Venezuela y América Latina, baluartes de resistencia en defensa de la humanidad
América Latina es hoy epicentro del gran escenario de disputa de los sentidos y la hegemonía global. La reciente agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, hechos impensables fuera del contexto de la actual administración norteamericana y más propios de un guion hollywoodiense, demuestran fehacientemente la pretensión de Washington de recuperar a cualquier costo el dominio continental, plasmado hace más de dos siglos en la doctrina Monroe.
La intención de dilucidar desde distintas aristas la verdadera naturaleza de estos acontecimientos y otros que marcan la política internacional y las perspectivas del área geográfica inmediata fueron el objeto de debate de los distintos actores de la sociedad civil cubana que se dieron cita en el panel “La agresión imperialista a Venezuela, el rol del derecho y la región de América Latina y El Caribe como zona de paz”, desarrollado en la Sala Manuel Galich de la Casa de Las Américas. Dicha cita, convocada por la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU), la institución sede, la Unión Nacional de Juristas de Cuba y el Capítulo Cubano de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, se irguió en tribuna de denuncia para condenar desde la mayor de las Antillas todo lo relacionado a las graves violaciones que supone estas acciones al derecho internacional y sus posibles repercusiones inmediatas.

Norma Goicochea Estenoz, presidenta de la ACNU, alertó que desde la perspectiva de los derechos humanos esto representa por parte de la Administración Trump una manifiesta y deliberada violación de los principios más fundamentales del derecho internacional, a la vez que establecen un precedente peligroso, que conlleva el riesgo de desestabilizar toda la región y el mundo. A esto se encadena además el uso no provocado de la fuerza armada contra el territorio soberano de Venezuela, hecho que constituye una clara violación del Artículo 2(4) de la Carta de la ONU, que prohíbe inequívocamente la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, fundamento para calificar el ataque como un crimen internacional de agresión, atribuible a todas las figuras de líderes políticos y militares involucrados en este.
Goicochea Estenoz elevó de esta manera la denuncia de la sociedad civil cubana por el uso de medidas coercitivas unilaterales previas como el bloqueo naval y la incautación de buques petroleros, las ejecuciones arbitrarias y extrajudiciales de más de 100 pescadores bajo el falso argumento del combate al tráfico de drogas, supuesto que no han podido demostrar y ante la ausencia de prueba desestimaron en fechas recientes. Con relación a las recientes declaraciones del mandatario norteamericano Donald Trump y sus más cercanos colaboradores con respecto a Cuba, señaló que estas ratifican su ceguera política, su falta de conocimiento de la identidad, la idiosincrasia, la estirpe mambisa y el patriotismo de la población. “Tenemos el ejemplo de Playa Girón, la Crisis de Octubre y las luchas internacionalistas en Angola, por lo cual la sociedad civil cubana revolucionaria estará en pie de lucha frente a sus amenazas en defensa de la Patria”, agregó.

El panel se prestigió con las ponencias “La noche fue siempre más oscura antes del amanecer: La agresión a Venezuela y el horizonte político”, del investigador e historiador Pavel Alemán Benítez; “La reciente agresión a Venezuela, una mirada desde el Derecho Internacional”, a cargo de Celeste Pino Cabrales, vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional, de la Unión Nacional de Juristas de Cuba; “Análisis constitucional de la situación en Venezuela y su impacto en el ámbito interno”, de Yuri Pérez Martínez, presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Constitucional, de la propia unión y “Análisis histórico político de la agresión de los Estados Unidos a Venezuela, la situación en Venezuela. Su impacto en la geopolítica regional”, está última impartida por Ernesto Limia Díaz, historiador, licenciado en Derecho, y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Dichas perspectivas contribuyen, al decir de los especialistas, a disipar en parte la niebla de guerra provocada por la propaganda norteamericana tras la agresión, donde abunda la manipulación, la información falsa y la elucubración del relato bélico. Advirtieron así de los referentes expresos del actual inquilino de la Casa Blanca Donald Trump, con respecto a la proyección de los presidentes de Estados Unidos de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, artífices de la política del Gran Garrote, interpretación y ulterior asunción de la Doctrina Monroe, que el mandatario republicano quiere reposicionar en el centro de su gestión en cuanto a seguridad y política exterior.
“(…) al decir de Pavel Alemán Benítez, con esta acción el imperialismo norteamericano ha abierto una peligrosa puerta hacia el infierno (…)”.
Más allá de las repercusiones geopolíticas y jurídicas, al decir de Pavel Alemán Benítez, con esta acción el imperialismo norteamericano ha abierto una peligrosa puerta hacia el infierno, por lo cual califica como un momento muy oscuro para la humanidad, donde se rompe el orden global posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial para dar paso a un nuevo reparto del mundo en zonas de influencias entre las principales potencias.
El desconocimiento del marco jurídico y el derecho internacional que regula el comportamiento de los Estados y este asalto a mano armada a las principales reservas de petróleo y de recursos estratégicos, más allá del odio visceral a la existencia de proyectos propios y soberanos, sienta un oscuro precedente que legítima la práctica de la coacción, la amenaza y el uso de la violencia y la fuerza desproporcionada en conflictos latentes en la actualidad que pueden escalar así hacia confrontaciones mayores.
Estados Unidos parece labrar así su propia tumba en su pretensión de mantener al conjunto de las naciones de la región como rebaño dócil subordinado a su política exterior, que tiene ya impactos en la opinión pública dentro de su país y en el mundo que amenazan la hegemonía que intentan sostener.
Ante los peligros que marca el desarrollo convulso del escenario actual, el intelectual cubano Abel Prieto Jiménez, presidente de Casa de las Américas, llamó a generar pensamientos de emancipación y articular núcleos de resistencia ante el claro avance de ideas fascistas en la administración de Washington que hacen peligrar la paz y el equilibrio planetario. Para ello, Prieto Jiménez apeló a la dignidad y lucha del pueblo estadounidense que está empezando a comprender los alcances de la política de su Gobierno que desprecia la vida y los principios más elementales de coexistencia pacífica y se está organizando en varias ciudades de ese país en oposición a ese absurdo que les quieren imponer. Para ello también reflexionó que será necesario enfrentar con ideas y pensamiento a las oligarquías latinoamericanas y otros aliados internos plegados a los intereses fascistas, y su afán de borrar las culturas e idiosincrasia de los pueblos para lograr así una pretendida uniformidad ideológica acorde a los designios de la Casa Blanca.

“Esto nos obliga a pensar en qué hacer desde la cultura para defender la humanidad de un peligro tan insólito como este y pasar a la acción en función de pararle los pies antes que sea demasiado tarde”, instó.
La mayor de las Antillas ha condenado desde el inicio los actos dirigidos contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, los cuales han sido calificados de terrorismo de Estado, en medio de la grosera prepotencia y arrogancia imperial, de barbarie, de desprecio a la humanidad, a los pueblos y al orden internacional vigente. De igual manera, la máxima dirección del país ha defendido la dignidad y derecho de la isla de decidir sobre su propio destino y relaciones con el resto del mundo, sin mediar en esto la injerencia y chantajes de Washington.
Frente a la prepotencia y amenazas imperiales el único panorama para prevalecer como naciones independientes y soberanas en la región es el de cerrar filas y confiar en la lucha y resistencia de los pueblos, conscientes que en esa disputa se juega hoy el futuro de la humanidad.

