Mérida recibió a Ares con los brazos abiertos, y él correspondió con algo mejor que un discurso: con las imágenes que ha creado para acompañar, durante años, las palabras de otros. Historias ilustradas no es una retrospectiva al uso, sino una ventana a ese territorio donde la literatura infantil y las artes visuales se dan la mano.

“La ilustración no la veo como un retrato exacto de lo que se está diciendo en el libro, sino como un discurso paralelo que va transitando junto con el texto”, dice este médico psiquiatra que un día cambió el consultorio por el taller y nunca volvió a mirar atrás.

“Cada libro me transmite una manera diferente de ilustrar”.

La muestra, inaugurada en la Galería Le Cirque, abrió la Jornada de la Cultura Cubana en Yucatán y reúne piezas nacidas para libros de Dora Alonso, Nelson Simón, Sandra Martin Denis, Ivette Vian, Carlo Frabetti y otros autores. Hay acuarelas, acrílicos, trabajos digitales y lienzografías. Hay, sobre todo, color: ese que él mismo asocia con lo naïf, con lo ingenuo, con esa libertad que solo los niños —y algunos artistas— se permiten.

¿Qué deseaba comunicar con Historias ilustradas al público de Mérida y por qué consideró que esta era la muestra adecuada para abrir la Jornada de la Cultura Cubana?

Historias ilustradas es una selección de imágenes que he concebido para libros infantiles a lo largo de muchísimo tiempo. La jornada que organiza esencialmente la Galería Le Cirque junto con la Asociación de Cubanos Residentes en Mérida y el Consulado tenía una presencia muy marcada del tema literario, por lo que me pareció interesante mostrar ese trabajo de artes visuales que está muy relacionado con la literatura.

Para la concepción de esta exposición se unió la amistad con varios amigos: Iván Mesa, cubano residente acá, que me presentó a Jorge Alberto Gutiérrez, director de la galería, y después la presencia aquí en Mérida de Jorge Alberto Piñero, Jape, periodista, amigo, realizador visual, que jugó un papel importantísimo en la propuesta de esta muestra y en todo el proceso organizativo.

“Historias ilustradas es una selección de imágenes que he concebido para libros infantiles a lo largo de muchísimo tiempo”.

La exposición reúne ilustraciones realizadas para obras de reconocidos escritores. ¿Qué relación establece entre los textos de un autor y la imagen que usted crea?

Cuando me encuentro en el proceso de ilustrar un libro, lo primero que hago es leerlo. Lo leo muchas veces. Primero una lectura ligera de disfrute y luego vienen otras lecturas en las que tomo nota, detallo, veo las descripciones que se hacen en el libro o las imágenes literarias que utiliza el autor y ahí voy encontrando señales de por qué camino va a seguir ese libro. Para mí lo más difícil es decidir cómo voy a concebir ese libro, hacer quizás la primera ilustración y ya después el camino sigue. Cada libro me transmite una manera diferente de ilustrar, independientemente del público, del contenido, de cómo es ese libro y en dependencia también de otras cuestiones editoriales, si el libro ya está diseñado con los espacios que deben tener ilustraciones o si tengo una total libertad.

¿Puede contar la historia detrás de una de las piezas expuestas? ¿Qué la inspiró, qué dificultad planteó o qué revelación le dejó como ilustrador?

Sí, intento siempre crear ilustraciones que a pesar de estar ilustrando el libro tengan vida propia y trato de ser lo más libre posible, sin zafarme del contenido del texto. Hay libros que he ilustrado que no tienen color por las posibilidades editoriales de ese libro específico y he tenido que ilustrarlo todo en blanco y negro y me he divertido muchísimo. Creo que hay maneras de expresar también para el público infantil incluso sin utilizar el color. Muchísimas veces me gustan más las pequeñas viñetas que debo hacer para un libro que las grandes ilustraciones.

La muestra, inaugurada en la Galería Le Cirque, abrió la Jornada de la Cultura Cubana en Yucatán, México.

Sus trabajos suelen combinar humor, ternura y fantasía. ¿Cómo evita que una ilustración infantil caiga en lo demasiado dulce o explicativo?

En el caso de la ilustración infantil, creo que soy más naïf, predomina el trabajo que hago de color, con mucho colorido, y trato de acercarme lo más que puedo al mundo infantil, tratar de encontrar esa libertad en la aplicación de los colores, de las figuraciones de los personajes, al menos lo intento.

No me amarro con una técnica única, algunas cosas las hago completamente digitales, otras a dibujo, utilizo mucho la acuarela, pero he utilizado también el acrílico y otras maneras de hacer dentro de lo que hago como ilustrador de libros infantiles. Me divierte mucho trabajar para el público infantil, por el colorido y esa onda naïf o ingenua que tienen los niños.

Usted es psiquiatra, caricaturista, ilustrador y pintor. ¿Qué aporta cada una de esas facetas a su manera de mirar y representar a la infancia?

Tengo la opinión de que cada una de las expresiones en las que trabajo —la caricatura, la ilustración, la pintura, el cartel— tiene códigos diferentes, a veces es difícil saltar de una expresión a la otra. Intento ser lo más libre posible en la creación, en el sentido de que me divierto con cada una de esas expresiones con las que trabajo, y entiendo que cada una tiene una manera diferente de concebirse desde el punto de vista teórico, desde el punto de vista práctico, en la manera de hacer.

En sus ilustraciones, ¿qué peso tienen el color, el gesto, la composición y los detalles pequeños? ¿Hay algún elemento que considere indispensable para que una imagen narre?

Pienso que, en las ilustraciones, cuando trabajo para el público infantil ilustrando libros, todo tiene un peso importante. Desde la parte figurativa, desde la parte del color o a veces las pequeñas viñetas. Claro que eso varía, no siempre es igual, pero creo que la esencia está en lograr un equilibrio entre todas esas cosas, entre el color, entre la figuración.

Respecto a si hay algún elemento indispensable para que una imagen narre, pienso que tiene que ver con la concepción de las escenas y también con el hecho de que la ilustración no la veo, al menos en mi caso, como un retrato exacto de lo que se está diciendo en el libro, sino como un discurso paralelo que va transitando junto con el texto sin necesidad de ser un retrato absolutamente fiel de lo que se está diciendo.

“Pienso que, en las ilustraciones, cuando trabajo para el público infantil ilustrando libros, todo tiene un peso importante”.

Ha trabajado para editoriales de Cuba, México, España, Estados Unidos, Canadá y otros países. ¿Qué ha aprendido al ilustrar para públicos con lenguajes visuales y tradiciones culturales diferentes?

He ilustrado para editoriales cubanas, pero también para editoriales de otros países, de América, de Europa, de otros espacios. Realmente no tengo ningún temor a la hora de comunicar con estas imágenes. Trabajo con la imagen y no hay ninguna diferencia en las cosas que hago para diferentes públicos. Creo que soy sincero con mi manera de hacer y la gente que recibe esos libros, los niños, los adultos, lo perciben y no siento ninguna ruptura o ninguna frontera entre lo que estoy dibujando y quién lo va a recibir.

¿Qué opina del lugar actual del libro ilustrado frente a las pantallas y los contenidos audiovisuales que consumen los niños?

La lectura no puede ser sustituida por pantallas ni por videojuegos ni por otros espacios. El espacio íntimo que se establece cuando uno está leyendo un libro, imaginando, siguiendo esa narración que ha hecho otra persona, no se compara con la relación que se establece con una pantalla, menos en aquella relación en la que solo está el pulgar pasando imágenes y posts.

La lectura enseña a pensar, ayuda a imaginar y muchísimas de las cosas que veo en el mundo de lo digital, lejos de ayudar a pensar, lo que hacen es eliminar totalmente la posibilidad de pensamiento. Quizás los soportes variarán, o están variando la manera en que se ve el libro, pero la lectura no puede ser sustituida por ninguna otra cosa. Adoro los libros impresos, me gusta hojearlos, conozco muchos niños y gente joven que siguen adorando esa manera de leer, de relacionarse con el libro, pero pudiera ser también la lectura a través de otras herramientas como las tabletsy otros modos de acercarse a la lectura.

La lectura es un espacio de relación que nos lleva a crecer muchísimo, siempre he estimulado eso en los pequeños de la familia y disfruto mucho haber visto y seguir viendo a mi hija pequeña leyendo sus libros como vi a las que ahora son grandes.

“…con la exposición me gustaría ver cómo las personas recuerdan nuevamente su infancia”.

Mérida tiene una fuerte tradición cultural y una cercanía histórica con Cuba. ¿Qué espera descubrir, intercambiar o aprender durante esta presentación en Yucatán?

Las relaciones culturales entre México y Cuba son de muy larga data. Con Yucatán, con Mérida, siempre ha sido un flujo interesante de intercambio en el cual la cultura de acá se ha alimentado mucho de la cultura cubana y a la vez la cultura cubana ha bebido mucho de las fuentes de la cultura mexicana. Por lo tanto, hay un intercambio constante de las producciones culturales de las personas que viajan de un lado hacia otro o se establecen en un lado o el otro o se han establecido en otros momentos de nuestra historia común.

Es muy cómodo el intercambio que se da acá desde el punto de vista personal y desde lo cultural. Pienso que siempre es una posibilidad excelente aprovechar la riqueza de la cultura que podemos encontrar y me he alimentado muchísimo de ello y espero seguir alimentando mi manera de pensar y además mi creación a partir de todas las cosas que logro descubrir acá y de paso tener esa posibilidad excelente de mostrar lo que hago en un espacio como Mérida.

Si tuviera que elegir una sola emoción que quisiera dejarle a quien visite Historias ilustradas, ¿cuál sería y por qué?

Ni siquiera sé si sería una emoción, pero con la exposición me gustaría ver cómo las personas recuerdan nuevamente su infancia. Tuve la posibilidad de verlo durante la inauguración y el intercambio con el público: cómo las personas, los adultos, al enfrentarse de nuevo a estas imágenes hacen enseguida una asociación con su infancia y con ese periodo de la vida que está lleno de nobleza y de inocencia y que es el espacio donde se crea el hombre y las mujeres que somos todos después.