El guion resulta una de las facetas más complejas en la realización cinematográfica, su concepción puede contribuir al desarrollo de la historia, de los personajes, del conflicto y su desenlace. Esas herramientas constituyen la base de la dramaturgia y de los principios teóricos que utilizan los docentes en la Cátedra de Guion de la Escuela Internacional de Cine y TV (EICTV), especialidad de la cual egresó Enmanuel Chávez y que actualmente coordina.

Chávez ha desarrollado carrera como guionista, consultor, analista y docente. Sus historias se han convertido en largometrajes presentados en festivales internacionales, también ha sido asesor de proyectos y ha impartido talleres de escritura y concepción de personajes en espacios internacionales.

Emmanuel Chávez ha desarrollado carrera como guionista, consultor, analista y docente.

Sobre el guion como especialidad, la Cátedra, la Escuela y su trabajo conversamos en este diálogo que nos permitió recorrer una parte de su quehacer profesional, intereses y espacios creativos en los cuales se mantiene activo.

¿Cómo resultó tu formación en la EICTV?

En mi caso, yo entré a la Escuela en el 2006 con la oportunidad que nos dieron a los venezolanos para estar becados, que fue la única posibilidad y el proceso de formación fue muy bonito. Uno porque es muy complejo, y muy completo por el plan de estudios que nosotros vemos en la Escuela y la EICTV tiene la oportunidad que no solamente te forma en lo técnico, también te forma en lo ético, lo estético y lo humano.

También el hecho de convivir en la Escuela nos permite que nos formemos, no solamente como guionistas, sino como seres humanos y como latinoamericanos también. Es la primera vez, al menos en mi caso, que he pasado tanto tiempo con personas de distintos países y eso me ayuda a tener una mejor perspectiva del hecho de ser latinoamericano y cómo eso lo podemos ir incorporando a nuestro oficio de ser guionistas.

¿Cómo se forma un guionista y cuáles son los principales espacios creativos en los que interviene?

Una de las cosas importantes de la formación del guionista es que tiene que vivir. Una de las primeras cosas, más allá del conocimiento teórico, porque de nada sirve ver un montón de películas, o leer un montón de libros, sino acumulas experiencia de vida, que realmente te permitan desentrañar la realidad, como un hecho estético, filosófico…

Nosotros le pedimos mucho a nuestros guionistas que deben vivir, el vivir como un acto de reflexión de la realidad; porque tenemos la particularidad y el privilegio de ser quienes interpreta la realidad hacia el público. Nuestro trabajo es desentrañar esa realidad y parte de la formación que nosotros damos, más allá de lo técnico, porque el guionismo es también un oficio que tiene muchos elementos técnicos, hay una formación bastante completa en cuanto al hecho dramático, pero lo queremos combinar con la construcción de la ética, de la mirada hacia el otro, del respeto hacia el otro cuando estamos construyendo los guiones.

Por ello el guionista debería participar de todas las fases del proceso, tanto en el cine, en la televisión, en la radio, incluso en el documental… Hay un montón de lugares donde el guionista es importante y creo que, aunque la Escuela está muy centrada en el cine, hay otros espacios, de los nuevos medios y en todos los ámbitos creativos que, el hecho de saber contar te puede dar una oportunidad para formarte profesionalmente.

Nosotros queremos que el estudiante aprenda a contar y lo que implica contar, que implica un montón de cosas, más allá del cuentico como tal, puedes llegar a ser un guionista o un creativo, porque también se aplica este término, que puedes aportar mucho a la sociedad y a uno mismo como profesional.

“Una de las cosas importantes de la formación del guionista es que tiene que vivir”.

¿Qué herramientas se enseñan en los cursos y talleres de guion?

En la Escuela particularmente nosotros nos enfocamos en los principios dramáticos, es decir, la dramática y la dramaturgia que es la base del guion, que tiene una serie de cualidades y características muy particulares que te permiten entender el oficio. Entonces nosotros impartimos desde las estructuras clásicas hasta las posmodernas, pasamos por personaje, por escena, por diálogo…, es decir, hay un conjunto de conocimientos y un conjunto de herramientas que nosotros lo que hacemos es profundizar en ellas, porque una de las particularidades de la Escuela es que la enseñanza es modular, cada dos semanas los estudiantes están recibiendo un taller específico sobre algunos de estos elementos de los principios dramáticos.

Este método permite profundizar en cada uno de estos temas específicos y te permite ver que la escritura, más allá de la inspiración y lo expresivo, también tiene muchos componentes, incluso matemáticos, filosóficos, estructurales… que te permiten construir el oficio y al guionista como profesional, porque una de las cosas que pasa mucho y hemos visto en Latinoamérica es que la profesionalización del guionismo no está tan enraizada. Hay escuelas especializadas en fotografía, en sonido, pero en Latinoamérica, la Escuela es una excepción en sentido, de que haya alguien dedicado solo al guion es algo casi excepcional.

Enmanuel coméntanos sobre tu quehacer como guionista. ¿Qué obras has escrito?

Hasta ahora que se han realizado hay dos ficciones, una en Venezuela y una en Panamá y tres documentales, que son dos en Venezuela y uno en Panamá. Porque una de las cosas que tiene la Escuela es que ya te crea la misma red de trabajo. Estudiar en la Escuela te permite conocer a gente de todo el mundo, de hecho, yo solo he trabajado con gente de la Escuela después de graduado. He preferido trabajar con los que he conocido de la propia Escuela.

Pero realmente mi mayor trabajo es como analista de guiones, o sea, lo que más he desarrollado después de estudiar es como analista, estuve como siete años trabajando en el Centro de Cine de Venezuela como analista y consultor y creo que en ese trabajo especifico de analista creo que nuestro aporte fue darle una voz al cine venezolano, porque el cine venezolano muchas veces fue un acto individual, donde salía una película al año, salían dos películas en otro año, por esfuerzos propios de los cineastas, que creo que es algo que pasa en muchas partes de Latinoamérica.

“Nuestro trabajo como analista nos permitía poder profesionalizar el guion como especialidad y ver qué mirada se estaba dando sobre las realidades”.

Nuestro trabajo como analista nos permitía poder profesionalizar el guion como especialidad y ver qué mirada se estaba dando sobre las realidades, en Venezuela, pero también en otros países de la región, en un contexto político y social que está bastante definido. Entonces mi aporte en ese sentido como analista y como consultor está en intentar ver la realidad no solamente desde la superficie, sino qué se mueve debajo de todo esto, cómo nuestra mirada también transforma el otro, crea memoria, crea conciencia e incluso puede deformar la conciencia y deformar los hechos.

Porque los guionistas tenemos el privilegio y la responsabilidad de saber de qué estamos hablando, no solo quedarnos con los hechos, hay un montón de cosas que se quedan por debajo que es lo que de verdad importa y significa para el cine, para las historias y para los espectadores, porque ellos ven más allá del entretenimiento y el cine te ayuda a entender el mundo, desde el mundo en general, hasta tu historia en particular, tu alma como ser humano.

¿Qué función realizas en la Cátedra de Guion y como se articulan los planes de estudio y talleres?

La formación de la Escuela tiene estos dos niveles, uno académico, que es muy bueno, muy contrastado con todo el oficio del guion y este nivel humano, que tu convives allí y te permite entender la realidad latinoamericana desde la vivencia de los propios seres, desde las vivencias de los estudiantes y profesores de cada uno de estos países y eso ayuda a entender la complejidad de la realidad latinoamericana. Y eso hace que uno como guionista, los realizadores y todos los que estamos involucrados que pasamos por la Escuela podamos construir la realidad desde un punto de vista más crítico, de una ética mucho más formada y contrastada.

¿Cómo consideras que esta formación en la EICTV promueve la escritura de historias del cine latinoamericano?

Creo que una de las grandes misiones o propósitos –aunque siempre es un privilegio hacer cine, aquí o en cualquier espacio—, nosotros reconocemos que tenemos que darle la voz a la gente que no tiene voz, mirar hacia los lugares donde los discursos hegemónicos no han querido ver o ni se les ocurre ver, entonces la formación en la EICTV permite que Latinoamérica se entienda y se lea, y se vea desde sus propios ojos y su propia perspectiva.

Que cada uno de nosotros podamos, más allá de nuestra nacionalidad, entendernos como seres latinoamericanos, que creo hay muy pocos espacios que te permiten eso: entendernos como algo más allá de tu propio nicho o vivencia. Entonces la Escuela es como este hervidero de creatividad y de visiones de mundo, que creo el cine latinoamericano deberle mucho a la Escuela y la Escuela deberle mucho al cine latinoamericano es una garantía de que la memoria latinoamericana siga haciéndose cine.

1