Ser críticos y autocríticos constituye una premisa indispensable en el proceso de mejorar y perfeccionar la industria musical cubana. Sobre todo observando los sucesos y realidades actuales en un contexto atípico provocado por una pandemia mundial y donde a nivel internacional la brecha tecnológica aumenta cada segundo.

Respecto a las adversidades externas, a Cuba le tocan grandes desafíos al ser un país bloqueado y sopesar disímiles dificultades, tanto para promocionar su música en las grandes plataformas comercializadoras de música online, como para adquirir el equipamiento actualizado para el desarrollo y actualización de su industria. Sin embargo, lejos del conformismo y la resignación, se torna imprescindible crear estrategias eficaces que permitan la superación de dichos obstáculos. El primer paso radica en detectar las grietas a nivel interno y subsanarlas a tiempo para seguir creando sobre una base sólida que permita la expansión.

Precisamente sobre esas grietas conversamos con Indira Fajardo, presidenta del Instituto Cubano de la Música (ICM), una joven con una visión bastante objetiva de la realidad, que cuenta con más de diez años de experiencia laboral en el sector de la cultura, con énfasis en la gestión institucional, el trabajo artístico comunitario y la educación artística en la música. Además, ha participado en disímiles eventos nacionales e internacionales, como la reciente Feria Internacional de la Música, Womex 2021, en la ciudad portuguesa de Oporto.