Reminiscencia de BanRarrá

Marilyn Garbey Oquendo
27/3/2019

La Compañía Folclórica BanRarrá estrenó Reminiscencia, una pieza con la cual celebran 25 años de trabajo. Bajo la dirección general del maestro Isaías Rojas, se interpretaron, en el escenario del Teatro Mella, cantos y bailes que forman parte de la riqueza espiritual del país.

“La Tumba Francesa, típica de la región oriental de Cuba, es uno de los platos fuertes.”
Foto: Periódico digital Venceremos

 

El espectáculo tiene como hilo conductor a Papá Francisco, interpretado por el actor Jorge Ryan, quien evoca cuánto dejó en el África natal, todo lo que le arrebataron los colonizadores para sacarlo de su tierra y, a fuerza de látigo, convertirlo en esclavo.

A partir de esa pauta, se presentan seis coreografías que son ejemplos del legado africano a la cultura cubana, y de las capacidades artísticas de esta agrupación, una de las más prestigiosas de nuestro panorama danzario.

De lo más novedoso es Arará, una coreografía inspirada en la denominación genérica Familia Baró, de Jovellanos, Matanzas, diferente en algunos aspectos de la que suele verse en La Habana.

Con Zulu recorren el Caribe que nos une, una zona geográfica con la cual compartimos rasgos culturales, pero que a veces desconocemos. La Tumba Francesa, típica de la región oriental de Cuba, es uno de los platos fuertes, por el peculiar desplazamiento de los bailarines, quienes, con los torsos hieráticos y elegantemente ataviados, retan al tambor.

Bellísima es aquella escena en la cual las mujeres juegan con enormes banderas, de colores brillantes, en la que ponen a prueba sus destrezas. Y hablando del protagonismo de las mujeres en la obra, fue impactante ver a una de las bailarinas ejecutar una variación habitualmente realizada por hombres: levantar las mesas sosteniéndolas solo con la dentadura.

Gran intensidad se desprendía del escenario, los bailarines se comprometieron con el ritmo frenético del espectáculo, y recibieron el respaldo del público. No hubo minuto para la relajación: se sucedían bailes y canciones, los danzantes bailaban con machetes filosos, aparecieron las tragafuegos.

Sugiero reconsiderar la línea dramatúrgica del espectáculo, teniendo en cuenta que narran el viaje del África al Caribe. También recomiendo subrayar el rol del conductor, pues se pierde por momentos. El programa de mano debe indicar el autor de cada coreografía, revelar el nombre de los bailarines y los músicos; quisiera resaltar el trabajo de algunos, pero esa información no está al alcance del espectador.

Recorrido extenso por la herencia africana a través de la danza y la música ejecutada en vivo: arará; bantú con la yuca y la makuta; congo; vudú y gagá. Orgullosos, proclaman al mundo la savia del continente negro que está en las raíces de nuestra nacionalidad. Pero el sonido del tambor no puede esconder el dolor de los horrores provocados por la esclavitud, una condición que lacera la dignidad humana, lamentablemente aún vigente en el mundo.

“Tal vez es la hora para convocar a bailarines, coreógrafos, profesores, estudiantes, gestores e investigadores,
críticos y músicos a reflexionar sobre el tema.  El futuro de la danza folclórica cubana lo exige.”
Foto: Internet

25 años de BanRarrá

Fundado en Guantánamo, en el barrio La Loma del Chivo, en 1994 se trasladaron a La Habana. Isaías reside en Jesús María, barrio capitalino. Allí ha dialogado con las manifestaciones de la cultura popular habanera. La comparsa, la rumba, el casino, se han incorporado al acervo de la compañía. Con el dúo de artistas visuales Los Carpinteros crearon la obra Conga reversible, que hizo vibrar el Prado habanero y por la cual recibieron el Premio Villanueva de la Crítica en 2012.

Entre los pilares de BanRarrá está la labor de investigación, esa es la piedra inicial de los montajes. Gracias al rigor de Isaías, el vudú y el gagá se incorporaron a los planes de estudio de las escuelas de danza, una garantía para que esos saberes ancestrales no se pierdan en el olvido.

Al resaltar, ante el periodista Rasiel Sayú, la labor de los bailarines de la Compañía afirma:

Llevo en la enseñanza artística 39 años, he trabajado en el nivel elemental, medio y superior, y notas la diferencia de los bailarines formados en la escuela con los de la calle, estos últimos son mejores. Tengo seis premios Ramiro Guerra (que entrega la Asociación Hermanos Saíz) y cinco no son egresados. Pero me gusta mezclar la técnica de los que vienen de la academia con la bomba, el corazón y la energía diferente de los que vienen de la calle y esa fusión ha sido muy importante.

(Tomado de Cubaescena, 20 de marzo de 2019)

Sus palabras vuelven a poner sobre el tapete un tema al que no se le ha prestado atención suficiente: la enseñanza de la danza folclórica. Se habla de insuficiencias en la formación, que las compañías de danza folclórica se integran con bailarines y músicos que no proceden de las escuelas, que los egresados de las escuelas no quieren ir a las compañías folclóricas; se cuestionan las maneras de enseñar el folclor. Tal vez es la hora para convocar a bailarines, coreógrafos, profesores, estudiantes, gestores e investigadores, críticos y músicos a reflexionar sobre el tema.  El futuro de la danza folclórica cubana lo exige.

BanRarrá se distingue por su trabajo con las herramientas escénicas que les permiten teatralizar el folclor. Tras 25 años de presencia en la escena, con su reciente estreno, reafirma su valía artística.