Con la aprobación, en noviembre de 2019, del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial se expresó la voluntad política de la dirección del país en la erradicación gradual y definitiva de dicho fenómeno en Cuba.

Aprobado por el Consejo de Ministros y ejecutado por una Comisión Nacional encabezada por el Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Programa Gubernamental ha proyectado importantes metas para su cumplimiento en varias etapas.

En un primer periodo, desde su aprobación hasta diciembre de 2021, el Programa Nacional tuvo una evolución cualitativa —de un enfoque intersectorial territorial, correctivo y de reconocimiento a uno integral afirmativo, transdisciplinar—, con reflejo en los seis Macroprogramas del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social (PNDES 2030).

La aprobación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial significó un cambio en la forma tradicional de abordar, desde las políticas públicas, la problemática de la equidad racial en Cuba.

En la reunión ordinaria del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros del 15 de septiembre de 2021, se estableció —como una estrategia nacional de trabajo— la inserción del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial en el Macroprograma Desarrollo Humano, Equidad y Justicia Social, uno de los ejes estratégicos del PNDES. Con ello se asume un abordaje transversal de todos los proyectos, programas y macroprogramas del nuevo sistema de gobierno para el desarrollo, y una perspectiva multidimensional del tema racial, desde un enfoque integral afirmativo que actúa de forma articulada sobre las causales reproductivas de desventajas sociales por color de la piel existentes en el país, y en siete ámbitos fundamentales: educación, salud y bienestar, trabajo, hábitat y condiciones de vida, ingresos, desventajas socioeconómicas e integración, racismo y discriminación.

Enfoque integral afirmativo del Programa Nacional

La aprobación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial significó un cambio en la forma tradicional de abordar, desde las políticas públicas, la problemática de la equidad racial en Cuba.

Su proyección integral y la articulación con diversas instituciones del país destacan como características principales del Programa. El vínculo de la Comisión Nacional con la academia e investigaciones científicas relacionadas con el fenómeno racial permitió un reanálisis académico del programa con alcance de política social. Con ello se exploraron las posibilidades para diversificar herramientas de política social que permitieran mejorar niveles de equidad e inclusión social, en el ámbito de la superación de brechas de equidad vinculadas al color de la piel.

Con la asunción del enfoque integral afirmativo, se plantea como objetivo general: contribuir a la eliminación de las condiciones que generan brechas de equidad y discriminación racial asociadas al color de la piel, que colocan a las poblaciones negras y mulatas en Cuba en situación de desventaja y vulnerabilidad con relación al acceso al bienestar.

De igual modo, se establecen como objetivos específicos: la institucionalización de una estrategia de atención a las prácticas de discriminación racial y superación de brechas de equidad asociadas al color de la piel por territorios, localidades y sectores productivos y sociales, la mejoría de la situación socioeconómica de los grupos poblacionales negros y mulatos en relación con la calidad del empleo, el nivel de ingresos, los logros educacionales, la vivienda y el hábitat, la salud y acceso a espacios de dirección; y la eliminación de prácticas discriminatorias por color de la piel en diferentes ámbitos y planos —institucionales, interpersonales, comunicacionales—, prejuicios y estereotipos racializados.

Avances del Programa Nacional en su primera etapa

En su fase inicial, se diseñó para el Programa Nacional un esquema de gobernanza que concibió vínculos de asesoría y contraparte con los consejos interinstitucionales y las secretarías técnicas de los seis Macroprogramas del PNDES. También se realizaron ajustes a sus proyecciones estratégicas y su alcance como programa gubernamental.

Durante el segundo semestre de 2021 se concertaron proyectos encaminados a consolidar los mecanismos de atención institucional en diversos ámbitos de actuación del Programa. Los mismos se orientaron a la modernización y fortalecimiento de la institucionalidad de la política pública contra la discriminación racial, a la superación de las vulnerabilidades socioeconómicas que afectan a la población negra y mulata, al fomento de prácticas no discriminatorias, la eliminación de estereotipos y prejuicios raciales y a la transformación integral de comunidades precarias con el establecimiento de alianzas gobierno-instituciones-ciudadanía.

Dichos proyectos se enfocaron en subprogramas dirigidos a la preservación de la Memoria Histórica, al trabajo con organismos formadores y con medios de comunicación, al fomento de publicaciones e investigaciones científicas relacionadas con la problemática racial, así como el vínculo con el activismo social. 

Con la asunción del enfoque integral afirmativo, se plantea como objetivo general: contribuir a la eliminación de las condiciones que generan brechas de equidad y discriminación racial asociadas al color de la piel, que colocan a las poblaciones negras y mulatas en Cuba en situación de desventaja y vulnerabilidad con relación al acceso al bienestar.

La creación de grupos de trabajo académicos y los procesos de rendición de cuentas de los organismos formadores ante la Comisión Nacional ha aportado algunos avances, entre ellos, la aprobación e implementación hasta el nivel de centros escolares del “Plan Nacional para la educación en el valor del antirracismo y la prevención y enfrentamiento de criterios racistas y conductas de discriminación racial”; extendido al sistema de la enseñanza artística.

La variable color de la piel se ha tenido en cuenta como un indicador significativo en el análisis de la incorporación y continuidad de los estudiantes en la enseñanza superior. En cada centro de enseñanza superior (CES) se aprobó la designación de un cuadro docente para la atención al Programa Nacional y la implementación de nuevas medidas para el acceso a dicha enseñanza, las cuales benefician directamente a destacados estudiantes negros y mulatos graduados de técnicos medios y de la Educación Media Superior, donde existe una sobrerrepresentación de este grupo. En los CES del Sistema Nacional de Salud Pública también fueron creadas las Cátedras sobre racismo.

De la veintena de metas proyectadas para la primera etapa del Programa Nacional no se logró el cumplimiento de las relacionadas con la atención y búsqueda de soluciones a quejas y denuncias de la población. Las condiciones de vida y empleo de personas de color de piel negra y mulata es otro de los indicadores aún pendientes a evaluar y proyectar en políticas concretas.

Del mismo modo, varias acciones estuvieron dirigidas a la divulgación de personalidades y sujetos colectivos cubanos no blancos y del legado histórico-cultural africano, de nuestros pueblos originarios y de otros pueblos no blancos, como parte de la diversidad cultural cubana. También se desarrollaron espacios para el debate público sobre la problemática racial, dentro de las organizaciones políticas, de masas y sociales.

De la veintena de metas proyectadas para la primera etapa del Programa Nacional no se logró el cumplimiento de las relacionadas con la atención y búsqueda de soluciones a quejas y denuncias de la población. Las condiciones de vida y empleo de personas de color de piel negra y mulata es otro de los indicadores aún pendientes a evaluar y proyectar en políticas concretas. En tal sentido, se continúa potenciando la investigación, socialización e introducción de resultados científicos y el establecimiento de mecanismos de gobernanza efectivos para la conducción de las políticas sociales relacionadas con la problemática racial en Cuba.

Durante el segundo semestre de 2022, la Comisión Nacional desarrollará rendiciones de cuenta para la evaluación del cumplimiento del Programa Nacional por los órganos y organizaciones de justicia, y por las comisiones provinciales. Además, se evaluará el funcionamiento integral del Grupo Coordinador y la atención al comportamiento de la actividad delictiva, el proceso penal y la población penal en Cuba, teniendo en cuenta la variable color de la piel.

Entre los principales retos inmediatos de la implementación del Programa destacan: la constitución de los equipos y grupos de trabajo propuestos para ejercer su gobernanza, la evaluación de los 70 indicadores vinculados al PNDES 2030, y la consolidación del funcionamiento estable de las comisiones provinciales, con el incremento gradual de la participación popular en sus resultados.

 

Para la lectura y descarga del PROGRAMA NACIONAL CONTRA EL RACISMO Y LA DISCRIMINACIÓN RACIAL

 

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