El jurado, presidido por el también Premio Nacional Miguel Barnet e integrado por Nancy Morejón, Waldo Leyva, Alberto Marrero y José Manuel Espino, valoró la trascendencia de una obra que ha alcanzado un “alto grado de excelencia” en el ensayismo y la crítica literaria. En el acta leída por Alberto Marrero, se destacó que el laureado, con una “visión democrática y desprejuiciada”, ha sabido registrar los valores más significativos de la literatura cubana, con especial énfasis en la poesía.

“Hay escritores que no solo construyen una obra, sino que erigen un universo. Virgilio José López Lemus (…) es uno de ellos”.

El elogio al poeta corrió a cargo de Yoan Enrique Cartaya Hernández, subdirector de la Editorial Letras Cubanas, quien describió la obra de López Lemus como “un organismo vivo que respira la memoria insular, canto de tradición y vuelo”. “Su tesón forjado en el rigor de la sensibilidad y la ternura del asombro ha sabido hacer de la palabra un territorio donde cabe la belleza, el instante, donde la intimidad se vuelve lira, verso y alma”, afirmó Cartaya, quien subrayó que la trayectoria del homenajeado “encontró un punto de inflexión en comprender que no podía dividirse entre el poeta y el crítico, buscando así la convergencia entre la prosa reflexiva y el lirismo del verso”.

López Lemus ha sido laureado con premios como el Uneac y el Alejo Carpentier, y su obra abarca desde poemarios como Hacia la luz y hacia la vida (1981), Cuerpo del día (2000) y Veinte veces el amor (2019), hasta ensayos fundamentales como García Márquez: una vocación incontenible
(1982) y Samuel o la abeja. Estudio de la poética de Samuel Feijóo (1994). Su labor como traductor, profesor universitario y miembro de jurados internacionales —Premio de Poesía Atlántida, Festival de Poesía de Las Palmas de Gran Canaria, Premio Pablo Neruda— lo convierten en una figura de proyección universal.

“Dos patrias tengo yo, Cuba y la poesía”

Cuando Virgilio López Lemus tomó la palabra, el público —que abarrotaba la Sala Nicolás Guillén— se sumió en un silencio atento. “Dos patrias tengo yo, Cuba y la poesía. Porque nacer aquí es una fiesta innombrable”, dijo, parafraseando a los grandes poetas. Y desde el inicio dejó claro que no se sentía un triunfador, sino “el hijo de Flora, tabaquera de joven”, a quien agradeció, junto a su padre Virgilio, haberle dado la vida.

“Dos patrias tengo yo, Cuba y la poesía. Porque nacer aquí es una fiesta innombrable”, dijo Virgilio, parafraseando a los grandes poetas.

En un gesto que refleja su formación ideológica, agradeció a la Revolución cubana por darle un sentido a su existencia: “Dentro de ella pude conducirla por el camino de mi vocación, una vocación incontenible, la de leer y escribir, sin lo cual no tendría nada que hacer en este mundo”. También dedicó el premio a la “persona más importante de mi existencia”: el poeta y narrador Alberto Acosta-Pérez, su compañero durante 28 años. “Han pasado 14 años de su muerte y sigo sintiendo por él y por su obra literaria una lealtad esencial”, confesó

El homenajeado no escatimó elogios para otros maestros y amigos. Rindió tributo a Samuel Feijóo, “una de las figuras más ricas, múltiples y radiantes de nuestra cultura”; a la poeta Cleva Solís; a Rafaela Chacón Nardi, “maestra de la palabra lírica”; y a Rafael Alcides Pérez, “uno de los más sólidos poetas de Cuba”. Recordó con especial cariño a Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, en el 30 aniversario de haber obtenido este mismo premio. “Todos ellos debieron haber ganado este Premio Nacional”, sentenció.

La obra de López Lemus es como “un organismo vivo que respira la memoria insular, canto de tradición y vuelo”.

Virgilio López Lemus ha dedicado su vida a la palabra. Su obra, como dijo Cartaya en el elogio, es “un templo de culto al pensamiento crítico y un asedio contra las soledades”. Y él, con su humildad y su gratitud, demostró que el verdadero mérito no está en los premios, sino en la coherencia de una vida entregada a la literatura. Como él mismo confesó: “No hay mérito mayor que pasar por este mundo como una buena persona, tratando de ser útil y siéndolo”.