La solemne ceremonia cívico-cultural con motivo del 216 aniversario del Grito de Dolores, presidida por Miguel Díaz Reynoso, embajador de México en Cuba, dio inicio a la velada Serenata a México, en el legendario teatro Karl Marx.

El numeroso público que colmó la sala de los grandes acontecimientos aplaudió con entusiasmo a los ocho finalistas seleccionados entre 80 aspirantes, quienes compitieron en las categorías: género Ranchera y la obra de Juan Gabriel, el “Divo de Juárez”.

Serenata a México puso de manifiesto cómo la cooperación, la mano sostenida en tiempos difíciles y el intercambio cultural se convierten en el rostro más noble de la solidaridad. 

Bajo la acertada dirección general de Efraín Sabás, la propuesta escenográfica introdujo una pantalla en la que se proyectaron imágenes del Cine de Oro mexicano. El escenario se dividió en tres atmósferas: la cabina radial, el espacio central de interpretación musical y la mesa del jurado. El concepto general rindió tributo a la radio cubana y a las 70 emisoras que, de manera sistemática, han difundido la música azteca en Cuba durante más de ocho décadas.

Como gesto de gratitud, la representación diplomática mexicana entregó la distinción “Árbol de la Vida”, símbolo de renovación, esperanza y fecundidad cultural, a Radio Bayamo y a Yuzaima Cardona, directora general de la Radio Cubana.

La solemne ceremonia con motivo del 216 aniversario del Grito de Dolores fue presidida por Miguel Díaz Reynoso, embajador de México en Cuba. Fotos: De la autora

Gracias a la recreación de la cabina de Radio Rebelde y a la impecable conducción de Soraya Parra Guevara y Pedro Martínez Arcos, el concierto se transmitió en directo, a través de las ondas de Radio Rebelde y emisoras provinciales, con la dirección de Bruno Suárez Romero.

Serenata a México reafirma la profunda devoción que despierta la canción mexicana en la Mayor de las Antillas, un sentimiento palpable en la emoción colectiva con que los espectadores corearon cada composición.

La representación diplomática mexicana entregó la distinción “Árbol de la Vida” a Yuzaima Cardona, directora general de la Radio Cubana.

La velada contó con el virtuoso acompañamiento del Mariachi Premier de América, y la participación de los finalistas: Maikel Arias, Laura Castañeda, Angélica Peraza, Juan Alberto de la Rosa, Sheyla Hernández, José Enrique Mercader, Maia María Rodríguez y Boris Sardiñas.

El jurado integrado por Beatriz Márquez, Premio Nacional de Música, junto a Sergio Farías, Raquel Hernández, Mirtha Sansó y Eraclides Azahares (líder del Mariachi Habana) otorgó el Premio de Música Ranchera a Maia María Rodríguez, en tanto, el galardón en la categoría Obras de Juan Gabriel recayó en Boris Sardiñas, quien también conquistó el Premio de la Popularidad por aclamación del público.

Serenata a México reafirma la profunda devoción que despierta la canción mexicana en la Mayor de las Antillas.

Los galardones consisten en una gira artística y cultural por los Estados Unidos Mexicanos; los triunfadores, además, recibieron el corbatín oficial del Mariachi Premier de América. Por su parte, el Instituto Cubano de la Música (ICM) invitó a la totalidad de los finalistas a integrarse a su catálogo profesional.

La exitosa iniciativa fue resultado de la alianza institucional entre la Embajada de México en Cuba, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), el Centro de Estudios Mexicanos, la Universidad Autónoma de México (UNAM) en Cuba y el Ministerio de Cultura de la República de Cuba.

A la salida del teatro, bajo la noche habanera, jóvenes integrantes del proyecto comunitario Yoa&Fénix siguieron entonando rancheras, así prolongaron la alegría y el sentimiento de admiración hacia la música mexicana.

El galardón en la categoría Obras de Juan Gabriel recayó en Boris Sardiñas, quien también conquistó el Premio de la Popularidad.

Más allá de los protocolos diplomáticos, Serenata a México demostró una vez más, que la relación entre ambos países trasciende la vecindad geográfica y se afinca en una complicidad espiritual e histórica. La música y el legado de sus grandes compositores forman parte de la sensibilidad del cubano, su educación sentimental y del imaginario popular de la Isla.

Serenata a México puso de manifiesto cómo la cooperación, la mano sostenida en tiempos difíciles y el intercambio cultural se convierten en el rostro más noble de la solidaridad. Cuando un pueblo canta a viva voz las melodías del otro, se desdibujan las fronteras y se ratifica que el arte es la vía más alta de entendimiento, afecto y resistencia.

*Tomada del Periódico Cubarte