A propósito del 349

La Jiribilla
12/3/2019

La  campaña contra el Decreto 349, para proteger la cultura en los espacios públicos, se inició a partir de una combinación de interpretaciones sinuosas e interesadas de personas opuestas a la Revolución Cubana, mezcladas con verdaderas preocupaciones honestas de numerosos artistas y escritores.

“Se estudian nuevos fenómenos en la promoción de las artes por parte de las instituciones, aparecidos
como consecuencia de los cambios en la vida social y económica del país”. Foto: Internet

 

El Ministerio de Cultura y sus instituciones comprendieron que el texto de la norma debió haberse discutido previamente con los creadores y organizaron una serie de reuniones en la capital del país, en todas las provincias y con representantes de la UNEAC, la Asociación Hermanos Saíz y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura. También se realizaron reuniones con profesores y estudiantes de la Universidad de las Artes. En los últimos dos meses, el debate se trasladó a las reuniones de secciones por especialidades artísticas preparatorias del próximo 9no. Congreso de la UNEAC, en las que han participado la mayoría de los miembros de esa organización.

El Presidente Miguel Díaz-Canel realizó una observación crítica sobre la falta de discusión con los artistas y escritores, lo cual dio especial impulso al proceso de debate. Hasta el día de hoy las discusiones han involucrado directamente a 5 mil artistas y escritores; se ha debatido con muchos de ellos el proyecto de norma complementaria, elaborado por representantes de las organizaciones de creadores, sin la que el Decreto no puede ser implementado; se han recogido más de 60 propuestas de adiciones o modificaciones a esta última regulación y se continuarán las discusiones, en busca del más amplio consenso.

Se estudian nuevos fenómenos en la promoción de las artes por parte de las instituciones, aparecidos como consecuencia de los cambios en la vida social y económica del país. El proyecto de norma complementaria es muy explícito en lo referente a evitar cualquier perjuicio a la libertad de creación. La mayoría de los creadores consultados comprenden la necesidad de una regulación de bien ciudadano para la promoción de la cultura en los espacios públicos. Cualquier razonamiento desprejuiciado sobre el Decreto debe conducir a la comprensión de que su aplicación puede dirigirse solo a algo que ya está sucediendo y, por tanto, no es coherente hablar de un acto de censura.

En los últimos días, a pesar de la gran masa de información ofrecida en medios cubanos sobre este tema, es evidente la manipulación y la falsificación de algunas declaraciones. Los ejemplos más claros, aunque no únicos, son el de una supuesta prohibición del reguetón o de que el Decreto ya ha sido implementado.

La Jiribilla propone, en esta entrega, nuevos abordajes sobre el debate y la manipulación del Decreto 349, y reitera importantes argumentos y textos acerca, precisamente, del reguetón.

 

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