fajador a los voceros más importantes, y en especial ridiculiza de un modo acre a Bush. Por ejemplo, en enero, al clausurar el VI Foro Social Mundial, en Caracas, califica a Estados Unidos como “el imperio más perverso, asesino, genocida e inmoral que este planeta ha conocido”. Y afirma que Bush es “el terrorista más grande del mundo”.
Chávez ridiculiza a Bush con la figura del “Mister Danger” de Doña Bárbara.
Un momento fabuloso del contraataque de Chávez ocurre durante el Aló Presidente que realiza el 19 de marzo en Elorza, ambiente llanero que reflejara Rómulo Gallegos en su célebre novela Doña Bárbara. El barinés, quien de joven militar estuvo destacado en esos parajes, evoca al inescrupuloso personaje estadounidense de tal obra, aliado de la malévola Doña Bárbara, llamado “Míster Dánger”. Y así nombra a Bush. Dice:
“¡Ah, Míster Dánger! Te metiste conmigo, pajarito. (…) Entonces yo te voy a recordar, aquí en las sabanas de Apure, donde los llaneros de aquí de esta tierra hicieron morder el polvo a los imperialistas que aquí vinieron (…) Primero te voy a recordar un verso que es de Cantaclaro: Yo soy como el espinito, Míster Dánger, que en esta sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea, Míster Dánger”.
Adelanta que le va a recitar una copla que recuerda la Batalla de las Mucuritas ─un enfrentamiento militar sucedido el 28 de enero de 1817 entre las fuerzas patriotas al mando de José Antonio Páez y las realistas, que son derrotadas─, pero antes arremete:
“(…) Tú no sabes mucho de historia, tú no sabes mucho de nada. Una gran ignorancia es la que tú tienes (…) Eres un burro Míster Dánger, para decírtelo más bien, para decírtelo en mi mal inglés, en mi bad English, You are a donkey Míster Dánger”. Y precisa que se refiere, “para decirlo con todas sus letras, a míster George W. Bush. You are a donkey míster Bush”. Casi no respira: “Te voy a decir algo Míster Dánger, tú eres un cobarde (…) ¿Por qué no te vas a Iraq a comandar tus Fuerzas Armadas? Es muy fácil comandarlas desde lejos”. Luego lo reta: “Si algún día se te va a ocurrir la locura de invadir Venezuela, te espero en esta sabana (…)” Y sigue la andanada:
“Come here Míster Dánger: cobarde, asesino, genocida. Eres un genocida, eres un alcohólico Míster Dánger. Eres un inmoral Míster Dánger. Eres de lo peor Míster Dánger. ¿Cómo se dice de lo peor en inglés? The last”.
Después de desnudar la oscura alma de Bush, como ningún otro jefe de Estado lo ha hecho, retoma su intención de responderle con un verso, “para ti especialmente, que estás pensando en sacarme de aquí”:
“(…) un día 28 de enero, en la pampa libertaria entre pólvora y relincho, hubo plomo, sangre y llamas. Y al final viene lo que te quiero decir especialmente a ti, cobarde, asesino, genocida, inmoral: Si otros tiranos quisieran esclavizarnos esta Patria sería, toda Venezuela Míster Dánger, un inmenso Vuelvan Caras y al compás de mil centauros, gritaríamos: ¡a la carga!”.
Alude entonces a las declaraciones de Bush, que califican a Chávez de demagogo y que está socavando la democracia: “lo que hace es confirmar lo que venimos diciendo, él es el jefe de la oposición venezolana”. Y vuelve a la carga:
“No le tenemos miedo, sabe Míster Bush, para nada. Vaya a lavarse ese paltó caballero, para no decirle la palabra que debería decirle. (…) ¿Usted cree que nos va a meter miedo a nosotros los venezolanos? Está muy equivocado. El mundo se vuelve contra usted Míster Dánger, el mundo se opone a su guerra imperialista, genocida”.
Nuevas acciones de Chávez frente al imperio. Bush huele a azufre. Revolución se consolida (2006)
Otra respuesta soberana del gobierno bolivariano ocurre el 14 de junio: Chávez anuncia la compra de 24 Sukhoi Su-30 MK2, de fabricación rusa, a fin de sustituir los aviones Caza F-16. La decisión ha sido tomada porque estos ya no tienen repuestos y Bush ha prohibido que se vendan armas estadounidenses al país. Venezuela fortalece el sistema de defensa nacional, debido a las crecientes amenazas de Estados Unidos.
La arremetida del barinés contra Bush llega al clímax el 20 de septiembre de 2006, al expresar en su discurso de la Asamblea General de la ONU una frase impactante que recorre el mundo:
“Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar. ¡Huele a azufre todavía en esta mesa donde me ha tocado hablar! Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor Presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo “el diablo”, vino aquí hablando como dueño del mundo (…). Como vocero del imperialismo vino a dar sus recetas para tratar de mantener el actual esquema de dominación, de explotación y de saqueo a los pueblos del mundo”.
Inicia así su brioso discurso, que provoca enormes simpatías entre los adversarios de Bush y también críticas entre los sectores pudientes y hasta en políticos de la izquierda light. Sus palabras fluyen entre risas y aplausos de muchos delegados, mientras hace los gestos de santiguarse y de mirar al cielo con las manos unidas. Como las campañas de Estados Unidos contra Venezuela no cesan de acusar al gobierno bolivariano de antidemocrático, encara el tema:
“Ellos quieren imponernos el modelo democrático como lo conciben, la falsa democracia de las élites. Y además un modelo democrático muy original: ¡Impuesto a punta de bombardeos y a punta de invasiones y de cañonazos! ¡Vaya qué democracia!”.
Chávez lleva la confrontación al escenario mundial. Mientras en Venezuela, la revolución se consolida políticamente.
Está consciente de los riesgos y costos que implica criticar al poderoso adversario, y más aún con ese irreverente estilo. Los asume porque el momento es propicio para fortalecer los valores históricos de la Revolución Bolivariana, y hacer avanzar las fuerzas progresistas de la región y a los polos de poder geopolíticos que restan hegemonía al coloso del norte. Con tan medular discurso, Chávez fortalece su liderazgo mundial. Al final, vuelve a proponer refundar las Naciones Unidas.
El 3 de diciembre de 2006, recoge el fruto de los avances de la Revolución Bolivariana: gana las nuevas elecciones presidenciales con el 63,1% de los votos. En números porcentuales saca 56% en 1998; sube a 59,7% en 2000; obtiene 59,1% en el referendo que lo confirma en 2004; y el 3 de diciembre de 2006 salta a 63,1 puntos: el porcentaje más alto de todos. La revolución ha llegado a un elevado nivel de su desarrollo, que se expresa también en el dominio abrumador de los poderes del Estado: el 80% de los gobernadores y el 75% de los alcaldes son de la alianza bolivariana, en la Asamblea Nacional todos los diputados forman parte de esta y en los otros tres poderes predominan figuras que defienden la Constitución.
Asimismo, se ha consolidado la alianza cívico-militar, empieza a gestarse un partido unido de la revolución, el pueblo ha avanzado en conciencia y organización, la economía va en ascenso, al igual que las Misiones Sociales y el entorno regional tiende a ser más propicio para la política unitaria y de colaboración que impulsa Chávez. Los gobiernos de Brasil (Lula), Argentina (Kirchner), Bolivia (Evo), Ecuador (Correa), Nicaragua (Daniel), Uruguay (Tabaré) y varios del Caribe, constituyen una fuerza que junto a Venezuela y Cuba no tiene precedente en la región.
Además, se han creado o fortalecido organismos de integración y concertación, como el ALBA, Petrocaribe, Unasur, Caricom y Mercosur, y los movimientos sociales en muchos países se hacen sentir cada vez más en defensa de disímiles intereses de sus pueblos. Todo ello ocurre en una fase de expansión económica, gracias al alza de los productos primarios de exportación de esos países, y a la creciente demanda procedente en especial de China.
Tales realidades, no exentas de errores y puntos débiles, van a marcar las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela en los años inmediatos. El imperio refuerza su poderío e instrumentos subversivos y busca sacar provecho de los errores y zonas vulnerables del adversario, entre ellos el acomodamiento y la corrupción de dirigentes de la izquierda al asumir cargos en el Estado y conflictos existentes entre unos y otros países.
En el caso de Venezuela, imagina nuevas formas para debilitar la Revolución Bolivariana, a la espera de circunstancias propicias que le permitan dar otro salto mortal sobre la presa. Chávez está consciente de ello y acentúa sus líneas estratégicas para alcanzar un umbral de no retorno en la transición hacia el socialismo bolivariano, que se empeña en crear apegado a las realidades del siglo XXI.
En el ámbito externo, la Patria de Bolívar se convierte en referente de los países que en el mundo forman un contrapeso al poder imperial. El líder de la boina roja deviene promotor y destacado sostén del llamado progresismo latinoamericano-caribeño y de las fuerzas antiimperialistas y revolucionarias de la región.
Vistos con una mirada integral, los años 2005 y 2006 son de bonanza para la Revolución Bolivariana, y erráticos y negativos para Estados Unidos y sus aliados. Los logros de Venezuela y un entorno geopolítico que le favorece cada vez más, aumentan la avidez del imperio por reconquistar el estratégico país, que acaba de certificar las reservas de petróleo más elevadas del mundo.
¿Cómo se refleja el conflicto binacional en las relaciones económicas y comerciales? A pesar de las agresiones de Estados Unidos y las consistentes reacciones del gobierno bolivariano, los nexos económicos apenas sufren cambios, aunque sí existen algunos elementos nuevos. Pdvsa y otras empresas mixtas continúan vendiendo un promedio de 1,300,000 de barriles diarios a Estados Unidos, que sigue siendo el principal socio comercial de Venezuela.
Veamos: del total de las exportaciones venezolanas en 2005 (55.597 millones de dólares), casi la mitad (25.437 millones) estuvieron destinadas a aquel país (de ellas, 23.591 millones corresponden a petróleo crudo y derivados). Por su parte, Estados Unidos aporta más del 30% de las importaciones venezolanas. Y en 2006 sigue siendo el socio comercial más importante de Venezuela, al representar aquél mercado más de un tercio de sus importaciones y exportaciones, aunque con tendencia a decrecer.
¿Acaso estas realidades contienen el apetito del imperio por la suculenta presa o, al contrario, sigue empeñado en deglutirla íntegramente y acrecienta sus acciones?
Continuará…

