A cien años del nacimiento de Pacho Alonso
Cien años atrás nació uno de los cantantes y compositores más emblemáticos de Cuba, cuya obra es referente fundamental en la música popular cubana. Fruto de la unión de la boricua Luisa Fajardo con el cubano Longino Alonso, Pascasio “Pacho” Alonso Fajardo fusionó con maestría la tradición musical cubana con nuevos estilos, dejando un legado imborrable.
En la época en la que nació, la música cubana comenzaba a expandirse internacionalmente a través del son, la guaracha, el bolero y otros géneros que definieron la identidad cultural del país. Pacho desde joven mostró un talento natural para el canto y la composición, participando en agrupaciones locales donde fue perfeccionando su estilo y ganando reconocimiento.
Durante las décadas de 1940 y 1950, alcanzó gran popularidad al frente de sus propias orquestas, destacándose por su voz potente y emotiva. Transmitía la alegría y la melancolía de la música cubana de forma excepcional. Fue especialmente reconocido por su interpretación de la guaracha y el son montuno, géneros con raíces afrocubanas y ritmo contagioso que conquistaron no sólo a la isla sino a audiencias internacionales.
La música de Pacho Alonso es un viaje a través de la historia, los sentimientos y la cultura de una isla que continúa vibrando al ritmo de sus canciones.
Conversar con su hijo, Longino Rey “Pachito” Alonso Castillo y con su nieto Cristian resulta una lección de grandeza humana, no solo porque siguen defendiendo el legado y el patrimonio que ha dejado su predecesor sino porque son orgullo de la cultura cubana desde su propio quehacer. Son tantos los recuerdos….
Pachito: Mi abuelo, a 130 años de su nacimiento este año, es una figura ilustre dentro de la historia de Cuba. Puedo decirte que fue quien contribuyó con la estatua de nuestro apóstol José Martí en Santa Efigenia, y si hablamos de relaciones afectivas, recordemos su amistad entrañable con Frank País. Ahí está “Niebla del riachuelo”, esa versión de tango a bolero que ambos hicieron mientras estudiaban en la Escuela Normal de Santiago de Cuba. Frank acompañaba a muchos artistas, y es necesario recordarlo.
Mi padre estudió magisterio porque no era muy bien visto en aquel entonces que se viviera de la música. Ejerció como enfermero también y gracias a la bendición de Eduardo Valdés, grabó aquellos temas de Enrique Bonne, de Marta Valdés y de Frank Domínguez.
“Por eso yo soy cubana” es un tema que le dio mi papá a Omara Portuondo, como hizo con otros artistas. Compró los instrumentos de Los Van Van en 1970 para que pudieran ir a Panamá, ayudó a muchos en el mundo de la música.
Yo empecé a estudiar música a los siete años en el Conservatorio “Manuel Saumell”, específicamente piano. Transité por todos los niveles hasta llegar a la Escuela Nacional de Arte, cuando me uní a otros colegas míos y empezamos a trabajar con mi papá hasta ingresar en el año 1979 en la orquesta suya. Mi gran maestro…
¿Cuál fue el eterno consejo que recibió de él?
Me decía: “El problema no está en que tú seas popular, sino en que tú estés en el corazón de tu pueblo”. Él tuvo esa dicha, y yo lo vivía. Cuando íbamos de gira, mi papá nunca estaba en el alojamiento hotelero sino que se iba para las calles, para los barrios y hablaba con las personas allí. En Santiago, regalaba juguetes para los muchachos. Lo admiré mucho por eso.
Cristian: Para mí es una suerte haber nacido en este seno familiar. He tratado de mantener dignamente el apellido musical de mi familia en un nivel elevado, respetando el valor de la cultura de nuestro país.

Una de las características distintivas de Pacho Alonso fue su versatilidad para combinar elementos tradicionales con innovaciones musicales, asegura su hijo Pachito.
Pachito: Su capacidad para adaptar su voz a diferentes arreglos y estilos lo convirtió en una figura imprescindible en la evolución del género popular cubano. Además, fue pionero en colaborar con músicos de otros países caribeños, y eso contribuyó a la difusión regional de la música cubana.
Entre sus canciones más recordadas están temas como “Tápate”, “Ay, Candela”, “La Sandunguera” y “Cabecita de Algodón”, piezas que aún hoy se interpretan y versionan, demostrando la vigencia de su obra. Su discografía es amplia y refleja la riqueza rítmica y melódica de Cuba, con letras que hablan del amor, la vida cotidiana y las tradiciones populares.
Su hijo y su nieto recuerdan que, además de su talento musical, Pacho Alonso fue un promotor cultural incansable. Participó en programas de radio y televisión, llevando la música de nuestro país a hogares de todo el país y fortaleciendo la identidad nacional a través del arte. Su carisma y estilo personal hicieron que su imagen trascendiera la música, convirtiéndose en un símbolo del orgullo cubano.
Pachito: El contexto histórico y social en que vivió también influyó en su carrera. Cuba atravesaba múltiples transformaciones políticas y culturales, y Pacho Alonso supo reflejar esas inquietudes y alegrías en su música, haciendo que esta fuera no sólo entretenimiento sino también testimonio de una época.
A lo largo de su vida, colaboró con grandes figuras de la música cubana como Benny Moré y Bebo Valdés, intercambiando influencias que enriquecieron mutuamente sus carreras. Estas alianzas artísticas evidencian el espíritu de comunidad y respeto entre músicos cubanos que ha sido clave para la vitalidad del género.
¿Cuál considera que es el mayor tesoro que dejó Pacho a su familia y a su país? Pensamos siempre en el pilón, género creado por él junto a Enrique Bonne…
Pachito: Pienso que no solo reside en sus grabaciones y composiciones, e incluso en la creación compartida de este género. Lo más valioso, pienso, es haber sido un puente para la música cubana hacia el mundo. Su dedicación, pasión y creatividad son ejemplo inspirador para artistas contemporáneos que buscan preservar y renovar las tradiciones musicales.
Celebremos entonces este 2026 el centenario de Pacho Alonso, conscientes de que es vital reconocer la importancia de un artista que, con su voz y talento, logró plasmar la esencia de Cuba en cada nota. Su música es un viaje a través de la historia, los sentimientos y la cultura de una isla que continúa vibrando al ritmo de sus canciones.

