“Baila y la lentitud de su cosecha hace que este sol se apague, más se iluminan todos los teatros del mundo.

Liliam ha comenzado a desterrar tu vacío mientras la aplaudes para poder —al fin— vivir sin llanto”.

Maylán Álvarez (de la plaquette Liliam baila)

La flamante Premio Nacional de Danza, Liliam Padrón no ha tomado el mes de agosto, como muchos, de vacaciones.

Por el contrario, ella, desde su compañía Danza Espiral, ha organizado en su Matanzas natal , unos talleres juveniles de verano, a partir de los cuales pretende garantizar el relevo del arte danzario en esa franja que es todo un baluarte de tal manifestación, y de otras muchas.

La vocación magisterial de Lilita, como le decimos cariñosamente sus amigos y admiradores, se pone de manifiesto no solo en sus originales coreografías, en la organización de eventos como Danzan-dos, en el que justamente se potencia la creación coreográfica tanto de jóvenes profesionales como amateurs, vinculados o no a grupos, sino en estos útiles talleres donde niños y adolescentes, ya sea matriculados en alguna institución docente o simples aficionados pero con indudables condiciones y vocación, practican, ejercitan, bailan, guiados por monitores ( bailarines profesionales de la propia compañía) o la maestra, que en todo momento está al frente, enseñando, corrigiendo , aportando ánimo y esa energía incombustible que la caracteriza.

“La vocación magisterial de Lilita (…) se pone de manifiesto no solo en sus originales coreografías (…)”.

Así lo comprobamos en una reciente visita a la Atenas criolla.

“El objetivo fundamental —nos comenta ella en una pausa— es propiciar el encuentro de adolecentes y jóvenes que independientemente de sus conocimientos de danza o no logren que sus cuerpos y sus mentes se junten en un bien común, la felicidad y la relación entre las personas que provoca la danza.

“También posibilitan que los bailarines interesados se prueben como profesores y coreógrafos”.

Muchas veces es a oscuras por la consabida falta de fluido eléctrico, guiados por un sencillo equipo de música que funciona con una batería, pero las sesiones son tan intensas como agotadoras, creativas y desplegando siempre tesón y ganas de aprender y crecer artísticamente.

“Instruirlos en el conocimiento de la cultura cubana, la estética y el entrenamiento de Danza Espiral es nuestro principal objetivo”.

“Instruirlos en el conocimiento de la cultura cubana, la estética y el entrenamiento de Danza Espiral es nuestro principal objetivo. Ser felices y solidarios… ¿ se puede pedir algo más bajos las duras circunstancias en que vivimos?”, agrega ella tras recomendar a aquella muchachita que eleve más el empeine, o al joven que agilice un poco el paso…

Lo cierto es que los talleres de verano de Danza Espiral dentro del antiguo cine devenido salón de ensayo, cruzando uno de los puentes hermosos de Matanzas, son sin más la garantía de esa cantera que seguirá aportando a la provincia, y mucho más allá, en un futuro cercano, la continuidad de un arte que tiene entre nosotros, cátedra y tradición.