Nueva Era de Maraca y la Camerata Cortés: Un viaje de la guajira al choro, del danzón a Bach
La Camerata Cortés tardó años en tener su primer disco. Parecía increíble: una agrupación única en Cuba, concebida como orquesta de flautas para ofrecer oportunidades laborales a jóvenes egresadas de escuelas de arte, llevaba más de dos décadas sin un fonograma que la presentara en el mundo.
Ese vacío lo ha llenado ahora Orlando “Maraca” Valle con Nueva Era, un álbum que ya cuenta con cinco nominaciones en los premios Cubadisco 2026: Instrumental, Making Of, Diseño Gráfico y Diseño de Sonido Ambiente Controlado. A estas se suma una sexta, correspondiente al documental “Flautas con Aromas de Mujer”, dedicado a la historia de la agrupación.
La idea nació en la camioneta azul. Corría noviembre de 2023 cuando Maraca asumió la tarea de conservar el legado de José Luis Cortés, el creador de la Camerata. Guillermo Pedroso —profesor del propio Maraca y de José Luis, además de director del conjunto durante veinte años— ya estaba agotado y lo llamó.
El flautista aceptó el desafío: rescatar el repertorio que no se estaba tocando, filmar un nuevo videoclip de “Guajira con tumbao” con mejor factura, llevar la agrupación a Nigeria por primera vez, participar en el Jazz Plaza, en el Congreso Anual y en decenas de actividades. Pero faltaba algo esencial. “El disco yo nunca he entendido por qué no lo tenían”, confiesa. Habían grabado un programa de televisión, pero ningún fonograma. Y entonces decidió que era hora de hacerlo.

La idea inicial incluía artistas invitados. No solo flautistas, sino también otras figuras. Pero Maraca recapacitó: la Camerata no tenía un primer disco. No podía saltar al segundo o al quinto sin cimentar el origen. Así que optó por la sonoridad clásica de la agrupación, las obras más emblemáticas que ya habían dado tremendos resultados: piezas de José Luis Cortés, de Pedroso, más algunas creaciones propias escritas aceleradamente para el proyecto.
Otras, como el danzón “Alma Linda”, llegaron por encargo de Pedroso a partir de un arreglo que el flautista ya tenía. El resultado final recorre tres etapas entrelazadas: la original de la Camerata, la de Pedroso y los nuevos aportes actualizados. Por eso el título. “Nueva era” porque es una Camerata tal como se creó, pero con elementos novedosos. Ya hay que pensar en el presente y el futuro, dice Maraca. El pasado ya pasó.
El repertorio desborda géneros. Hay danzones (“Almendra”, que nadie había hecho con una orquesta de flautas), chachachás (el “Recordando el chachachá” de Pedroso, que juega con el Concierto en sol mayor de Mozart y “El bodeguero” de Richard Egües), un choteo muy al estilo de José Luis Cortés, obras libres como “Suero 1” o “Alejandría” —donde aparecen desde música clásica y orquesta de cuerda hasta jazz y ritmos cubanos—, latin jazz con el tema que da nombre al disco, una balada (“Solo con amor”, que al principio generaba dudas pero que a las flautistas les encantó), dos incursiones en el género choro brasileño (“Choro habanero”, inventado por Maraca desde La Habana, y “Tico Tico”, el clásico popular de principios del siglo XX arreglado de forma preciosa) y hasta “Guajira con tumbao”, ese tema que ya es imparable en las presentaciones y cuyo videoclip ha tenido un impacto tremendo.
“El equilibrio entre lo clásico, lo popular y lo tradicional siempre fue el eslogan de la Camerata (…)”.
La secuencia del disco se definió en equipo. Maraca tenía varias propuestas de acople, cada una contando una historia distinta. Pero fue su esposa, Marah Góngora —encargada de la publicidad, las fotos, las redes, los afiches, los reels y también del making of— quien llegó con el oído fresco, después de que el músico ya estuviera saturado tras la mezcla y la masterización. Ella ordenó las pistas de una manera que iba más allá de la música: una dramaturgia, una curaduría. El flautista escuchó, estuvo absolutamente de acuerdo y reconoce que esa historia final era más bonita que las suyas propias. Por eso insiste en que se trata de un trabajo colectivo. “No es solamente lo que uno quiere hacer, sino lo que mejor se debe hacer”.
El equilibrio entre lo clásico, lo popular y lo tradicional siempre fue el eslogan de la Camerata: “lo más clásico de lo popular o lo más popular de lo clásico”. A Maraca no le gustó al principio, pero después entendió. La orquesta ya tenía años de repertorio, no se construyó de la noche a la mañana. Él introdujo novedades, pero siempre consultó con las músicas.
En ese momento aún no había incorporado al único varón del grupo, Juan Miguel, que entró justo antes de la grabación. Todas estuvieron de acuerdo con las obras seleccionadas. Incluso apoyaron entusiastas la balada “Solo con amor”, que el director dudaba en incluir.
Las reacciones no se hicieron esperar. El disco ya está en plataformas digitales (Spotify, Apple Music) y las opiniones favorables han llegado desde varias partes del mundo. En Cuba han tocado en vivo más de veinte veces: en teatros, en el Día Internacional de la Poesía en Lagos (Nigeria), en el Festival Internacional de Poesía en La Habana (en la Basílica Menor de San Francisco de Asís), en la gala de Cubadisco del año pasado, en el congreso de la CTC, en eventos de medicina y en el Palacio de Convenciones.
“‘Es una música elegante, bonita, reflexiva’, resume Maraca”.
El público recibe a la Camerata con entusiasmo, la pide, reclama su regreso. Ahora planean giras nacionales y una visita a escuelas de música para que los estudiantes conozcan la flauta y el trabajo de esta orquesta única.
“Es una música elegante, bonita, reflexiva”, resume Maraca. Se puede escuchar en el auto, en la casa, en la radio. Depende del género, podría sonar en Radio Enciclopedia, en la CMBF, o en cualquier estación que programe danzón, música tradicional, clásica o popular. La “Guajira con tumbao”, eso sí, es imparable.
El flautista agradece la maestría de Gerardo Basía, quien logró un sonido increíble donde se oyen todas las flautas, las voces intermedias, esa selva de flautas bien diseñada que cuando se ve en vivo parece un río de melodías.
José Luis Cortés decía que la flauta es el instrumento más antiguo de la humanidad, el que conectaba directo con los dioses. En Nueva Era, ese instrumento divino suena agrupado, poderoso, elegante. Y por primera vez, atrapado para siempre en un disco.

