Un ejercicio de análisis autocrítico que el capitalismo no suele hacer sobre sí mismo
Ayer ganó en las primarias demócratas de Michigan un candidato prácticamente desconocido. Su victoria ha sido una especie de tsunami político en los Estados Unidos.
Su nombre es Abdul El-Sayed. Tiene 41 años y es hijo de padres inmigrantes egipcios. Es musulmán y epidemiólogo de profesión. Su victoria fue contra la veterana política demócrata Haley Stevens, quien ha sido electa en varias oportunidades y ocupa actualmente un escaño en la Cámara de Representantes.
Pero lo que ha dado tanta relevancia a esta victoria no ha sido solo la diferencia en experiencia de ambos candidatos.
Por un lado El-Sayed ha hecho del costo de la vida el centro de su campaña política. En una publicación en X expone sucintamente los tres pilares de su campaña:
-Dinero fuera de la política.
-Dinero en tu bolsillo.
-Medicare para todos.
El joven político es crítico con el genocidio israelí en Palestina y con el dinero que se destina al gasto militar, incluyendo los masivos subsidios a Israel, mientras se desfinancian aspectos claves como la salud y la educación. Aunque no pertenece al partido de los Socialistas Democráticos de América (DSA por sus siglas en inglés) si es cercano a ellos y, durante su campaña, recibió el endorso y apoyo de varios políticos de esta organización. También recibió el apoyo decidido de Bernie Sanders.
Pero lo que verdaderamente ha provocado escándalo entre los sectores políticos conservadores norteamericanos es que en un país donde la política la rigen los lobbies (bajo la figura legal de los Comités de Acción Política, PAC en inglés), El-Sayed se negó a aceptar financiamiento de estos para su campaña, cubriendo todos los gastos con el aporte de donantes individuales y sus microdonaciones.
Particularmente se negó a recibir dinero del Comité de Acción Política Americano Israelí (AIPAC en inglés), quizás el más poderoso e influyente de todos los lobbies activos dentro de la política norteamericana, firme promotor del enfoque prosionista en las políticas públicas del país.
Por su parte, la derrotada candidata Haley Stevens es una histórica beneficiaria de este lobbie y defensora de posiciones prosionistas dentro del Partido Demócrata. Su campaña recibió más de 30 millones de dólares del AIPAC, según diversas fuentes públicas. Unas 12 veces más que el financiamiento que tuvo la campaña de El-Sayed.
La victoria de El-Sayed se suma a la de una serie de candidatos progresistas que han obtenido victorias en diversas primarias en los últimos días, fundamentalmente en Michigan y Washington. Todos los candidatos tienen en común su enfoque en el costo de la vida, posiciones antiguerra, denuncia del genocidio israelí y rechazo a recibir fondos del AIPAC.
Las reacciones del espectro político conservador han sido de escándalo, agitando el fantasma del comunismo y la islamofobia.
La Representante María Elvira Salazar escribió en X:
Otro socialista respaldado por los Socialistas Democráticos de América (DSA) acaba de ganar una primaria demócrata para el Senado, esta vez en Michigan. Esto no es una victoria aislada. Es un patrón. Los socialistas están tomando cada vez más control del Partido Demócrata, derrotando a los moderados y llevando al partido más hacia la extrema izquierda.
El Representante Carlos Giménez en la misma red social escribió:
¡Despierta, Estados Unidos! Como alguien que huyó de la dictadura de Castro, puedo decirles de primera mano: la toma del Partido Demócrata por parte de comunistas y miembros de los DSA representa una amenaza directa para nuestra República. La victoria de Abdul El-Sayed en Michigan demuestra que los elementos antiamericanos ya no se esconden en los márgenes; están tomando el control absoluto del Partido Demócrata.
El vicepresidente J. D. Vance en una conferencia de prensa también se refirió al tema, afirmando: “No queremos la próxima administración, sea quien sea, Dios no lo quiera, tendrá al presidente El-Sayed dentro de tres años…”
El propio presidente de los Estados Unidos se refirió al tema en dos publicaciones casi consecutivas en su red social Truth Social. En la segunda de ellas afirmó:
Excelentes noticias para el Partido Republicano. El-Sayed, un comunista fracasado que odia a los judíos y a Israel, se perfila como el ganador de la contienda frente a la socialista. Como de costumbre, las encuestas se equivocaron rotundamente en este caso. No se esperaba que ella [sic] obtuviera resultados ni de lejos tan buenos como los que logró. ¡Ahora, las políticas descabelladas de los «Dumócratas» no harán más que empeorar!
Por mencionar un último ejemplo, comparto también las desconcertantes declaraciones del Senador Ted Cruz sobre el tema. En una entrevista con el medio ultravonservador Fox News, afirmó: “Quieren cancelar el Día de Acción de Gracias, cancelar la Navidad. El-Sayed es islamista. Mamdani es islamista. Quieren la ley islámica (sharia)”.
Políticos del espectro progresista como el alcalde de New York, Zohran Mandani, y el Senador Bernie Sanders también reaccionaron con efusivas felicitaciones al candidato vencedor.
Estas victorias sirven para alimentar la cacería de brujas que preparan ciertos sectores del establishment ultraconservador. También, en manos de los políticos más activos de la agenda anticubana, les sirve para reflotar las absurdas acusaciones contenidas en el bodrio publicado recientemente por el Departamento de Estado.
Pero más allá del shock para los sectores conservadores, estos cambios políticos son resultado de patrones electorales, políticos y sociales que se hacen cada vez más visibles y que expresan un agotamiento creciente, sobre todo en sectores más jóvenes, con el modelo capitalista y la creciente concentración de la riqueza en el país.
El think tank liberal con posiciones conservadoras CATO Institute publicó este 2 de julio los resultados de su más reciente encuesta, realizada con motivo del 250 aniversario de la nación norteamericana.
Algunos resultados ayudan a entender parte del panorama electoral actual del país, sobre todo de cara a las elecciones de medio término. Entre muchos resultados, resalto algunos que considero interesantes:
- Casi 6 de cada 10 norteamericanos encuestados creen que el país se ha alejado de los principios fundacionales, y el 56% teme que Estados Unidos deje de ser un país libre en los próximos 50 años. La gente cree que la corrupción, la concentración y el abuso de poder, así como el olvido de los principios fundacionales, podrían llevar a la desaparición del país.
- El 58% afirma que ningún partido político debería tener demasiado poder, el 55% opina que la Constitución de Estados Unidos debería establecer límites firmes a las facultades del gobierno, incluso si esto dificulta la resolución de problemas, y el 72% considera que el presidente debería acatar las sentencias del Tribunal Supremo, incluso cuando no esté de acuerdo.
- La Generación Z destaca con un mayor apoyo al socialismo (53%) que al capitalismo (45%). La encuesta reveló que la etiqueta de “Socialista Democrático” puede beneficiar y perjudicar a un candidato casi por igual. Mientras que el 39% afirmó que sería más probable que votara por un candidato socialista demócrata, el 40% dijo que sería menos probable, y el 22% no estaba seguro. Los demócratas (61%) y la Generación Z (51%) indicaron que probablemente votarían por un candidato con la etiqueta de Socialista Democrático.
- Al preguntarles qué principios e ideales fueron los más importantes para la fundación de Estados Unidos, no surgió un consenso en torno a un solo principio. La mayoría seleccionó la libertad de expresión y de conciencia (17%) como la idea más importante, seguida de los controles y equilibrios para prevenir el abuso de poder (12%), la libertad individual (10%), la igualdad ante la ley (10%) y el gobierno por consentimiento de los gobernados (10%). Otras respuestas menos populares incluyeron los derechos naturales (8%), la libertad religiosa (7%), la unidad nacional (5%), los valores tradicionales (5%) y la libre empresa y la propiedad privada (3%), mientras que el 14% no estaba seguro.
- La mayoría (57%) cree que el país se ha alejado de los principios e ideales sobre los que se fundó, incluyendo un 22% que piensa que se ha alejado “mucho” y un 35% que piensa que se ha alejado “un poco”.
- De cara a los próximos 250 años, los estadounidenses creen que ciertos cambios culturales y económicos son necesarios para el éxito del país, a saber: reducir la corrupción y la influencia de los intereses particulares (31%); disminuir el costo de vida (31%); contar con mejores líderes políticos (28%); tener una economía más sólida (27%); y respetar la Constitución (21%). Los encuestados también identificaron la mejora de la ética y el carácter personal de los estadounidenses (20%), familias y comunidades más fuertes (19%), mejores escuelas y capacitación laboral (17%), menor deuda pública (17%), mayor unidad nacional (17%), mejor educación cívica (10%) y mayor libertad individual (9%) como elementos esenciales para el desarrollo del país en los próximos siglos.
Todos estos números de conjunto reflejan una insatisfacción creciente con el estado de cosas en el país. En lugar de agitar el fantasma del comunismo como recurso para que nada cambie y buscar culpables externos para la emergencia de fuerzas políticas alternativas, las élites económicas y políticas del país quizás debieran comenzar a tomar medidas que atiendan la compleja situación social de las y los trabajadores en Estados Unidos.
Por supuesto, esto llevaría un ejercicio de análisis autocrítico que el capitalismo no suele hacer sobre sí mismo.
P.D: Mientras concluía este post, el Secretario Rubio anunció nuevas sanciones contra Cuba bajo la excusa de que la isla financia el extremismo de izquierda violento en Estados Unidos, el terrorismo, etc., etc. Esto es el resultado de interponer la ideología y la obsesión en el camino de la política y construir excusas baratas para castigar a un pueblo inocente. Algunos sectores políticos parecen más enfocados en encontrar culpables que soluciones dialogadas a lo interno y lo externo.
