Pese a las manifestaciones de protesta de miles de personas, la historia no iba a cambiar su curso: el 2 de marzo de 1901 McKinley sancionó la Enmienda Platt.
Pese a las presiones de Wood en La Habana, durante la elección de los ayuntamientos municipales quedó confirmado que la inmensa mayoría del pueblo cubano aspiraba a la verdadera independencia.