La Francofonía, es ese humanismo integral que se va tejiendo alrededor del mundo”.
Leopold Sedar Senghor

Como es ya habitual, la Jornada de la Francofonía regresa al panorama cultural de las ciudades de la Habana y Santiago de Cuba a partir del 16 de marzo de 2026. Cuba abre sus puertas a una programación diversa que tiene como centro la difusión del legado cultural francófono en sus vínculos activos con nuestro quehacer artístico y gestión sociocultural. Cine, conciertos, patrimonio, exposiciones, performance, poesía, libros y más.

Con el acompañamiento de la red de países francófonos con sede diplomática en nuestro país, quienes a través de diferentes acciones y proyectos de cooperación han entablado un relacionamiento eficaz y asociativo con nuestras instituciones culturales, académicas y emprendimientos, vuele “lo francés” en desborde de ser práctica idiomática, gramatical, estilística, fonética y estructural, para ser vector expresivo que hermana culturas, pueblos, tradiciones en un mundo donde la esperanza salvífica de lo humano, es rigor esencial para perpetuar la vida, hoy de manera decisiva y urgente.

El evento propone una programación amplia desde una perspectiva intencionada y extensiva hacia nuestras comunidades.

Programación amplia desde una intencionada perspectiva extensionista hacia nuestras comunidades, barrios y públicos habituales. El trabajo con niñas, niños y adolescentes, con adultos mayores, con la Red Colaborativa de Mujeres en La Habana Vieja, con procesos fundamentales que salvaguardan parte del patrimonio cultural santiaguero, etc. Con ellas y ellos, la Francofonía 2026 se ratifica como instancia que evoluciona de manera progresiva hacia una perspectiva variacionista de la lengua y su vectorización como práctica activa dentro del entramado cultural cubano, lo que la hace mucho más interesante en el contexto de la enseñanza y el aprendizaje del francés; así como en la difusión artística del mundo francófono y su diálogo permanente en anchuroso centro de confluencias para certificar que “la Francofonía, es ese humanismo integral que se va tejiendo alrededor del mundo”.

Algunos de los filmes presentados como parte de la programación.

Sin dudas, para el intelectual y estadista senegalés Leopold Sedar Senghor todo estaba claro, se trataba de advertir que las palabras no eran suficientes, en correspondencia, se requería de hechos. Actos de unificación, de mixturas y unidad ante la fragmentación. Aunque de forma paradójica, será el mismo proceso de descolonización africana y asiática quien posibilita que la francofonía se convierta en una nueva realidad. Hecho que se sitúa en un más allá de la adopción del francés como lengua oficial, al lado de lenguas originarias de aquellos pueblos que venían de ganar su libertad. Es así como la francofonía se devela como pórtico abierto al diálogo entre distintas culturas y modos de vivir.

En 1969, en la Conferencia de Niamey, en Niger, se reúnen los presidentes Leopold Sédar Senghor, de Senegal; Hamani Diori, de Niger; Habib Bourguiba, de Túnez, Norodom Sihanouk, de Camboya y André Malraux, en aquel entonces ministro de cultura francés. La idea de crear una comunidad internacional basada sobre la lengua se volvía realidad, dando lugar en 1970 a la creación de la Agencia de Cooperación Cultural y Técnica.

Aunque se registra que la primera vez que se habló de francofonía fue al final de siglo XIX en los escritos de Onésime Reclus. Geógrafo francés, gran defensor del imperio colonial de Francia; para él, la francofonía representa la mejor apuesta del país galo en el juego de las fuerzas que se pelean el mundo en ese momento y en el cual el factor lingüístico es esencial. Reclus se interesó al proceso colonial y acuñó el concepto de francofonía para designar las regiones del mundo en las cuales se había arraigado el francés como lengua.

“(…) desde el entendimiento de la francofonía como metáfora cultural, (…) ella emerge cual cúmulo de identidades con valores tan propios que pueden estar encontrados (…)”.

Ahora, desde el entendimiento de la francofonía como metáfora cultural, como deriva del árbol cuya raíz originaria es la lengua francesa, ella emerge cual cúmulo de identidades con valores tan propios que pueden estar encontrados (derechos humanos contra saberes tradicionales). En ese sentido, llama la atención cómo el concepto humanista asociado a la francofonía busca desbordar sus frisos lingüísticos y políticos, para devenir modulación de valores universales y expresión de las muchas identidades socioculturales de los grupos que la componen.

Hoy por hoy, cuando la lengua es una realidad viva que cambia tras la experiencia colectiva de los grupos que la hablan y practican, la utilización de una misma lengua no significa en sí una similitud de identidades, mejor pensémosla como esa gran red abierta al diálogo y a los encuentros más diversos. Es así que la agenda cubana de nuestra Jornada de la Francofonía 2026, se muestra en la pluralidad de sus ofertas para para todas y todos los públicos.

El diario del evento ha sido tejido en común entre las proposiciones y consultas del servicio cultural de varias sedes diplomáticas de países francófonos radicadas en Cuba, las sedes de la Alianza Francesa en La Habana y Santiago, de conjunto con los principales establecimientos culturales nuestros (Ministerio de Cultura, sus Consejos e Institutos, la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y algunas de sus centros culturales, como la Casa Víctor Hugo, Vitrina de Valonia, Museo Napoleónico, Casa Vitier García Marruz); la santiaguera Casa Dranguet o el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de la oriental ciudad.

“El diario del evento ha sido tejido en común entre las proposiciones y consultas del servicio cultural de varias sedes diplomáticas de países francófonos radicadas en Cuba”.

La Francofonía y los quehaceres que la asociación emprende, en tanto espacio de cooperación multilateral, persigue el fomento de la lengua francesa y la diversidad cultural y lingüística; el acompañamiento educativo, la formación, la enseñanza superior y la investigación. Y es a partir de estos ejes temáticos fundamentales que, la programación académica que se presenta en la edición de 2026, procura el fortalecimiento entre todas las partes organizativas y auspiciadoras asociadas, teniendo un momento importante en el Fórum de estudios en países de la asociación.

Marzo en Francofonía 2026, en el difícil contexto que viste al mundo hoy, no evade tal realidad y dota a la enseñanza y el aprendizaje del idioma francés en la Alianza Francesa de Cuba, en sus sedes habanera y santiaguera, de nuevas alternativas y claves de accesos para seguir pensando un mejor tejido, tal como lo deseara Leopold Sedar Senghor, también a lo largo de nuestra isla. Marzo en Francofonía 2026 sigue siendo ese centro anchuroso de confluencias, cruces, intercambios entre tantas culturas que hermanan.