Porque habito un susurro como un velamen, / una tierra donde el hielo es una reminiscencia, / el fuego no puede izar un pájaro / y quemarlo en una conversación de estilo calmo./ Aunque ese estilo no me dicte un sollozo / y un brinco tenue me deje vivir malhumorado,/ no he de reconocer la inútil marcha / de una máscara flotando donde yo no pueda, / donde yo no pueda transportar el picapedrero o el picaporte / a los museos donde se empapelan asesinatos / mientras los visitadores señalan la ardilla / que con el rabo se ajusta las medias.