Los regalos de un museo vivo


13/12/2018

Los obreros vinculados a la reparación capital del antiguo Cuartel de Bomberos de Matanzas y los trabajadores del centro experimentan algo especial. Le han entregado a la ciudad un obsequio que prepararon con cuidado y que no precisó de un elegante envoltorio para demostrar su grandeza. Se trata de un museo vivo, renovado en pleno centro histórico.

El inmueble, considerado el último edificio de estilo neoclásico construido en Cuba, cuenta la historia de los bomberos mediante sus piezas y, al mismo tiempo, es sede del Comando encargado de la extinción de incendios, perteneciente al Ministerio del Interior (MININT).


El antiguo Cuartel de Bomberos, último edificio de estilo neoclásico construido en el país, exhibe
sus vitrales y amplias puertas restauradas en la céntrica Plaza de La Vigía. Fotos: Anet Martínez Suárez

 

Biolexis Ballester Quintana, directora de la institución, explica a Girón que el grupo constructor del MININT ejecutó una extensa restauración desde el pasado 27 de enero, con motivo de celebrar los 325 años de la Atenas de Cuba.

La Estación de Bomberos Enrique Estrada, como también se le conoce, exhibe hoy su estructura original, con sus grandes ventanas y elegantes vitrales que iluminan el interior del salón con los colores de la bandera cubana.

Mientras, los jardines y el patio fueron remozados y una plazoleta permite al público disfrutar de la vista hacia los puentes y el río San Juan.

Según Ballester Quintana, en el interior del edificio se empleó madera pinotea, importada con el fin de sustituir las vigas más deterioradas, al igual que para la construcción de la Virgen de los Desamparados y la conformación de aquellos elementos que sostienen los vitrales de las puertas delanteras y traseras.

 “También se recuperó el piso original de los laterales y se cambió el suelo del salón; al levantarlo aparecieron botellas de cerveza de finales del siglo XIX, pomos de medicamentos, vajillas y una herradura. Estos materiales fueron rescatados, clasificados y serán restaurados más adelante.


Los elegantes vitrales iluminan el interior del salón con los colores de la bandera cubana.

 

En este lugar hallamos la entrada de un túnel, motivo de muchas leyendas, que existía desde la Plaza de La Vigía, atravesando la calle y todo el museo. Se determinó que era utilizado como sistema de desagüe, y no para otras funciones”, recalca la especialista.

Nuevas atracciones

Dicho impulso constructivo permitió que surgieran nuevas iniciativas por parte de los trabajadores para acercar a los visitantes a la historia de la edificación, fundada en agosto de 1900 y, a la vez, conocieran sobre elementos y sucesos relacionados con las diferentes líneas de trabajo del MININT.

En el área donde antiguamente funcionó el Dispensario para niños pobres, la Estación Sanitaria, y después del triunfo de la Revolución, la unidad de Servicios Médicos del MININT, se ubican las oficinas y salas de exposiciones transitorias.

Máximo Domínguez Pavón, trabajador del museo por más de una década, recorre orgulloso cada lugar, mientras explica cómo se rescataron los azulejos originales y fueron descubiertas unas singulares tuberías de gas que estarán expuestas a la población.

La directiva comenta que el centro también rinde homenaje de forma creativa a los cuarteles convertidos en escuelas, pues se recuperó un espacio tomado por la policía durante la época neocolonial, que fue empleado para encarcelar a revolucionarios de la ciudad.

“El local representa un antes y un después de la policía. Se podrán apreciar objetos de diferentes etapas preservados por el MININT, de jubilados y bomberos voluntarios. La celda diseñada por artesanos y artistas del Fondo Cubano de Bienes Culturales revela cómo vivían los prisioneros, y justo al lado se encuentra el aula de preparación de bomberos, brigadas contraincendios de empresas y círculos de interés”, expresa Ballester Quintana.

Suena la sirena

El museo cuenta con la mayor colección de bombas de vapor en Cuba. Dichas piezas y los demás equipos que van a exponerse en el salón principal, entre ellos, los antiguos carros de bomberos, se restauran en varios talleres del MININT.

Un grupo de alrededor de 15 hombres asumió el enorme reto de echar a andar varios vehículos, un carro de auxilio de la General Motors, de 1937, y un auto cisterna Skoda de  los años 60, ambos provenientes del Cuartel de Bomberos de Cárdenas.

El teniente coronel William Hernández Perdomo, jefe del órgano de transporte del MININT en Matanzas, refiere que estos medios contaban con un nivel de deterioro avanzado, debido a la explotación por tantos años y el hecho de encontrarse cerca de la bahía, expuestos al salitre.


Varios trabajadores asumieron el reto de echar a andar antiguos carros de bomberos.

 

“Esos carros que brindaron asistencia en numerosas ocasiones no funcionaban y logramos activarlos de tal forma que puedan circular y exhibirse. Para ello, fue necesario gestionar un grupo de piezas que no estaban completas, y así respetar la originalidad.

Se comenzó con el trabajo de sacar los neumáticos, darle un mantenimiento al sistema de rodamiento completo, frenado, la chapistería, tapizado de los asientos y el techo en el caso del camión Skoda, así como el proceso de pintura”, afirma.

Danny Reyes Caballero, quien se desempeña en el taller como chapista, mira los autos terminados y aún no lo cree. “Cuando los vi por primera vez confieso que hasta me asusté, supe que sería una tarea complicada porque es algo que no estamos acostumbrados a hacer.”

Reconoce que la máquina correspondiente a la etapa de la República requirió una dosis mayor de esfuerzo, poseía una plancha de aproximadamente 3 milímetros de grosor, por lo que resultó muy complicado el manejo. Mientras que el Skoda, aunque era más fácil, presentaba un alto grado de corrosión.

“La tarea se acogió de inmediato con amor, fue como un juguete nuevo, todo el mundo embullado y ahora constituye una satisfacción lograr, gracias al trabajo en equipo, que esos medios sean aceptados por el público”, expone.

Este esfuerzo aporta un valor añadido a las piezas del único museo vivo de Cuba, las cuales se encuentran frente a la Plaza de la Vigía y que el transeúnte podrá apreciar tras abrirse, nuevamente, las tres puertas delanteras de la estación.

Así, al sonar el timbre que avisa el incendio, los bomberos salen a cumplir su misión por el patio con mayor movilidad, al tiempo que los visitantes se mantienen al tanto de todo a la entrada del salón, donde permanecen las antiguas piezas, testigos de tantas luchas contra la amenaza del fuego.

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