La tarde del jueves 12 de febrero se inauguró la exposición Esta ciudad mía, en la galería del Hotel Inglaterra, ámbito de una identidad habanera que lo hace parte de nuestra historia pasada y presente. Valga recordar al paso, que en dicha instalación José Martí le rindió tributo al periodista Manuel Márquez Sterling, un 21 de abril de 1879. En aquella ocasión nuestro Héroe Nacional expresó: “Para rendir tributo ninguna voz es débil”. De ahí que nuestra condición martiana, la cita y el lugar elegido justifiquen hacer otro tanto al respecto, tratándose de una pintora de hoy día, que responde al nombre de Mercedes Rivadulla Pérez, Mercy para sus amigos y admiradores.

“En su obra se integran con real organicidad sus estudios de arquitectura y motivaciones pictóricas”.

Adscrita desde sus inicios a la tendencia naif, no ha dejado desde entonces de formular un mensaje visual muy personal en permanente evolución estética y comunicativa. En su obra se integran con real organicidad sus estudios de arquitectura y motivaciones pictóricas, lo que propicia que la impronta surrealista presente en las situaciones que evoca y recrea, parezcan ser más un reflejo de nuestra realidad que de su imaginación.

En consecuencia, el pasado más que excluirse, se allega al presente con normalidad cotidiana. Ello hace posible que iconos de nuestra historia se inserten con habitual naturalidad en la trama urbana del Vedado capitalino, o leviten en el límpido cielo de la isla, sea este el de la boca de entrada al puerto o el que se avizora desde un apartamento del Focsa; pero, en cualquier caso, sin excusa alguna posible, con una resolución más que justificada por el trasiego de recursos pictóricos muy suyos que los hacen creíbles. Por ejemplo, la viveza de los contrastes cromáticos y la aparente inocencia del dibujo. La Habana de Mercy Rivadulla no solo se posiciona desde su imaginación y la de los receptores que la contemplan en cada uno de sus lienzos, sino también desde un sentimiento de ciudad y patria que ha perdurado, y perdurará por siempre entre nosotros.

“Adscrita desde sus inicios a la tendencia naif, no ha dejado desde entonces de formular un mensaje visual muy personal en permanente evolución estética y comunicativa”.